Monzón RondaSomontano
Foto de grupo con la Sierra de Alanos. Foto: Club Montisonense de Montaña.

Cuando el otoño llega a nuestro Pirineo y los valles se llenan de color, es el momento más idílico para que la sección de senderismo ponga a prueba sus capacidades y demuestre su proximidad al medio natural. Para este reencuentro con la más bucólica estación del año, nuestro querido Club Montisonense ha elegido el valle de Zuriza, situado aguas arriba de la localidad de Ansó, uno de los pueblos más bonitos de España.

Visitar este indescriptible rincón supone un importante desgaste por la distancia a la que se encuentra: más de dos horas y media de coche que dividiremos en dos parando
a tomar el café en Puente La Reina de Jaca.

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Una vez alcanzamos el Camping de Zuriza, los 27 montañeros que hoy nos hemos congregado echamos mano de la mochila, los bastones, y también del impermeable ya que un ligero chirimiri nos recibe tan puntual como nuestros primeros pasos. Ya estamos acostumbrados a este elemento que nos ha tenido en vilo las ultimas horas, así que decididamente tomamos el barranco de Petraficha por su margen izquierda, cruzando el cauce y enfilando una difusa senda bajo el hayedo.

 

Monzón RonsaSomontano
En el alto de la Sierra de Alanos. Foto: Club Montisonense de Montaña.

Nada mas comenzar la andada tuvimos que sortear un terreno muy embarrado y resbaladizo, lo cual supuso un cierto retraso y muchas incomodidades. Hay que ver cómo puede cambiar un sendero según la climatología u otras circunstancias.

El fabuloso hayedo sin embargo, nos mostraba un aspecto tierno y melancólico, con casi todas las hojas en el suelo formando una fantástica alfombra rojiza. Más adelante, donde algunas praderas permiten ver la Sierra de Alanos, las raíces de algunas hayas gigantescas sobresalen del suelo cual si fueran esqueletos cubiertos en muchas ocasiones de musgo color verde brillante. Son los colores del otoño que parecen dar nueva vida al bosque.

A continuación enlazamos con una pista que en sucesivas lazadas asciende hasta un corral de ovejas, donde tomaremos ya un sendero fuera del bosque. Esta senda no sigue el curso del barranco, sino que enfila directamente hacia la muralla de blanca caliza que recorre todo el flanco sur del valle.

El sendero asciende sin descanso hasta una gigantesca brecha, se trata del Paso de Tatxeras que comunica con el Valle de Oza siguiendo el hermoso recorrido de la Senda de Camille. No es un terreno habitual en las actividades de senderismo por discurrir entre rocas superando algunos escalones, sin embargo resultó interesante poner a prueba ese duro desgaste de las ascensiones y la adaptación a los paisajes tan verticales y agrestes.

Allí en el alto, un viento racheado y gélido impedía disfrutar de las vistas aunque pudimos permanecer cierto tiempo hasta que algunas nubes se apartaron. A lo lejos podía adivinarse la situeta de la Mesa de los Tres Reyes y el pico Petrechema, sobre las lomas del Quimboa y el Chinebral de Gamueta.

Un breve receso y vuelta al valle, donde pronto se recuperaron las temperaturas y también las buenas sensaciones. Paseando y charlando animadamente, fuimos deshaciendo el camino de ida hasta el Camping, donde pudimos cambiar nuestro embarrado calzado y reponernos del esfuerzo.

En resumen, una jornada más recorriendo paisajes idílicos, que cambian de aspecto constantemente según avanzan las estaciones y permiten realizar actividades en cualquier momento del año.

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