CEDER PUEBLOS VIVOS

Esto es algo diferente de lo que estoy acostumbrado, se trata de un relato breve y reflexivo de ficción basado en las doctrinas adquiridas en la “Hipótesis Gaia” en honor a su creador James Lovelock, científico inglés, que es una de las mentes más visionarias e inspiradoras de nuestro tiempo, en cuanto a medio ambiente se refiere, nació el año de la gripe española (1919) y va camino de hacer sus 101 años. 

Gaia es una mujer adulta, pero a la vez de avanzada edad, de sangre caliente y buen corazón, una persona cuidadosa, espiritual y tierna. Gaia ha logrado muchas hazañas y vivido muchos momentos diferentes a lo largo de su vida, tantos que la mayor parte de gente actualmente, desconoce muchas facetas de su juventud. 

Resulta que tras varias etapas sintiéndose bien, estando pletórica, con algunos altibajos propios de la edad que tenía de vez en cuando, Gaia tenía estabilidad emocional, buena salud física y mental.

CAMINO DE SANTIAGO

Sin embargo cierto día tras una serie de ardores, se empezó a encontrar molesta, no se encontraba tan bien como siempre, desarrollaba un malestar y un agotamiento que le generaron una pequeña depresión. Al principio no le dio importancia, supo que algunas veces se está mal y otras se está bien. 

Conforme iban pasando los días la cosa no mejoraba y aparecían nuevos síntomas, se le estaba cayendo el pelo, estaba perdiendo vitalidad, acumulando líquidos, se le deshidrataba la piel con facilidad… Al principio pensaba que era normal, dado su vida sedentaria y estado depresivo, pero llevaba un tiempo yendo a peor de manera gradual, con dolencias intestinales, con ardores de estomago, problemas de respiración y un sinfín de síntomas algo más que sospechosos de tener algo serio y grave.

Al final no aguantaba más, ella, reacia a cualquier tipo de fármaco, desistió y al final se decidió a ver a una especialista, para que le aconsejara cómo podría mejorar su estado de salud.

Tras su visita al médico y una serie de pruebas, descubrió que el problema lo tenía en el interior, y que si no actuaba pronto, empeoraría progresivamente. Resulta que la doctora ante las incesables dolencias y problemas que presentaba, dedujo que sus problemas partían de un desequilibrio en su flora y fauna intestinal, una especie de disbiosis que le estaba repercutiendo en el resto de su cuerpo, incluyendo la depresión y malestar.

Por la cual optó por un fármaco sistémico con el que creía que Gaia mejoraría, este fármaco se llamaba COVID-19, le dijo que tendría que tomarlo durante tres semanas, que es el tiempo que tardaría en hacer efecto, si no mejoraba aumentar la dosis de 4 a 6 meses y observar el cambio.

Se trataba de un proceso lento, centrado en la microbiota, el fármaco tardaba bastante en ser efectivo, al ir afectando de forma gradual, este proceso la doctora lo denomina Viridarquía.

Este medicamento, afectaría a la totalidad de su microbiota y a Gaia eso le apenaba, porque quería mantener su flora y fauna intacta, pero tras meditar y conectar consigo misma, pudo saber que era lo mejor, decidió tomarlo.

Los síntomas fueron desapareciendo con el tiempo, la verdad que Gaia respiraba con normalidad, no tenía síntomas de deshidratación y su pelo brillaba de nuevo, recuperó la sonrisa y volvió a sentirse viva.

Volvió al médico con ansias de felicitarle y darle las gracias por el tratamiento, sin embargo, la doctora no acabó de ver del todo la mejora. Le dijo que quizás si dejaba de tomar el COVID-19, volvería a encontrarse mal o que incluso su cuerpo podía adquirir resistencia al fármaco y dejar de ser efectivo, que es probable que las cosas volvieran a ser como antes, y que entonces tendrían que usar un fármaco mucho más fuerte.

Gaia asustada le preguntó, qué debía de pasar para que volviera todo a la normalidad, la doctora le explicó que no dependía de ella, que los cambios no llegan desde el exterior, si no que llegan desde cada una de las partes que componen un todo, que el único camino es aumentar la conciencia sobre una misma siendo consciente, difundiendo esa semilla y de esa forma conectar con tu propia homeostasis.

Entonces se pregunto Gaia:

  • ¿Depende de mí?
  • No, le contestó la doctora. 
  • Depende de todo lo que forma parte de ti.

“De la conducta de cada uno, depende el futuro de todos” – Alejandro Magno. 

Bibliografía/Imágen de portada:

Representación artística de Gaia curando a la Tierra ©Naukas, 2012  https://naukas.com/2012/02/10/los-errores-de-gaia-cuando-la-biosfera-metio-la-pata/l

 La Hipótesis Gaia (Lovelock, 1979) 

Puedes seguir a Alejandro en su cuenta de twitter (@cienciofilo)

DPH SONNAR

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