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La sala de exposiciones de la UNED de Barbastro acoge a partir de este viernes la exposición con las ilustraciones que sirvieron para elaborar el libro para niños Uga Maluga, de Ángelica Muñoz, y que fue editado por el Centro de las Migraciones de Barbastro y el Centro de Estudios del Somontano para mostrar a los niños el fenómeno de la inmigración a través del viaje de una niña africana.

Decía María Jesús Buil, a quien dedicamos esta exposición: tenemos que ser capaces de formar a las personas desde pequeñas, en la sensibilidad estética pero también en la ética.

buzón del lector

Y eso es lo que ha hecho voluntariamente el profesorado y el alumnado de cuatro centros educativos públicos de la ciudad con el primer álbum ilustrado Uga Maluga. Decorados, murales, vestuario, escenografía, música para representarlo; lecturas, dibujos, pinturas, colores, dramatizaciones, diálogos, audiovisuales, inventar diferentes finales, pensar un proyecto que nos exige reflexionar con la infancia sobre los derechos de las personas, que nos interpela sobre las desigualdades y la democracia al analizar sus contenidos complejos y conflictivos pero que nos acerca a las solidaridades a través de estas re-creaciones.

La instalación que presentamos en la Sala de Exposiciones de la UNED en Barbastro reconstruye parte del paisaje narrativo y simbólico del cuento. Este trabajo se extrae del material original del álbum de Angélica Muñoz así como de los trabajos elaborados por los alumnos en el aula. El montaje en sala incorpora además un espacio de trabajo para la realización de diversos talleres.

Es por eso que en esta ocasión la Sala queda especialmente abierta a los centros educativos facilitando así otro uso del espacio diferente al meramente expositivo y haciendo de este, un lugar ideal para la pedagogía a través de planteamientos plásticos y artísticos.

El primer álbum ilustrado de Uga Maluga narra la historia de una niña y su madre que tuvieron que dejarlo todo atrás para viajar a un país desconocido donde el futuro era una incógnita. Un drama que la autora ha iluminado con colores de esperanza la buena suerte y el final feliz de los personajes. Al leer el cuento, Uga Maluga se convirtió en un “encanto” de niña cuya vida querían conocer pequeños y grandes.  Una vida que los niños han representado como si fuera la suya propia.

                                                                                                           

            Dime Uga -¿de qué país vienes?, ¿adónde vas?

            Uga, ¿quieres ser mi amiga?

            He aquí una muestra de la belleza ética a la altura de los niños.

Juan Carlos Ferré

Centro de Estudios de la Memoria de las Migraciones de Aragón

Clara Abós

Sala de Exposiciones del Centro de la UNED en Barbastro

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