El pasado viernes Gerardo Bielsa volvió a su casa. A su querido Barbastro. Y desde El Centro de Congresos nos abrió, de par en par, las ventanas del auténtico montañismo. Nos regaló sus mejores recuerdos, pero también nos ofreció las bocanadas de aire fresco que necesita hoy ese deporte, plasmadas en unas descripciones llenas de sinceridad, de gratuidad, de elegancia e incluso a veces rodeadas de caracteres épicos.

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Gerardo Bielsa y José Masgrau. Carmen Guardia.

Un Gerardo que casi niño, interno en un colegio de Barbastro, esperaba al atardecer la autorización de sus superiores, para conducir sus irrefrenables inquietudes montañeras, a la Oficina de Montañeros de Aragón, donde podía contactar con “los mayores” .Y cuarenta años después, .ante un nutrido grupo de Montañeros de Aragón, reunidos en sus Jornadas, nos sorprende desgranando sus experiencias de su singular inmersión en el mundo de la montaña.

CAMINO DE SANTIAGO

Las historias de Gerardo, en número de cincuenta y una, aparecerán en un libro que prepara para estas próximas navidades. Los relatos que parcialmente nos anticipó no dejaron indiferente a nadie. Veteranos, que había compartido muchas de sus aventuras, o jóvenes de las nuevas generaciones, tuvieron la ocasión de escuchar unas sorprendentes historias expresados “a corazón abierto”.

Gerardo, aun tuvo la suerte de poder vivir en aquellos años setenta del pasado siglo, aquel Pirineo blanco, que se despedía de la última glaciación, un Pirineo cuya exploración y conquista estaba a punto de culminar, pero que todavía reservaba a los atrevidos ciertas sorpresas. Y alguna de esas sorpresas, nos las fue desvelando Gerardo, con sencillez, con sinceridad, con oficio, con entusiasmo, construyendo una preciosa e inolvidable velada.

No le resultaría nada fácil, a los doce años de edad, descubrir, casi inventar, la forma de subir tresmiles, de recorrer crestas y corredores. Pronto comprendió que era un mundo maravilloso que no podía quedar enterrado en el interior de uno mismo. Y lo divulgó, como aquellos viejos románticos, a través de sus reseñas y artículos. Y en la práctica, desbrozo como un autentico primitivo, el camino de las enseñanzas deportivas alpinas. Aparece el monitor de escalada, de esquí, el guía, el guarda de refugios, incluso el profesor de ultraligero o parapente porque no en vano se atrevió a volar el primer parapente de España,

Siempre alredor de los Pirineos. Siempre descubriendo algo nuevo en sus queridas montañas. Y como si fuera un colofón, a través del vuelo, nos sigue dado las mayores alegrías. Convertido hoy en uno de los mejores pilotos de España, especializado en vuelo en montaña. Las cámaras de su avioneta ligera, día a día, invierno y verano resucitan, con sus imágenes de altura, toda la geografía sentimental de nuestro deporte, todos los perfiles de aquellas crestas, valles, lagos y picos, que tantos y tantos años nos costó explorar y recorrerlas.

Gracias por todo Gerardo.

Joaquín Torres Borruel 

 

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