La financiación es un servicio muy útil que puede servir desde para afrontar imprevistos que desajusten el presupuesto mensual, hasta para aplazar en el tiempo pagos importantes que no se podrían hacer si no fuese posible distribuirlos en el tiempo gracias a los famosos “cómodos plazos”.

Una vez que se decide acudir al mercado de financiamiento, hay muchas opciones entre las que elegir:

  1. Préstamos con diversos objetivos: consumo, estudios, remodelaciones y obras, etc.
  2. Hipotecas y reunificación de deudas
  3. Crowdlending

En cada una de estas categorías el mercado presenta multitud de opciones, pero ¿cómo podemos elegir entre ellas?

En primer lugar podemos empezar comprobando los préstamos pensados específicamente para lo que queremos hacer con el dinero. La categoría más general son los préstamos personales, pero dentro de ella, las empresas financieras suelen sacar préstamos para actividades concretas como puede ser, por ejemplo, pagar unos estudios. Es probable que un préstamo con un objetivo concreto sea algo más barato que un préstamo con total libertad.

Llegado el momento de comparar, es habitual utilizar la TAE, porque es la tasa que incluye todos los costes del préstamo y que permite comparar préstamos de diferente duración temporal. Pero no es recomendable limitarse solo a ella. También hay que prestar atención a los intereses totales a pagar. Probablemente un préstamo a dos meses tenga una TAE muy superior a la de un préstamo a cinco años, pero en ¿cuál vamos a pagar menos intereses en total?

Comparar las cantidades totales que abonarás en intereses y comisiones junto con los plazos de tiempo, te permitirá elegir una opción óptima para tus necesidades concretas.

También hay que comprobar los requisitos de cada préstamo. Por lo general, cuanto más exigentes sean los requisitos, más barato resultará el préstamo, pero también hay que valorar si quieres someterte a comprobaciones y papeleos o prefieres optar por opciones más fáciles y algo más caras. Podrás decidir dependiendo de lo urgente que sea tu necesidad de efectivo. La comparación típica son los préstamos con y sin garantía, siendo los segundos más caros que los primeros, pero también más fáciles de conseguir. Dentro de estos requisitos hay que incluir la contratación de servicios extra, como seguros, domiciliaciones de nóminas, etc; que a veces son obligatorios en algunas entidades.

Otro de los aspectos importantes es comprobar las tarifas de los servicios que en principio no vamos a usar, pero que debemos conocer. Por ejemplo, tarifas por pagos retrasados, por extensión del plazo del préstamo, por hacer pagos anticipados, etc. En caso de igualdad de condiciones en los otros aspectos, estas pueden marcar la diferencia.

Para ayudarnos en la misión de elegir, existen portales de comparación como Matchbanker.es, en ellos tienes reunida la información más relevante, de modo que puedes hacer un buen primer filtrado para comparar opciones. Además, este primer filtrado reduce enormemente la posibilidad de tratar con empresas fraudulentas.

Un buen consejo es que hagas tu propia tabla comparativa. Pon tantas columnas como factores consideres importantes: intereses totales, TAE, plazo, exigencia de algún requisito que no quieras cumplir (avales u otras garantías, contratación de otros servicios, etc.)

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