RondaSomontano_SaharaEl Presidente de Aragón, Javier Lambán, ha dado la bienvenida a los niños saharauis y sus familias de acogida que este verano disfrutan de unas vacaciones en Aragón, dentro del programa “Vacaciones en paz”.
Lambán ha recordado que Aragón y España son tierras por las que pasaron muchas culturas, razas y religiones, lo ha germinado un carácter abierto y predispuesto al acogimiento. Ha mostrado su especial gratitud a las familias, cuya “altura moral y cívica demuestra que a pesar del momento que vivimos, podemos sentirnos orgullosos de nuestra sociedad civil”. Igualmente ha mostrado su reconocimiento a las asociaciones que hacen posible el programa de acogida y ha defendido que España no se desentienda de lo que ocurre en los campamentos de Tindouf, de donde proceden los niños, a los que ha invitado a convertirse en los mejores embajadores de la causa del pueblo saharaui, “que debe ser más escuchado en Europa”.
El presidente aragonés ha explicado a los niños que el edificio Pignatelli, además de ser la actual sede del Gobierno de Aragón, tiene una larga historia relacionada con la infancia, ya que aquí se impartían oficios a niños huérfanos o cuya situación era muy precaria.
El Programa “Vacaciones en Paz”
Familias aragonesas acogen este verano a 135 niños saharauis, procedentes de los campos de refugiados de Tindouf (Argelia), cuyas edades oscilan entre los 10 y 12 años. Desde el 23 de junio al 22 de agosto, estos niños conviven con familias repartidas por las tres provincias, excepto cinco niños con discapacidad que forman parte de un programa especial y que residen en centros especiales de Huesca.
En Aragón, el programa de acogida temporal de menores saharauis se realiza a través de cinco asociaciones –dos en Zaragoza, 2 en Teruel y 1 en Huesca-. En Zaragoza, Arapaz-MPDL y Um Draiga, promueven y organizan el proyecto «Vacaciones en Paz» desde 1995. En Teruel lo desarrollan ASAPS (Acción Solidaria de Ayuda al Pueblo Saharaui) y Lestifta. En Huesca, lo hacen Um Draiga y Alouda. El Gobierno de Aragón, a través del IASS, subvenciona el programa con 116.487 €, que se reparte de forma proporcional al número de menores que vienen a través de cada asociación.
Los niños son traídos en estas fechas porque el verano allí es muy caluroso y supera fácilmente los 50ºC. De esta manera, además de estar en un clima más suave, tienen la oportunidad de mejorar la precaria alimentación que reciben en los campamentos en los que sus familias llevan refugiadas desde hace 40 años.
El proyecto pretende mejorar sustancialmente su salud, a través de la mejora de la dieta y las revisiones médicas, odontológicas y oftalmológicas para tener controlado su estado de salud y solucionar cualquier problema que puedan tener. Tras las primeras semanas de adaptación, los niños se integran plenamente y muchos repiten la experiencia.
El programa ofrece a los niños la posibilidad de tener otra imagen del mundo, distinta de las que les aporta su realidad cotidiana en el desierto y, en general, cubrir las principales carencias de estos menores, viviendo unos meses lejos de las duras condiciones de los campamentos. Pero también busca la sensibilización de la población aragonesa ante estas realidades sociales, y la creación de vínculos afectivos entre las dos familias de los menores, ya que las familias de acogida tienen la oportunidad un par de veces al año (en diciembre y/o Semana Santa) de visitar los campamentos de refugiados para vivir ‘in situ’ las condiciones de vida en las que se encuentran.

dph

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