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Eucaristía en la Catedral de Barbastro. Ronda Somontano.

Las últimas cuatro monjas de la congregación paulista de las Hijas de la Caridad recibieron el miércoles noche el cariño de la sociedad barbastrense a la que han servido en los últimos 152 años desde la residencia de la Casa Amparo. El obispado de Barbastro – Monzón y el Ayuntamiento de la ciudad del Vero, ambos patronos de la Fundación que gestiona la residencia Casa Amparo, quisieron despedir de una forma muy emotiva a estas hermanas con una ceremonia en la que hicieron partícipe a todos los vecinos que quisieran dar su último adiós.

La hermanas, sor Resurrección, sor Josefa, sor María Ángeles y sor Alicia, se han visto obligadas por motivos de edad a dejar el cuidado de los ancianos residentes y serán trasladadas a los centros que la congregación tiene en Zaragoza y Barcelona.

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Las hijas de la Caridad se hicieron cargo de este residencia en 1867 tras su construcción sobre la propiedad del prohombre Pablo Saún Palacín. No obstante la vinculación con la ciudad de la congregación fundada por San Vicente de Paúl en Barbastro es más remota ya que en Barbastro fundaron el primer colegio de la orden para niñas pobres de España y también estuvieron al frente del Hospital y hospicio de San Julián.

Asistentes a la ceremonia de despedida en el Museo Diocesano.

En el último siglo y medio han atendido a la Casa Amparo que cuenta en la actualidad con 88 residentes y medio centenar de trabajadores. Una residencia que seguirá pese a la marcha de las hermanas con un nuevo equipo directivo dirigido por Paqui Olivares. La orden vicenciana sigue en la ciudad del Vero al frente del colegio San Vicente de Paúl donde se imparte Infantil, Primaria y ESO.

La despedida de anoche reunió a unas 300 personas y comenzó con una eucaristía en la Catedral, presidida por el obispo Ángel Pérez, así como el cabildo catedralicio, y a la que asistió también el asesor espiritual de las hijas de la Caridad el padre Julián. El alcalde popular Fernando Torres y varios miembros de la corporación entre ellos el secretario de la Fundación, Antonio Campo, o el concejal de servicios sociales de Ciudadanos Luis Domínguez, o la edil socialista María José Cristobal entre otros siguieron una emotiva homilía del obispo en la que dio gracias a “la vida de servicio de unas mujeres que se han desgastado por amar de esta manera. Los que estamos tristes somos nosotros y no sabéis lo difícil que nos lo habéis puesto, pero vamos a asumir ese reto”.

El alcalde entregó la torre de la Catedral a la provincial de la orden. Ronda Somontano.

Al término de la eucaristía, el acto de despedida continuó en el salón de actos del Museo Diocesano donde el Ayuntamiento obsequió a los presentes con un ágape. Asimismo el alcalde, quien recordó que “siempre tendrá las puertas abiertas de la Casa Amparo”, entregó a la provincial de las hijas las Caridad de la provincia España Este, Juana María Belzunegui, una réplica de la torre de la Catedral, icóno de la ciudad, mientras que el obispo en manos de sor Resurrección entregó a la provincial una placa de la virgen María y el niño Jesús en nombre de todos los residentes, trabajadores y Fundación de la Casa Amparo.

Sor Juana María Belzunegui se mostró “emocionada” por la despedida de Barbastro. “Fue una decisión difícil porque las hermanas están muy arraigadas en el pueblo. Agradecemos mucho esta gratitud a las hermanas que nos han manifestado en estos días. Se queda otra comunidad de hermanas en Barbastro que ofrecen un servicio educativa, es la alegría que también nos queda”.

dph

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