ESTA HISTORIA VA CONTIGO

Hace mucho tiempo, en un país de “para todos”, hubo un hombre que decía ser el hijo de Dios. Unos lo creyeron, y otros no. Proclamó la redistribución de la riqueza como condición indispensable para alcanzar el reino de los cielos, en una tierra de todos (Lucas 3:11),y unos quisieron creer, y otros no, y lo clavaron en una cruz.

Hoy en día, en la tierra de Coca-Cola…perdón: de “para todos”, Zara pretende ganar el cielo repartiendo caridad, que, aunque unos no estemos de acuerdo y otros sí,tampoco es mala cosa, salvo porque no existen ojos de aguja tan grandes (al menos de momento).

AB ENERGÍA AIRE ACONDICIONADO

Vivimos tiempos convulsos. “De todos” no es “para todos”. Y quienes deberían preocuparnos no son aquellos que niegan la existencia de aquel hijo de Dios, pero que luchan por el reparto equitativo de las túnicas.  Quienes de verdad deben darnos miedo son los que pregonan su existencia, y la de Dios en juramentos inútiles, a la vez que niegan el pan y la sal, y la tierra de todos, a los desheredados de este planeta.

Así pues, mientras la tierra de todos es el anhelo de justicia social para unos muchos, para otros pocos, la tierra de “para todos “ es ese lugar a defender donde los pajaritos cantan, las nubes se levantan, y los chuzos caen de punta sobre los mismos de siempre.

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