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Milián y Pérez junto al cardenal Omella.
CEDER PUEBLOS VIVOS
Ambrosio Echebarría. Ángel Huguet.

La Diócesis de Barbastro-Monzón cumple 25 años desde que la Congregación para los Obispos emitió el Decreto “Ilerdensis-Barbastrensis de finium mutatione” del 15 de junio de 1995 durante el papado de Juan Pablo II. A raíz del Decreto, se anexionaron las parroquias de los Arciprestazgos de Ribagorza Occidental, Ribagorza Oriental y Cinca Medio, en la primera fase y en la segunda se incorporaron las parroquias de Arciprestazgos de Litera y Bajo Cinca hasta completar la transferencia de 111 parroquias desde la Diócesis de Lérida con una población de 68.454 habitantes; la población católica actual es de 96.929 habitantes, entre cuatro Arciprestazgos

Ambrosio Echebarría (1974-1999) ha pasado a la historia porque fue el último obispo de la antigua Diócesis de Barbastro y el primero de Barbastro-Monzón tras culminar el trabajo iniciado por sus antecesores después del Concordato de 1953 entre la Santa Sede y el Estado Español para evitar que las diócesis abarcaran territorios de otras provincias civiles. El camino iniciado por Arturo Tabera (1946-1952) lo continuaron Pedro Cantero (1952-1954), Segundo García (1954-1960), Jaime Flores (1960-1970) y Damián Iguacen (1970-1974).

Pedro Escartín. Ángel Huguet.

Al gran tesón del obispo Echebarría se debió el final de aquella etapa con numerosas visitas a la Secretaría de Estado y a la Congregación para los Obispos. Además destaca la reiterada insistencia epistolar para reivindicar el cambio a la Conferencia Episcopal Española hasta que se hizo eco de las reivindicaciones con soporte de los Obispos de Aragón que apoyaron la unificación en 1977. El obispo realizó diez visitas a El Vaticano y 17 a la Nunciatura entre los años 1982 a 1995.

La Nunciatura reunió a los obispos de Aragón y Cataluña en marzo de 1994 para la solución definitiva que se aplicó un año después. El nacimiento oficial de la nueva Diócesis fue en la iglesia de Santa María del Romeral, en Monzón, con rango de concatedral, el 17 de septiembre de 1995, durante una solemne Eucaristía presidida por el nuncio Mario Tagliaferri, en la que participaron los obispos Ambrosio Echebarría, de Barbastro-Monzón y Ramón Malla, de Lérida, Elías Yanes, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

José Huerva. Á.H.

La modificación de límites llevó consigo obligaciones patrimoniales de fundaciones, documental y artístico pero el Obispado de Lérida se negó desde el principio a devolver los bienes de las parroquias desmembradas y tampoco los del Real Monasterio de Sijena. Las obligaciones figuran en el Decreto del Nuncio Lajos Kada, de 29 de junio de 1998 contra el que presentó recurso el Obispado de Lérida y se inició el proceso canónico que duró hasta el 28 de abril de 2007, fecha del Decreto Definitivo de la Signatura Apostólica, favorable al Obispado de Barbastro-Monzón

En este largo espacio de tiempo, hay muchas referencias de personas que trabajaron con tenacidad y constancia por la devolución del patrimonio de las parroquias, todavía depositado en el Museo de Lérida, entre ellas Enrique Calvera, delegado de Patrimonio, Pedro Escartín, vicario general, José Huerva, arcipreste y Aurelio Ricou, párrocos, con antelación lo hicieron Manuel Iglesias, delegado de Patrimonio y José María Limiñana, arcipreste de Roda de Isábena.

Enrique Calvera. A.H.

Al mismo tiempo, por cuenta propia, en el proceso se involucró el abogado Jorge Español con iniciativas y acciones paralelas, aunque el Obispado confió la defensa de la propiedad del Patrimonio en el letrado Hipólito Gómez de las Roces, que llevó a cabo hasta el final de la vía canónica. El proceso del litigio entró en la vía civil el 13 de febrero de 2018 por iniciativa del obispo Ángel Pérez tras agotar todas las posibilidades de llegar a acuerdos previos. La sentencia del Juzgado de Barbastro ha sido favorable y ordena la devolución inmediata de las 111 obras de arte depositadas en el Museo de Lérida.

Ocho obispos en 25 años

En la cronología de 25 años de la Diócesis de Barbastro-Monzón hay cuatro obispos aragoneses, Ambrosio Echebarría (1974-1999), Juan José Omella (1999-2004), Alfonso Milián (2004-2014) y Ángel Pérez (2015); en la misma etapa, cuatro en el Obispado de Lérida, Ramón Malla (1968-1999), Xavier Ciuraneta (1999-2007), Joan Piris (2008-2015) y Salvador Giménez (2015); Xavier Salinas fue Administrador Apostólico (2007-2008).

Opiniones de los tres obispos

Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española: “los pueblos de Aragón que pertenecían a la Diócesis de Lérida hacía tiempo que pedían poder integrarse en Aragón. El Decreto de la Congregación de Obispos llenó de alegría a las 111 parroquias afectadas. Quizás no agradó tanto a los diocesanos de Lérida. Pero es admirable ver que el Decreto se acató con actitud de total obediencia. A lo largo de la historia los límites de las Diócesis han ido cambiando según las necesidades pastorales”.

Visitas a las obras del Museo Diocesano. José Luis Pano.

Alfonso Milián, obispo emérito: “me pareció una decisión muy acertada y justa. Que respondía a la petición unánime del Obispo, de todos los sacerdotes y  de los feligreses de las parroquias que conformaban ese territorio que eclesiásticamente pertenecía a Lérida pero que estaba en tierra aragonesa. Todo Aragón, no sólo la Diócesis de Barbastro-Monzón, experimentamos una gran satisfacción, pues todos consideramos que era lo justo”.

Ángel Pérez, obispo de Barbastro: “en aquellas fechas, 15 de junio de 1995, estaba destinado en Roma como coordinador general de Pastoral de la Hermandad de Sacerdotes Operarios para impulsar un proyecto de preparación de formadores en las iglesias de Latinoamérica. Diez años antes estuve en Tarragona y guardo un recuerdo entrañable de sentimiento perdurable de cariño, cercanía y valoración por Aragón. Por lo que escuché unos y otros sacerdotes fue algo anhelado y luchado por el clero, hoy no sé si seríamos capaces. Más tarde, después del Concilio Provincial Tarraconense llegó el Decreto de la Congregación para los Obispos por el que se acordó que las parroquias aragonesas en el Obispado de Lérida pasaran a la Diócesis de Barbastro-Monzón. Fue una larga y tediosa peregrinación hacia la justicia. La redistribución era lógica, natural conforme a la demarcación geográfica y lo normal es que las parroquias volvieran con su patrimonio sin ningún tipo de disquisición. Hasta ahora se ha defendido lo que era justo

 

DPH SONNAR

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