No hay mejor escuela que la propia VIDA. Ella pone frente a nosotros las mayores lecciones. Si aprendemos de las mismas evolucionamos, si las «suspendemos» no se nos califica con una nota numérica, más bien somos nosotros los que tendemos a juzgarnos, calificarnos…

La vida simplemente nos vuelve a repetir las lecciones pero con mayor fuerza, poniendo frente a nosotros nuevas situaciones, experiencias, personas que nos hagan comprender, crecer, evolucionar y descubrir el Ser inmenso que en esencia somos.

Cómo dijo el gran Wyne Dyer: al igual que cuando exprimimos una naranja obtenemos zumo, cuando la vida nos «exprime» y nos aprieta, sacamos lo que llevamos dentro.

La vida no siempre nos da lo que queremos, pero siempre nos da lo que necesitamos. Confía en el proceso. Tal vez cuando estés desbordado por el dolor éste te impida comprender esto, pero te aseguro que hay veces que es necesario romperse para volverse a reconstruir. No te aferres a la tormenta, busca el sol dentro de ti y mientras lo haces observa como crecen las flores en tu jardín interior. Es así como puedes llegar a comprender que todo lo que viviste tenía un PARA QUÉ y qué hoy eres lo que eres gracias a esa cantidad de tormentas que te acercaron a tu luz.
Pilar Pera

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