ECOEMBES COMARCA

Esta tarde, y de acuerdo con el espíritu que anima las movilizaciones encabezadas por “Teruel Existe” y “Soria ya”, tendrá lugar en la Casa de Aragón en Madrid una Jornada sobre la despoblación en España que sin duda tendrá importancia como prolegómeno de la marcha convocada por este motivo para el próximo día 31 de marzo.

La despoblación rural no es un problema que afecte únicamente a la vertebración territorial, económica y política del país. Hace pocos días el presidente de la Fundación Menéndez Pidal, Jesús Antonio Cid, decía en una conferencia en la Fundación Juan March que el Romancero pertenece ya al pasado porque su hábitat natural, que es el medio rural, ha sido destruido.

La desaparición de nuestros pueblos, la despoblación de nuestro país, supone la rotura, tal vez irreparable, del eslabón que garantizaba la pervivencia de nuestra cultura, no sólo secular, sino milenaria: la que se ha transmitido, a lo largo de las distintas edades del Hombre, de generación en generación, por transmisión oral.

La cultura tradicional (además de los romances o la poesía lírica tradicional, incluye todo tipo de fiestas y celebraciones, las recetas y los remedios caseros, los saberes relacionados con el campo y la ganadería, los refranes, la música…) quedará convertida en un esclerótico residuo cultural en los repositorios del patrimonio inmaterial de cada comunidad si no hacemos algo rápida, contundente y urgentemente.

La despoblación de la España rural no es solamente un problema geográfico, económico y político, afecta a lo más esencial de lo que somos, a nuestras raíces y a la pervivencia de todo lo ancestral que queda aun en nosotros. El siguiente fragmento del romance hispano sefardí de “Axerico”, por poner un ejemplo que ha pervivido de forma oral desde la Edad media hasta hoy, cuenta cómo su protagonista ha viajado por las ciudades más grandes e importantes del mundo, y sin embargo lo que añora es lo que ha dejado atrás, en su pueblo:

Siete ciudades yo pasí
desde París a Londra
y como ti no topí
un pájaro que vola.

Defender nuestro medio rural de la despoblación es también procurar que no desaparezca la cultura que gracias a él hemos recibido por la vía de la tradición.

dph

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