INTRODUCCIÓN

Saliendo un poco de la tónica ecologista, pero manteniendo la esencia de la rigurosidad científica, vamos a hablar de algo tan presente en nuestras vidas como desconocido a su vez, las hormonas influyen en nuestras vidas, llegando incluso a modificar la conducta, además este tema me comenzó a interesar al leer un artículo en una revista que destacaba la avalancha de feromonas que se comercializan actualmente, y que “hay neurólogos que cuestionan su utilidad a la hora de utilizarlas”.

Centrándonos en las feromonas, y como determinan una importante labor en la relación y comunicación “intra” e  “inter” especie para diferentes comunidades.

CONTEXTO

Las feromonas, por lo tanto, son sustancias químicas, compuestos orgánicos secretados de forma natural por los seres vivos, con la finalidad de provocar comportamientos específicos entre individuos de la misma especie, e inducen un cambio en el comportamiento o en el proceso de desarrollo, pueden ser tanto volátiles como no volátiles. El término feromona fue acuñado a finales de la década de 1950, fue acuñado en 1959 por Peter Karlson y Martin Lüscher a partir de las raíces griegas “feros (“φέρω”) llevar, acarrear o transferir, y “hormona” (“ρμόνη”) estímulo hormona, excitar. (H. Blanco, 2004)

Fue un acontecimiento importante ya que hasta ese momento se conocían las hormonas que condicionaban el comportamiento del individuo en su interior, estas denominadas “feromonas” lo hacen desde fuera, por lo que fue toda una revolución científica, se asocio a muchos comportamientos sociales y comunicativos de muchas especies.

Se han extendido mucho en múltiples usos como por ejemplo: para la erradicación de plagas en insectos, para atraer a peces en la pesca, para marcar el territorio, para inhibir la reproducción de otras hembras (la abeja negra) incluso se están fomentando como nuevas técnicas de cortejo en humanos.

El papel funcional de las feromonas en la conducta sexual en humanos ha sido objeto de controversia en los últimos años. El 1% de todo el genoma humano está diseñado para detectar estímulos olfatorios. (R. Guevara, 2004).

En internet encontramos gran cantidad de ofertas hacia recursos de feromonas orientados a la seducción, asegurando ser detonantes para el sexo, hasta un periodista del New York Times ha llegado a probar estos artículos, para estudiar sus efectos. Pese a existir infinidad de estudios muchos neurólogos dudan, no se ponen de acuerdo sobre su composición química.

Este interesante mundo, del cual cada vez conocemos mas, juega un importante papel en la selección natural de todos los seres vivos, incluso de los peces, muchas veces asumimos que las feromonas son segregadas de forma pasiva a partir de la secreción de ciertas glándulas con la labor de inducir a la reproducción, sin embargo, no está del todo claro si las hembras atienden al cortejo de forma pasiva por un aporte hormonal, o se inducen estas feromonas conscientemente, en un juego de interpelación dentro de un contexto comunicativo.

Se considera que las feromonas, fragancias y señales químicas juegan un rol en la agregación de los peces, interacciones sociales como dominancia y reconocimiento de los parientes, detección de la migración de la presa y señala la presencia de predadores.
Las últimas investigaciones, determinan que la presencia de feromonas y las señales químicas pueden inducir aumento de la actividad de alimentación en especies de agua dulce y especies de agua marinos. (A. Moore, 2007)

Tanto en mamíferos como en roedores, de forma general tiene una elevada importancia en la recepción de estímulos  el órgano vomeronasal (OVN), se encuentra entre la boca y la nariz, definido por el cirujano alemán Ruysch en 1703, puede llevar al apareamiento, a la detención de un posible rival territorial  alertar a otros miembros de la presencia de un peligro o un depredador. (J. Sabate, 2015)

Pero realmente, ¿Sabemos si este órgano actúa en humanos?

El neuroanatomista Sigmund Freüd se refiere al sistema olfativo, como: “una modalidad sensorial que perdió su eficacia desde el momento que el hombre abandonó la posición cuadrúpeda y se irguió, de tal manera que la nariz dejó de estar en contacto con el suelo”.

Podemos afirmar este hecho según el artículo de Korner y colaboradores, (1996) “reportaron un incremento en la concentración de IP3 cuando las membranas de los receptores del OVN de humanos son expuestas a concentraciones de afrodisina, una feromona sintética. Estos resultados ponen en evidencia la funcionalidad del OVN en los seres humanos.”(R. Guevara, 2004).

Por lo que desde entonces conocemos unas cuantas: Androstadionona, estratetraenol, androstenol, exaltoide, etc., son los nombres de algunas de las complejas moléculas que se secretan con el sudor de las axilas, el semen y la orina y que podrían entrar dentro de la categoría de las feromonas humanas, de ellas la 5α-androstenona, fue la primera feromona natural identificada químicamente en los mamíferos.

Imagen de la molécula de androstenona © Copyright: iStockphoto LP. 2018
Figura 2: Imagen de la molécula de androstenona © Copyright: iStockphoto LP. 2018

Hay que hacer una apreciación al separar los dos sistemas, el olfativo y el OVN son sistemas independientes, uno se dedica a recibir estímulos  olfativos, como es el gas odorizante que se añade a las bombonas de butano, y el otro el OVN trabaja con señales feromonales.

Los receptores tendrán que discriminar entre los diferentes compuestos activos que constituyen una feromona para generar una conducta específica, lo que es muy común entre los insectos y los peces.

Sin embargo en el caso de los mamíferos, no se conoce con precisión el mecanismo, pero sería posible admitir que la especificidad de la respuesta conductual, dependería del reconocimiento de la combinación de los compuestos que integran a las feromonas.

Muchas evidencias prueban en el día a día la presencia de estas feromonas en mamíferos, algunos ejemplos son que las mujeres que viven juntas presentan sincronización de sus ciclos menstruales (“Algunos investigadores de la Universidad de Chicago afirmaron que habían conseguido sincronizar los ciclos menstruales de un grupo de mujeres siguiendo señales olorosas inconscientes”), o los niños que se sienten seguros y protegidos al dormir con sus padres, el bienestar que surge al ponerse un jersey o sudadera de una persona por la que sientes deseo, produce una atracción ya que lleva implícita esa prenda de ropa un aporte de feromonas. También está el hecho de dormir en la cama de otra persona puede resultar placentero si resulta que existe una atracción física hacia la dueña de la cama, o un sentimiento repulsivo si el aporte hormonal no causa agrado en nuestro órgano vomeronasal (OVN).

Figura 3: Esquema de la colocación de la glándula olfativa y el OVN © Copyright: lyra.
Figura 3: Esquema de la colocación de la glándula olfativa y el OVN © Copyright: lyra.

Estas feromonas son expulsadas de manera cutánea fundamentalmente en las glándulas sudoríparas auxiliares, pero también en las secreciones urinarias. Las feromonas, al activar al OVN, modulan la liberación de gonadotropinas y aparecen efectos autonómicos como son: disminución de la respiración, la disminución de las hormonas luteinizantes y folículo estimulantes, aumento de la frecuencia cardiaca y el incremento de las ondas alfa.

Figura 4: Ejemplo gráfico de atracción por un olor © Copyright: Candela Duato
Figura 4: Ejemplo gráfico de atracción por un olor © Copyright: Candela Duato

Algo que no parecerá nada extraño a personas que estén inmersas en sus primeras experiencias sexuales ya que son síntomas muy frecuentes, que hablarían de la participación del eje hipotálamo-hipófisis y del sistema autonómico, con los consecuentes cambios en la frecuencia cardiaca y la respiratoria, por ello se ha simbolizado siempre el corazón como símbolo de amor o atracción entre parejas.

Ejemplos testados, demuestran que somos capaces de reconocer una camiseta que hemos llevado nosotros o nuestra pareja colocada entre cien mas, únicamente basándonos en su olor, por la carga de feromonas que la prenda de ropa contiene es un ejercicio que pone a prueba nuestro OVN (R. Guevara, 2004).

Ello demostraría por ejemplo él porque aceptamos nuestra casa como nuestra zona de confort y cuando salimos de ella, a una casa rural o un hotel, nos cuesta o se nos hace algo extraño si no estamos habituados a viajar, es ¿porque estamos acostumbrados a nuestra casa? O porque la carga de feromonas que contienen es extraña.

Esto se observa más concretamente en la cama, somos conscientes de si en nuestra cama a dormido alguien solo con olerla, no hace falta que esté deshecha, y ello es porque contiene nuestro olor, nuestra carga de feromonas, por ello, siempre la primera noche que cambiemos de cama o pernoctemos fuera de casa va a resultar algo extraño para nuestro organismo, aunque siempre depende de lo agotados que estemos.

Otro ejemplo sería también cuando se expuso al grupo de mujeres al olor del sudor de otras mujeres, sus ciclos menstruales se aceleraron o ralentizaron, ejemplo visto anteriormente, dependiendo de por dónde anduviera el ciclo menstrual de las mujeres de las que se había extraído el sudor: antes o después de la ovulación. Sin embargo, análisis más recientes de este estudio y la metodología con la que se llevó a cabo cuestionan su validez. Las feromonas masculinas también afectan al ciclo menstrual femenino, acelerándolo e incrementando la fertilidad. (Cutler y Preti. 1986)

+INFO à En este Podcast de Ciencia con Carmen @CarmenCiencia

https://www.ivoox.com/episodio-3-hormonas-del-ciclo-menstrual-audios-mp3_rf_43567372_1.html

Figura 5: Ej. Imagen de hombre con prenda sudada © Copyright: NotiActual
Figura 5: Ej. Imagen de hombre con prenda sudada © Copyright: NotiActual

También se descubrió que los estados de ánimo podían ser comunicados mediante compuestos químicos encontrados en el sudor axilar. En un experimento se recogió el sudor de hombres y mujeres mientras veían un vídeo divertido o uno que daba miedo. Las mujeres diferenciaron con éxito las botellas que tenían sudor de las personas que habían visto el vídeo divertido de aquellas que habían visto el vídeo de terror. Los hombres consiguieron hacer la distinción de forma significativamente acertada (pero solo de las feromonas “felices”) solo cuando el sudor procedía de mujeres. Las feromonas asustadas fueron bien identificadas tanto por hombres como mujeres sólo cuando procedían del sudor de hombres. (Chen. 2000).

 Por ello puede ser que cuando hacemos deporte nuestras glándulas sudoríparas generan sudor, y con este se expulsa una gran cantidad de feromonas, que nos hacen estar más activos, y por regla general más felices.

Esto sería un ejemplo de un externoreceptor, que actuaria como un quimiorreceptor, ya que detecta las moléculas especificas en el ambiente con una elevada sensibilidad y especifidad en nuestro caso a las conocidas “feromonas”, se trata de un canal de comunicación privado exclusivo para cada especie.

Cambiando de especie del reino animal, observamos como no hay tanta diferencia en la mayoría de los teleósteos las feromonas son liberadas al ambiente dentro de la orina o a través de las branquias. En todos los casos los peces que recibían las feromonas, lo detectaban vía el sentido de olfato. Se emiten a concentraciones muy bajas y tienen una alta capacidad de percepción.

Un ejemplo de fácil comprensión, como el que pude realizar en primera persona en una práctica de acuicultura, es que al introducir en el mismo tanque a peces que habían sido sometidos a una situación de estrés (Sacarles una muestra de sangre) con peces que no habían sido sometidos a esa situación de estrés.  Los peces que estaban en el tanque aumentaron su metabolismo moviéndose más rápido y estando mas alerta, comportamiento que podría explicarse por la presencia de cortisol en las aguas que induce estrés en los peces que no han sido sometidos a una situación extrema.

Hay un dicho que dice que hay animales capaces de “Oler el miedo”, este fenómeno sería explicado principalmente por eso,  por  la presencia de  “cortisol” presente en las aguas. Por ello extrapolándolo a nuestra especie, podemos decir, que el estrés es contagioso y que quizá una persona con tendencias a agobiarse con facilidad, nos altera, nos pone nerviosa la gente que se ahoga en un vaso de agua,  por lo tanto, en época de exámenes hay gente a la que se suele evitar tener cerca.

Otro ejemplo en la acuicultura es el uso de feromonas como artractantes en la alimentación, pueden ser considerados como aditivos para el alimento y se utilizan de forma legal. Que aunque hay variaciones significativas en función a diferentes especies, ha dado unos resultados de incremento en la actividad alimentaria, dando así altas tasas de crecimiento y asimilación del alimento. También se ha detectado una influencia de la alimentación, obteniéndose mejores resultados de puesta en reproductores alimentados con comida natural (peces, mejillón, poliquetos) que en aquellos alimentados con pienso comercial.

Figura 6: Pez Xifo “Xiphophorus birchmanni”  © Copyright: Vista al mar
Figura 6: Pez Xifo “Xiphophorus birchmanni”  © Copyright: Vista al mar

 Un estudio dedicado al  pez xifo (Xiphophorus birchmanni), nos dio a entender que los  peces machos liberan feromonas en la orina para lograr controlar la comunicación espacial y temporal, que antes no se creía posible en los peces. El estudio demostró que las hembras prefieren la orina masculina y el “agua masculina” con fluoresceína, lo que indica la presencia de feromonas en la orina masculina.

Otras investigaciones sobre el comportamiento reproductor han demostrado una gran influencia de las pautas de cortejo sexual y la acción de feromonas sobre el proceso de fecundación en el tanque.

Otro uso de feromonas muy común es encontrarlo para los insectos, se ha probado su eficacia, y se defiende su uso ya que puede disminuir considerablemente el uso de insecticidas en las cosechas, por lo que se dice que genera menos cosechas contaminadas, aunque hay quien dice que tiene un impacto ambiental considerable.

Sus propiedades atractivas y repulsivas suponen un uso importante en el área fitosanitaria, pueden controlar plagas que provoquen daños en las cosechas

Las ventajas que tienen respecto a los insecticidas y pesticidas es que son productos naturales, biodegradables y no contaminan al medio.

Que se usan en muy pequeñas cantidades y son especificas para cada especie por lo que evitan matar a otros insectos, aunque es cierto que las feromonas pueden actuar sobre otras especies, es cierto que es menos dañino que usar pesticidas e insecticidas para el control de plagas.

DISCUSIÓN

En definitiva son muchos los usos de estas sustancias a nivel comercial, se ha visto la labor fundamental de las feromonas en diferentes especies. La importancia que genera a nivel económico y como poco a poco interesa más conocer su uso.

En lo dedicado a los humanos, a pesar de haber cierto rigor científico en muchas de las afirmaciones anteriores, sigue habiendo escépticos que creen que eligen lo que les gusta, en parte es cierto, ya que nosotros de forma psicológica podemos inducir ciertos comportamientos, incluso anómalos en nuestra conducta, pero pienso que bajo mi punto de vista hay siempre una predisposición en los gustos de cada uno.

Por lo que ¿podría interpretarse que estamos destinados a algo?

Pienso que no, pienso que hay diferentes gustos por una cuestión de aleatoriedad, las especies para su preservación siempre han tenido el rol de la aleatoriedad que ha generado selección natural, pienso que el hecho de que tengamos diferentes aportes hormonales externos ayuda a generar una mayor variabilidad.

Por ello nuestra sociedad en países desarrollados, a pesar de tener buenos niveles de higiene se ha desarrollado a nivel comercial campañas dotadas de gran presupuesto dedicadas al “perfume”. Consumimos olores, porque queremos atraer, porque queremos engañar al órgano OVN de la persona que queremos seducir para obtener nuestros objetivos biológicos.

Creo que actuamos de forma egoísta y predispuesta genéticamente a ello. Comparto el criterio de Richard Dawkins en su libro “Un gen egoísta” respecto a este tema.  Las feromonas controlan nuestros instintos, eso hace que cada vez nos interese mas controlarlas y poco a poco acabaremos controlando a las feromonas para poder manipular a nuestro cuerpo, para poder prevenir impulsos, generar emociones y fomentar el tipo de sociedad que se está creando, competitiva, consumista y adoctrinada.

Bienvenidos a la era del engaño, la ilusión y las drogas.

 Bibliografía:

  1. Moore (2007) Environment, Fisheries and Aquaculture Science (CEFAS ), United Kingdom FEED TECHNOLOGY UPDATE — June/July 2007. pp: 04-08 http://aquafeed.com/newsletter_pdfs/nl_000278.pdf

Appelt CW, Sorensen PW (2007) Female goldfish signal spawning readiness by altering when and where they release a urinary pheromone. Animal Behaviour 74: 1329–1338.

Blanco Metzler, H. (2004). Las feromonas y sus usos en el manejo integrado de plagas

Chen, X., & Camp, M. J. (2000). Semiochemically based monitoring of the invasion of the brown marmorated stink bug and unexpected attraction of the native green stink bug (Heteroptera: Pentatomidae) in Maryland. Florida Entomologist, 92(3), 483-491.

Delgadillo-López, A. E., González-Ramírez, C. A., Prieto-García, F., Villagómez-Ibarra, J. R., & Acevedo-Sandoval, O. (2011). Fitorremediación: una alternativa para eliminar la contaminación. Tropical and subtropical Agroecosystems, 14(2), 597-612.

Gil G. Rosenthal , Jessica N. Fitzsimmons et al. (2011). Tactical Release of a Sexually-Selected Pheromone in a Swordtail Fish.  Published: February 9, 2011 https://doi.org/10.1371/journal.pone.0016994

Guevara. R. Volume, V. (2004). Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UNAM. Rev. Fac Med UNAM Vol.47 No.1 Enero-Febrero, 2004 edigraphic.com, 47.

Jordi Sabaté (2015) Artículo www.eldiario.esPerfumes a base de feromonas: ¿ayudan a ligar más? Tal vez sí”  Barcelona 03/09/2015 – 20:30h
https://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/feromonas-perfume-sexo-atraccion_0_394761587.html

Russell MJ. Human olfactory communication. Nature 1976; 260:

520-522.

Stacey NE, Sorensen PW (2005) Hormones, pheromones, and reproductive behaviors. In: Sloman KA, Balshine S, Wilson RW, editors. Behaviour: Interactions with Fish Physiology. New York: Academic Press.

Vander Meer, R. K., Breed, M. D., Espelie, K. E., & Winston, M. L. (1998). Pheromone communication in social insectsants, wasps, bees, and termites (No. 595.70524 P4).


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