Ronda Somontano.- ¿Otra vez las cadenas posteriores? ¿Tan importantes son para la buena vida?

Ejercicio y Bienestar.- Son los dos grandes tensores que mantienen en equilibrio la postura erecta, lo que permite permanecer de pie de manera confortable y eficaz, al igual que los vientos en una tienda de campaña.

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Son muy importantes porque, tanto los deportistas como, en general, todas las personas que tienen trabajos pesados o que están de pie o incluso sentados muchas horas, suelen tenerlas hipertensas. La hipertensión permanente genera con los años rigidez y dolor. En resumen, se comprimen en exceso y por ello van perdiendo elasticidad poco a poco, casi de modo imperceptible, aunque con el transcurso del tiempo este acortamiento resulta exponencial.

Por otra parte, las personas sedentarias que permanecen muchas horas al día sentadas en sillones y sofás, aparentemente cómodos, las mantienen sin actividad, laxas y sin tono, por lo que las curvaturas naturales de la espalda se agudizan llegando incluso a deformarse con los años.

De modo que, ni hipertensión ni laxitud, sino que a las cadenas posteriores hay que proporcionarles el tono justo para ir por la vida con armonía, equilibrio y ligereza, lo necesario para el buen vivir.

R.S.- ¿Cómo es posible mantenerlas con el tono justo cada día?

E.B.- Es una tarea relativamente sencilla, y además, muy gratificante de realizar. Es suficiente con que cualquier persona en el momento del día que considere mejor para su agenda e intereses, prepare un escenario adecuado para entrenarse, cual es un par de metros cuadrados de suelo acondicionado con una alfombra, una colchoneta ligera o una manta. Una vez preparado va plegando lentamente su espalda, haciéndolo con cada exhalación, vértebra a vértebra. Una vez las manos llegan al suelo puede adoptar la postura cuadrúpeda y hacer lo mismo que hacen los gatos, los perros y los bebés, a quienes nadie ha enseñado, como es estirarse, descomprimirse o desanudarse, lenta y libremente sobre el suelo, durante todo el tiempo que quiera y necesite.

Una vez en el suelo puede aprovechar esta circunstancia para tumbarse en decúbito supino (boca arriba), con las piernas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo, así como la mayor superficie posible de la espalda. Con tan solo respirar lenta y conscientemente por los riñones o por la zona dorsal, se alcanzará una distensión natural y muy benefactora de las dos cadenas posteriores en pocos minutos, después de lo cual puede optar por incorporarse, más lentamente todavía, hasta alcanzar la total verticalidad.

R.S.- ¿Y con esto es suficiente para todas las personas?

E.B.- Para las personas que llevan una vida sedentaria es más que suficiente si desean mantenerse en forma, pero para los deportistas, los caminantes o los trabajadores manuales no es suficiente. Necesitan bajar al suelo, sí, adoptar la postura de restauración en el suelo (decúbito supino), sí, pero además, requieren desplegar los brazos deslizándolos por el suelo con mucha atención y cuidado, posteriormente los pies con las plantas juntas, con el fin de estirar las dos cadenas posteriores lenta y conscientemente.

R.S.- ¿Y es necesario entrenarlas cada día?

E.B.- Por lo menos siempre que se ejerciten, sea mucho, poco o regular, dado que después de cada ejercitación el cuerpo, con las dos cadenas posteriores incluidas, requiere restauración, recuperarse del esfuerzo realizado y adquirir bienestar y vitalidad lo antes posible para seguir gozando de la buena vida.

El deportista necesita siempre a las dos cadenas posteriores en plena forma, ni muy tensas ni muy laxas, siempre a punto, y para lograr esto se requiere que formen parte indisociable del entrenamiento diario.

www.ejercicioybienestar.org

 

dph

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