Organizado por Librería Castillón y el Museo Diocesano de Barbastro, este viernes, se presentó en el salón de actos del Museo esta novedad editorial publicada por Prensas Universitarias de Zaragoza con el apoyo del Gobierno de Aragón, la IFC y el IEA. Enrique Calvera, director del Museo, dio la bienvenida a los participantes y al público, y rememoró un episodio relacionado con Sijena, ya en los tiempos en los que la comunidad de monjas se había trasladado al monasterio de Valldoreix en Barcelona y estaba casi extinguida (solo quedaban dos supervivientes): contó Calvera que fueron a visitarlas porque se había planteado la cesión, por esas dos monjas, del monasterio a la diócesis de Barbastro, una tentativa que, en el último momento, se vio frustrada. Hay que imaginar lo que habrían cambiado las cosas si aquel episodio se hubiera coronado con éxito.

Marisancho Menjón. Ronda Somontano.
Presentación del libro sobre Sijena en el Museo de Barbastro. Ronda Somontano.

Víctor Castillón se encargó de presentar al libro y a la autora, y recordó otra obra de Menjón que fue publicada hace ya años, dedicada a la historia de Jánovas; tiene en común con esta historia de Sijena, aunque parecen temas tan alejados, la injusticia cometida contra un pueblo y la pelea, en ambos casos, por hacer revivir un símbolo de nuestra historia.

CAMINO DE SANTIAGO

Marisancho Menjón explicó, con el apoyo visual de abundantes fotografías, los grandes rasgos del contenido de su libro, desde que las pinturas de Sijena fueron dadas a conocer a mediados del siglo XIX hasta los pleitos judiciales recientes que han concluido con una sentencia favorable a la devolución de esas pinturas por parte del MNAC de Barcelona, donde se hallan. Hizo hincapié en algunos de los episodios más relevantes, como el de su arranque tras el incendio del monasterio, en el otoño del 36, su depósito en el Museo de Barcelona, realizado por el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional y no por las monjas; su restauración sin permiso en el año 49 y el arranque de otros conjuntos pictóricos murales que todavía conservaba el monasterio en 1960, asimismo sin contar con permiso para hacerlo. Señaladamente, se refirió al expolio “total” cometido con las pinturas profanas de Sijena, que fueron presentadas en Barcelona en el 61 como procedentes de un castillo de Lérida y que en la actualidad se exponen en el MNAC de una forma bochornosa.

La presentación del libro culminó con un tiempo de debate con el público asistente (en su mayoría grandes aficionados o expertos en arte aragonés). En dicha charla se dieron a conocer otros puntos de vista sobre la historia del Monasterio de Sijena, sus pinturas y sus bienes. Los asistentes fueron testigos de cómo la investigación histórica puede llevar a los historiadores por diferentes caminos. El rigor, la divulgación y conocimiento de estas obras artísticas y su regreso es el fin por el que todos hemos de sumar nuestros esfuerzos.

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