Prisión de Zuera.
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Un vecino de Barbastro de 37 años ingresaba de nuevo el pasado viernes 8 de marzo en la cárcel de Zuera, de donde había salido por suspensión de condena hace meses, por presunta agresión sexual a su pareja, grabación y difusión de un video entre su entorno más cercano durante practicaba el acto.

El varón tiene varios antecedentes penales y ya había ingresado en prisión con anterioridad. Su último paso por la cárcel fue tras ser capturado en una operación antidroga por la Guardia Civil en Barbastro. El juez lo condenó por tráfico de drogas pero la pena se atenuó a 2 años y 3 meses al justificar que sufría adicción. La pena se redujo a 13 meses, cuando este joven decidió someterse a un tratamiento de desintoxicación.

Desde hace unos meses residía en su ciudad natal en un piso compartido con amigos y su pareja, con quien mantenía una controvertida relación con malos tratos y vejaciones reiteradas como ha denunciado la joven.

Los hechos denunciados ante la Guardia Civil tuvieron lugar la pasada semana en unas extrañas circunstancias. La joven regresaba de trabajar y se encontraba cansada por lo que decidió tumbarse a descansar. Su pareja, que presuntamente habría estado consumiendo drogas esa tarde, abusó de ella sexualmente y grabó el video del acto que ha sido visto por el juez y la Guardia Civil. En el visionado de las imágenes se observa al joven decir: “se lo dedico a mi pueblo”. A la finalización del acto amenazó a la joven con difundirlo entre sus amigos por mensajes de whatsapp, como asegura la víctima.

La pareja inició una discusión y ella derivó a que el detenido llamara por teléfono a la Guardia Civil haciéndose pasar por una vecina y denunciando que la joven se encontraba mal. Fue en ese momento cuando la Benemérita ha iniciado una investigación, que se materializó con la denuncia de la chica y el ingreso en prisión provisional del presunto autor de los hechos. Se le imputa malos tratos continuados, vejaciones y revelación por difundir el video entre su entorno.

El abogado defensor, Alejandro Sarasa, considera que su cliente estaba “fuera de control” y es posible que hubiera consumido drogas, por lo que ha pedido unas pruebas de orina. También indica que estaba acudiendo a un tratamiento de desintoxicación a un centro de drogodependientes de Monzón, visitas que se vieron interrumpidas desde hace un mes y medio por la pandemia del coronavirus y el decreto de estado de alarma.

 

 

dph

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