«Poesía es un arma cargada de futuro» dijo el ingeniero industrial y poeta Gabriel Celaya.

El autor, colega en lo primero y aprendiz de lo segundo, piensa que la poesía es música escrita con palabras para ser cantada tiernamente, a los oídos sensibles, a la belleza. Con sentimiento. Con pasión contenida. Susurrada.

CAMINO DE SANTIAGO

Y así pretende que su obra, burbujas suspendidas en el líqui- do de los diferentes envases con que los expertos han etique- tado este arte, sea recibida por el lector.

Y que al igual que aquellas hacen que el alcohol se suba a la cabeza del bebedor, estas, por más que inconsistentes, logren instalar en las suyas deseos de paz y amor.

Javier de la Rica San Gil nació en Biescas (Huesca), pasó su niñez por diversos pueblos del Pirineo y su juventud en Zaragoza. Se tituló en Ingeniería Industrial, Derecho, más diploma y Máster en Empresariales y en A.P.I., con los que desarrolló su actividad profesional hasta su jubilación. Viu- do desde hace cinco años, tiene un hijo, David, casado con Laetitia, y tres nietos: Kyril, Tatiana Valentina y Maxime, de seis, tres y medio y casi un año, respectivamente.

Esta es su novena publicación tras El Borreguero, Vulgaria, La dama de pueblo, Con su permiso, Pobre de mí, Demasiado tarde, Puñaladas traperas y Apuntando a la diana.

DPH BECAS ARTÍSTICAS

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