ESTA HISTORIA VA CONTIGO

La decimoquinta Fiesta del Crespillo, celebrada ayer por la mañana en Barbastro, fue todo un rotundo éxito especialmente de participación. La Plaza del Mercado se inundó de cientos de personas que acudieron desde primeras horas de la mañana y hasta pasadas las dos de la tarde a recoger este tradicional postre de la comarca del Somontano, muy ligado al medio rural.

Cuenta la tradición popular que los crespillos se elaboran en torno al día 25 de marzo para celebrar la festividad de la encarnación de la Virgen. Los agricultores elaboraban este postre hecho a base de verduras, levadura, harina, huevo, anís, ralladura de naranja y azúcar bajo la creencia popular de que al comerlos el mismo día de la encarnación de la Virgen se “preñaban” las oliveras y, nueve meses después, en torno al 25 de diciembre, Navidad, los olivos diesen abundante fruto. Al margen de la vinculación con la religión cristiana, una lectura antropológica describe esta celebración gastronómica como una forma de dar la bienvenida a la primavera, época en la que la vida en el medio rural vuelve a renacer.

La asociación cultural Tradiciones ha sido la encargada de revitalizar esta costumbre y convertirla en una fiesta comarcal que cada año gana más adeptos y que se ha convertido ya en una cita “habitual en el comienzo de la primavera”, explica Elita Davias, responsable de este grupo folclórico. La asociación Tradiciones en colaboración con el Ayuntamiento barbastrense, la Comarca de Somontano y otros colectivos como la Asociación de Comerciantes de Barbastro, la asociación de hosteleros, amas de casa y viudas, así como expertas cocineras de crespillos pasaron toda la mañana del domingo elaborando este dulce postre en nueve hornillos. Este invierno el frío ha respetado a la huerta barbastrense y no han faltado hojas de borraja de tal forma que se han podido elaborar más de 10.000 crespillos por parte de 80 voluntarios, entre ellos el alcalde, Antonio Cosculluela, se puso el delantal de cocina.

La buena climatología animó a los barbastrenses y a los comarcanos a salir a Plaza del Mercado, mientras que los Dulzaineros del Somontano pusieron la música. El porrón de vino iba corriendo de boca en boca entre los asistentes y las damas mayores e infantiles se han encargado de repartir este postre desde las 12 de la mañana hasta las 14:30.

Elita Davias se mostraba radiante tras la celebración de este “quince aniversario de una fiesta que está super consolidada. Se desarrolla en un ambiente bueno y es una satisfacción tanto para el Ayuntamiento como para el resto de asociaciones que participamos. Se ha hecho al gusto de todos, es una fiesta que vivimos con bastante hermandad todas las asociaciones y el ambiente bueno que se crea entre todos es digno de destacar”.

Esta Fiesta que comenzó hace quince años se ha exportado a otros rincones del Somontano como Salas Altas, Pozán de Vero o Castejón del Puente vista la buena acogida que tiene en Barbastro.

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