La Fiesta de las Setas de Barbastro volvió a ser un éxito de convocatoria. Cientos de personas deambularon por la Plaza del Mercado durante la mañana de este domingo, que amaneció con un brillante sol que invitó a salir a la calle, para asistir al acto más popular de las XIV Jornadas Micológicas que organiza la sección de micología del Centro de Estudios del Somontano y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento barbastrense y del Salón de Ecología y Medio Ambiente, SENDA.

Junto a los porches de la Plaza del Mercado se mostraron aproximadamente 120 especies de hongos recogidas en diversos parajes del Somontano y la alta montaña, en un habitat comprendido entre los 500 y los 2000 metros, en bosques de robles, pinos, carrasca, quejigo, abeto y suelos calcáreos, silicios, etc. “Cada suelo da una seta diferente y hay que recorrer todos estos habitats para presentar todo esta variedad de setas”, explica Paco Cámara, responsable de la sección de micología del Centro de Estudios del Somontano.

Entre las setas expuestas este domingo en la Muestra Micológica destacaban “rarezas” como la amanitas faloides, uno de los hongos más mortales que existen, o los boletus, cortinarios, rúsulas o cantarelus, así como los reyes de la cocina más popular, los rovellones.

Para Paco Cámara, estamos ante una temporada de setas similar a la del olivo. “Llovió pronto, en mayo, pero durante todo el verano no ha llovido y ahora lo ha hecho tarde. Hay especies que salen en julio y agosto como la Amanita Cesárea y que sólo hemos podido cogerlas en septiembre. Hoy no hay Amanitas Cesáreas en el monte, pero sí que hay muchas de otras especies como el robellón. En cuanto ha especies se puede decir que ha sido un año muy pobre”.

El Centro de Estudios de Somontano lleva varios años realizando estas jornadas que comenzaron esta semana con una charla sobre la “Toxicidad de las setas”. El objetivo de estas jornadas es concienciar a la población sobre la peligrosidad de coger setas desconocida y que pueden ser tóxicas para el consumo humano y por otro lado inculcar el respeto por el medio ambiente y fomentar los buenos usos a la hora de recoger hongos.

A este respecto, Paco Cámara indica que todavía hay que recalcar estos mensajes porque “sigue habiendo intoxicaciones porque la gente se lo quiere comer todo. Las setas no se pueden comer alegremente, se puede comer alguna especie, en poca cantidad y espaciada en el tiempo. Es mejor un poco de pan y jamón que algunas especies”, señala.

Sobre el comportamiento de los buscadores de setas, este especialista barbastrense recalca loca califica como “fatal. Sales a cualquier pinar del Somontano y no tienes ninguna seta en pie. Es imposible encontrar en todos los pinares de nuestra zona una seta que esté en buen estado. La gente va al monte y lo machaca todo. Si una seta no se conoce hay que dejarla porque otro vendrá detrás y la conocerá y la podrá exponer a la gente”.

Los cientos de personas que acudieron a la Plaza del Mercado pudieron degustar sabrosas raciones de migas con setas, elaboradas por varios voluntarios, entre ellos miembros de la Corporación Municipal.

Hasta las tres de la tarde se repartieron unas dos mil raciones de unas migas hechas a base de pan, setas cultivadas, tacos de patata, cebolla, ajo, carne picada, tomate, panceta y aceite de oliva.

Uno de los cocineros era el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, un confeso “setero para comer y para coger, aunque últimamente como más que cojo aunque suelo salir varias veces al año”.

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