Foto de familia de los participantes en la excursión. MAB.

Tras cincuenta años organizando belenes montañeros, este domingo, en el último, nos damos cuenta de que seguimos aprendiendo, de que aún pasan cosas nuevas. Por ejemplo, ¿verdad que hemos oído todos decir que el bosque por el que pasean los humanos, provoca calma, alivia el estrés de los apesadumbrados bajo la losa del día a día o relaja y da ánimos a los deprimidos?. Pues es verdad. Hoy hemos transitado por bosques de hayas altísimas, que se esfuerzan por buscar la luz y el sol desde la profundidad de la Aigüeta de Barbaruéns. Estaban mezcladas también con altísimos abetos, de estos de postal y decoración navideña. Y en una mañana casi cálida sólo veíamos brillar la luz del sol reflejada en las nieves lejanas de la sierra de Chía o en la peña las Once en Plan. ¿Por qué …?, -pues porque el bosque encantado nos sumergía en su misteriosa penumbra de la que no queríamos salir porque era como continuar un sueño en una noche de dulces sueños. Una penumbra con alfombra muy poblada de hojas muertas y mojadas, que olían a fragancias de sabor fresco y acunaban mullidas nuestras pisadas con la delicadeza de una alfombra sobre la que juega un bebé.

Un momento de la marcha. MAB.

Han sido casi tres horas de ascenso en terra incógnita. Un valle profundo en el que ya desde el siglo VIII se escondía el monasterio de San Pedro de Tabernas, lugar en donde durante las incursiones musulmanas del siglo X se escondió una reliquia única del brazo de san Pedro y se ocultó tan bien al invasor que éste nunca sospechó la existencia del sendero por el que hoy transitábamos partiendo del airoso y aireado pueblecito de Barbaruéns.

El rumor del agua surgía en cada recodo del sendero y al cruzar los arroyos parecía que cruzábamos el mar Rojo que se abría a nuestro paso haciéndonos sentir el agua que impregnaba de humedad el aire en cada suspiro.

De repente, en el horizonte se abrió un claro de bosque que ofrecía la esbelta silueta de la ermita de la Virgen de la Plana y allí montamos un humilde belén que nos reunía en torno a reflexiones de una homilía sobre texto escrito en la distancia por nuestro querido capellán Pedro Escartín.

Homenaje a los precursores del Belén montañero. MAB.

Nos pedía Pedro que supiéramos llevar los sentimientos de amor y felicidad que estábamos viviendo al día a día que cada uno viviremos mañana de regreso al trabajo.

Pronto estalló el jolgorio. Descorchábamos el cava, desenvolvíamos los polvorones y con las mejillas repletas de dulces entonábamos los villancicos de rigor.

Para el regreso a Barbaruéns habíamos previsto otro camino; una pista de cómodo descenso y unas vistas de la cima de Cotiella que se abría muy brillante y muy nevada bajo el azul más intenso y transparente que os podáis imaginar.

Cada cual a su paso y sin prisas acabamos por fin esta excursión y ya solo faltaba la comida de hermandad que en esta ocasión traía un emocionado homenaje a nuestros héroes y precursores del belén de hace cincuenta años, del primer belén de Montañeros de Aragón de Barbastro plantado en la cima del Cotiella.

¿Alguien da más?. Imposible. Cada día somos más felices al participar en cualquier excursión de esta gran familia montañera.

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1 Comentario

  1. Amigos, ya véis con qué alegría acabamos el año, tras las Jornadas Montañeras, belenes, asamblea de socios…Sabéis?, este año también hemos cumplido setenta años como club y quisiéramos pedir a todos vosotros un pequeño empujoncito , una guinda para el pastel. Resulta que nos han propuesto para los premios “Altoaragoneses del año”, del Diario del Altoaragón, y os querríamos pedir el voto de apoyo a nuestra candidatura como club deportivo. Sabéis que se vota telemáticamente, un solo voto por día pero en ordenador personal y también en el móvil.
    Bueno, pues si os parecemos dignos de terminar nuestro año de aniversario con esta nominación, os pedimos el voto y ,eso sí, feliz 2020 a todos vostros, amigos.

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