Mujer Rural

05 Descenso por la crestaEste domingo día 2 de Abril el grupo de senderismo del Club Montisonense de Montaña realizó una de las clásicas ascensiones de la Sierra de Guara.

Partieron del parque de la Azucarera de Monzón un grupo de 29 personas, quienes una vez repartidos en coches se desplazaron hasta el Valle de Nocito; algo más alla de la la localidad de Belsué se encuentra el pequeño aparcamiento de Puente Lúsera, donde una senda cruza el barranco de Cambón por un hermoso puente. Paralelos a la margen izquierda bordeamos el cauce hasta encarar decididamente la ladera de la sierra en forma de lazadas. Pese a que la ascensión es fuerte, se hace llevadera ya que la inclinación es constante y el sendero está en muy buen estado, hecho poco habitual en Guara donde la vegetación suele invadir el paso.

FRANCO MOLINA CENTRAL

El caminito discurre entre un tupido y alto manto de boj, manteniendo el grupo un ritmo constante ya que el viento frío del norte se dejaba notar y no permitía hacer paradas. Ya a mitad de recorrido, encontramos un pinar entre el cual se descubre una hermosa pradera, la Mallata de Gabardiella. Bien protegidos del viento, nos detuvimos unos minutos para beber y tomar alguna pequeña pizca de comida, a nuestros pies descubrimos bastantes grupos de hermosas prímulas y también narcisos silvestres. Los arbustos y árboles que las resguardan, en cambio, mostraban sus hojas cubiertas de pedazos de hielo cual si fuesen miles de pendientes de crital que brillaban con los primeros rayos de sol.

03 Cresta hacia el picoEs hora de dar el último empujón, ascendemos a la cresta del Pico La Luna y seguimos el cordal. A dos vertientes las vistas son fabulosas, desde esas alturas veremos enseguida el pico Fragineto y detrás suyo el Tozal de Guara, cubierto de una densa nube. También el Matapaños, pico del Águila y el visible Pico Gratal, protagonista de una curiosa leyenda de amor con el Gabardiella. Al norte, las montañas nevadas de las mas altas cumbres pirenaicas se encuentran medio escondidas por la borrasca.

Coronamos la cima y nos resguardamos en la cara sur al sol que ya calentaba, dando buena cuenta del bocadillo y descansando lo necesario. Sin alargar demasiado esta parada en la cumbre, emprendimos el descenso como quien tiene ganas de llegar pronto a casa. Al fin y al cabo, aunque la temperatura iba mejorando y se hacía el andar cómodo, temíamos que la primavera tantas veces loca nos deparase alguna sorpresa de ultima hora, así que siendo precavidos finalizamos la excursión en solo cinco horas y media, a tiempo de nuestras habituales quedadas para brindar por el éxito de todo el grupo.

 

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