ESTA HISTORIA VA CONTIGO

¿Hasta dónde tiene una empresa, Sociedad o Autónomo, el deber jurídico (la obligación) de soportar los efectos de una medida de cierre acordada por el gobierno?

Las medidas se acuerdan en INTERES GENERAL, el de todos. Y cierto es que el interés general (en este caso sanitario) está por encima de todo. Es legítimo y está justificado.

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¿Pero hasta dónde tiene que soportar el afectado (cierres de restaurantes, gimnasios, peluquerías, de cines, de comercio en general, colegios, de fábricas, de todo los que han tenido que parar su actividad) las consecuencias económicas de ello?

Máxime cuando esto le ha provocado la ruina.

¿Son estos afectados quienes han de pagar el pato?

¿No es cierto que una EXPROPIACIÓN llevada a cabo en interés general (carreteras, parques, etc.) se paga?

¿No es cierto que una CONFISCACIÓN acordada en interés general se paga?

¿NO es una expropiación de TIEMPO y LIBERTAD DE EMPRESA lo que el gobierno ha acordado en interés general?

¿Hasta dónde se puede invadir en una sociedad democrática (regímenes chavistas aparte) las libertades individuales también reconocidas en la Constitución: las de empresa y de propiedad privada?

Todas estas preguntas son las que se analizan en foros de juristas hoy día en España. Y algunos ya han puesto el grito en el cielo.

Otros dirán “es por causa mayor” y entonces mi mente inquieta me trae a la palestra la catástrofe de Biescas (87 muertes por una riada): ¿Imprevisible? ¿Fuerza mayor? Todos coincidimos en que fue por un torrente inesperado y no previsto de agua, cúmulo de fatalidades en una tarde de verano. Pero también y, así se juzgó, fue por la FALTA DE CÁLCULO, de FALTA DE PREVISIÓN. Que incluso hubo informes NO atendidos que alertaban de ello cuando otros decidieron legalizar sin embargo el camping en aquel punto de la ladera.

Informes que en su momento fueron tachados de alarmistas y exagerados pero que la realidad demostró rigurosos y con fundamento.

Entonces en BIESCAS se dictaminó CULPABILIDAD y hubo indemnizaciones. No solo había fallado el cielo (causa Mayor) sino también lo terrenal, lo humano.

Tendremos que seguir reflexionando. No estamos en un país sudamericano donde todo vale porque no hay reglas ni gobierno (bien entendido: no un dictador que, como otros en la historia, subió al poder mediante votos y que desde entonces impone su ley y castiga a los que se oponen para silenciarles), no. Estamos en España y en Europa. Por más que le pese a más de uno.

Y todo esto ¿por qué? Lo expreso por defecto profesional, me gusta pensar en los derechos (generales y de cada uno) y en lo jurídico (y si es en clave de normativa administrativa más, porque lo llevo haciendo desde los 22 años).

 

TELEFICHAJE

2 Comentarios

  1. Muy acertada la reflexión, no hay nada que deba parar el mundo, si se quiere velar por el bien común hay que valorar el inmenso perjuicio que supone para millones de personas el confinamiento anticonstitucional en casa y el derrumbe total de la economía, las enfermedades por confinamiento se disparan y la salud mental se deteriora, no es en absoluto proporcional el daño que han causado con el que supuestamente querían evitar. Son millones de personas las perjudicadas.

  2. En Biescas la DGA (todos nosotros) hubo de pagar indemnizaciones. Pero el Consejero que desestimó el informe del ingeniero de Montes que advertía del peligro (usando la expresión “cono de deyeccion “), tal Consejero, mi hombre, ¡¡ salió de rositas!!

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