Llegada de la caravana violeta del Somontano a la Plaza del mercado
Concentración feminista en Barbastro. Imagen de Archivo. JLP.

Manifiesto leído ayer en los distintos pueblos del Somontano

«Queremos reivindicar el papel de la mujer en el entorno rural, aquellas desigualdades que son propias de nuestro entorno y que tambien deben ser escuchadas y tenidas en cuenta para que el movimiento feminista nos represente a todas por igual.

Las mujeres en el entorno rural sufrimos una doble discriminación:

– la propia de ser una mujer en un mundo considerado de hombres, donde no se ha reconocido la labor que desempeñamos, 

– y las de pertenecer a un entorno muchas veces olvidado por las instituciones al no representar a la mayoría masificada de las grandes ciudades.                        

Estos son algunos de los problemas con los que tenemos que lidiar las más de cinco millones de mujeres rurales:

  • Desempleo: sufrimos una tasa superior al 42%
  • Invisibilidad: a pesar de tener la Ley de Titularidad Compartida, se ha aplicado de forma irregular y nuestro trabajo no esta  reconocido como tal.
  • Discriminación: los techos de cristal son más bajos en el mundo rural, la presencia de mujeres en cargos de responsabilidad en nuestro entorno es injusta y escasa. Por ejemplo, solo un 3,5 % de los miembros rectores de las cooperativas son mujeres, mientras que en su base social representan un 25%.
  • Desigualdad:  La PAC sigue sin implementar una perspectiva de género, y las productoras perciben un 36,67% menos que los productores. Lo mismo ocurre con las ayudas para los programas de desarrollo.
  • Brecha salarial: las trabajadoras por cuenta ajena tambien sufren una mayor brecha salarial.
  • Dependencia: nuestro entorno tambien cuenta con menos ayudas para la dependencia y este trabajo recae, en mayor parte, sobre las mujeres de la familia, sin ningún tipo de reconocimiento.
  • Brecha digital: Perjudica las posibilidades de autoempleo y emprendimiento.
  • Violencia: el machismo y el patriarcado siguen más presentes en nuestros pueblos.»

Manifiesto leído ayer en Barbastro

«En nuestras manos está cambiar esta situación, que se nos escuche y reconozca, por eso estamos aquí, por que cualquier acto en solidaridad dará fuerza a nuestras reivindicaciones y nos permitirá construir un futuro mejor y más justo y nos solo para nosotras, tambien para la supervivencia de nuestros pueblos.

Gracias a todas por estar aquí, gracias a todos por compartir este día. Lo conseguimos. Volvimos a ser marea violeta. Hoy, todos y cada uno de los que estamos aquí presentes, formamos parte de la marea violeta mundial, formamos parte de la historia del 8M 2020. 

Si el año 2018 daba la vuelta al mundo el movimiento que comenzó en redes sociales con el hashtag ME TOO, en el 2019 fue mundial el #FreeFromHijab , a raíz de la condena a mujeres iraníes por negarse a llevar velo ha nacido el movimiento donde decenas de mujeres árabes cuentan lo di cil que ha sido desprenderse del velo, de lo que les supone y de la falsa libre elección. El feminismo árabe lleva décadas pidiendo una iden dad nacional laica desprendiéndose del velo como símbolo de liberación. 

El afrofeminismo cada vez se ex ende más, los derechos laborales femeninos, la alfabe zación y los derechos reproduc vos son el núcleo de su reivindicación. Un feminismo vinculado a los contextos precoloniales, a la esclavitud, a una lucha por la libertad sin precedentes, nacen siendo luchadoras y portadoras étnicas. No quieren perder su esencia, lo que las hace quienes son, su pasado y así han logrado que el afrofeminismo llegue a las tomas de decisiones polí cas, que se escuchen nombres de mujer como 

presidentas de sus países y así lograr educar en feminismo y lograr que sea un movimiento mixto donde aúnan esfuerzos por acabar con la mu lación genital femenina y la violencia sexual como arma de guerra. 

El que ya tenemos adoptado como himno feminista y que ha sido en decenas de ciudades del mundo es la canción y performance «Un violador en tu camino» viene de manos del feminismo indígena, comunidades que viven una situación de abuso de poder autoritario policial extremo, donde su propio presidente dice «A veces no es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino también la posición de las mujeres de ser abusadas» así que la respuesta es clara; 

¡¡ «Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo ves a. El violador eres tú»!! 

Y desde allí, desde ese feminismo en La noamérica nos llega el grito de las vistas feministas que luchan por preservar el medio ambiente y luchan contra las polí cas neoliberales de las grandes corporaciones y que les ha costado la vida a varias hermanas por defender su entorno. 

Existen realidades diferentes para las mujeres y sobre estas realidades la mujer actúa naciendo así los diferentes feminismos de los que podemos aprender muchísimo si dejamos hablar a quién sufre la opresión, sin paternalismo, sin hegemonía, con sororidad. 

Porque mañana será 9 y nuestras batallas se separarán pero la lucha es la misma y hoy es el día de gritar fuerte por esa lucha. Por lo que nos une y no por lo que nos separa. 

Porque mapuche, árabe o blanca, rural, trans, cis, con diversidad funcional o discapacidad intelectual, yo te quiero libre, yo te quiero comba va. 

Formar a los niños y niñas contra unas masculinidades tóxicas haciendo posible el desarrollo de todo su potencial. 

Desterremos cerebros rosas y azules. Dejemos que los pinten de mil colores. 

Queremos que el rechazo a la violencia sexual vaya acompañado de cambios culturales, en las ideas, ac tudes, relaciones y en el imaginario colec vo para ser dueñas de nuestros cuerpos. Para que dejemos, como sociedad, de naturalizar las violencias sexuales. 

Queremos modificar la ley de extranjería de modo que a las mujeres migrantes en situación administrativa irregular se les garantice seguridad jurídica y protección cuando denuncian una violencia sexual y no teman su situación irregular. 

Las violencias patriarcales nos afectan a las mujeres de forma diferente en función de nuestro estatus migratorio, nuestra edad, si somos racializadas, gitanas o payas; si somos mujeres con diversidad funcional; si somos psiquiatrizadas, mayores; si somos trans, hetero, lesbianas; si somos asalariadas o no, trabajadoras del hogar, prostitutas, si somos madres o no. Si negamos esa diversidad, invisibilizamos la especial crudeza con que las violencias nos afectan a algunas de nosotras. 

Queremos que nuestros derechos estén siempre reconocidos y sean efec vos para todas nosotras y consigamos acabar con todas las formas de control que ejerce la sociedad en el ámbito reproduc vo, incluidas las prác cas que vulneran nuestros derechos humanos. 

La polí ca de cierre de fronteras expone, a mujeres y niñas en constante tránsito, a una mayor vulnerabilidad, siendo forzadas a cruzar por vías inseguras sufriendo una violencia sistemática: violencia sexual, semiesclavitud, trata y tráfico de sus cuerpos. 

Regularizar la situación administra va de todas las mujeres víctimas de trata y garan zar la máxima protección legal. 

Reconocer el valor social del trabajo de cuidados y garan zar unos servicios públicos. 

Las mujeres rurales asumen el trabajo de cuidados agravado por la falta de servicios médicos, de transporte público o de acceso a ac vidades complementarias que faciliten la corresponsabilidad en el cuidado tanto de niñas y niños como de mayores. 

Queremos que las Administraciones Públicas garan cen el acceso a servicios básicos en el mundo rural, así como para que se desarrollen planes que permitan la conciliación y se haga efec va la corresponsabilidad en el cuidado de niños y niñas y de mayores en este contexto de poblaciones masculinizadas y envejecidas. 

Queremos que la seguridad se construya desde la libertad y no desde la guerra y el negocio. Defendemos una lucha por la paz que sea an patriarcal, an capitalista y an colonialista. Queremos que la cooperación al desarrollo no se ges one desde un punto de vista paternalista y colonialista, queremos que se articulen relaciones de apoyo mutuo y res tución. 

¡¡¡¿Quién dijo que no es necesario el feminismo? !!! 

¡¡¿Quién dijo que no tenemos nada que pedir y que ya lo tenemos todo?!!! 

El feminismo es una lucha interseccional, porque hay que derribar un sistema que nos oprime a todos, proponer acciones para derribar ese sistema y sus mecanismos. Ninguna lucha es más importante, más legí ma, más dolorosa o más urgente que las otras. 

¡Todas juntas, todas libres!.»

 

 

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