Varios

Sin duda alguna, este programa creado por Chicho Ibáñez Serrador continúa siendo el más famoso y aclamado en la historia de la televisión en España. El Un, dos, tres, como se le llamaba popularmente a este espacio, se emitió durante 10 temporadas en TVE. Su primera emisión fue un lunes 24 de abril de 1972 y, su último programa, hasta la fecha, lo pudimos ver un 11 de junio de 2004. Fueron 10 temporadas repartidas entre los años 1972 y 2004.

Era un programa familiar. Los nostálgicos recordamos con cariño esas noches en que toda la familia se reunía en torno al televisor para ver su espacio televisivo favorito. A veces el programa sorprendía a la familia cenando, por lo que se aprovechaban los intermedios para quitar (o sacar) la mesa. Durante la primera parte del concurso, en la ronda de preguntas, todos los telespectadores respondíamos, por 25 pesetas, a la cuestión planteada intentando no repetir ninguna palabra. En los años 80 del pasado siglo, el Un, dos, tres se emitió principalmente en viernes. Grandes y mayores veían el programa, no conocí a nadie en esa época a quien no le gustara. Los viernes por la noche tenían magia, era uno de los momentos más esperados por el público televisivo. Durante las horas de retransmisión del concurso se paralizaba casi todo aquello que no fuera vital o urgente y, si por alguna razón recibíamos una llamada telefónica, intentábamos atenderla del modo más rápido y escueto posible ya que, sin duda, todo el mundo sabía que estaba prohibido telefonear en esos momentos o, al menos, quien lo hacía se arriesgaba a obtener una respuesta poco cortés o algo desconsiderada.

GOB ARAGON surge

El Un, dos, tres unía a las familias, al menos durante unas horas. Funcionaba como un nexo intergeneracional. Al día siguiente de su emisión, en la mayor parte de las conversaciones informales se hablaba del programa, de sus concursantes, de los humoristas que intervenían en el espacio, de la Subasta, de las actuaciones musicales que se habían podido ver en el concurso, etc. Este espacio de televisión marcó tendencias, y de él salieron grandes artistas.

Mis abuelos asistieron en Madrid a la grabación de uno de los programas del Un, dos, tres. En el comedor de su casa una foto insertada en un bonito marco inmortalizaba ese momento. Muchas eran las veces que yo les preguntaba por esa maravillosa experiencia y, otras tantas las veces que ellos me recontaban la misma apasionante historia.

Creo que el momento Un, dos, tres era similar a lo que mi padre y mi abuelo me contaban que vivieron hace décadas en la Casilla del Canal cuando se reunían familia y amigos alrededor de una radio. Y creo que también era parecido a lo que mis abuelos me relataban sobre esas veladas en las que los niños se acurrucaban por el suelo de la cocina, cerca del fuego, para escuchar las historias que contaban los mayores en frías noches de invierno.  No sé si hoy en día podría triunfar una fórmula como la que propuso en televisión Chicho Ibáñez Serrador pero, sin lugar a dudas, quizá es cuando más se necesita. En una época en la que los teléfonos móviles, las videoconferencias, los whatsapps, los messengers… deberían hacer más fluida la comunicación, han conseguido, cuando menos, un efecto paradójico: nos han acercado a aquellos que tenemos más lejos pero, a la vez, nos han alejado de aquellos que tenemos más cerca.

 

Un, dos, tres... - Cabecera de la tercera etapa (Ruperta)

 

Un, dos, tres... - Chicho Ibáñez Serrador y Mayra Gómez Kemp

DPH

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