Monzón se concentro en torno a la Plaza Europa para rechazar la violencia de género cada 25 de noviembre.

Con motivo de la celebración del juicio por la muerte de la senegalesa Rokhaya Diop, este lunes en la Audiencia Provincial y ante un jurado popular, la entonces concejal de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Monzón, Milva Bueno, y trabajadora en Servicios Sociales de la Comarca del Cinca Medio, relata cómo vivió esos días que conmocionaron a la ciudad de Cinca. 

Ese día será imborrable. Ese 25 de noviembre de 2018 nos encontrábamos, junto con colectivos de la ciudad y personas que querían sumarse al mismo, leyendo el manifiesto institucional que ponía el punto y final a una semana cargada de actos relacionados con el día internacional contra la violencia de género, y nadie de los y las que estábamos allí podíamos imaginar la pesadilla que nos iba a tocar vivir. Cuando lees en prensa que han asesinado a una mujer y/o a sus hij@s, lees sus nombres y una cifra pero la mujer asesinada el 25 de noviembre de 2018, para nosotros y nosotras, tenía rostro y también sus hijos.Fue el momento más duro que he vivido a nivel político y profesional y sin duda, uno de los peores en el plano personal. Era nuestra vecina, sus hijos jugaban en el mismo parque al que podías ir con los tuyos, compartían colegio con nuestros hijos, podías coincidir con ella en la calle dando un paseo, trabajando, les poníamos cara, no eran un número más. Recuerdo la llamada del entonces alcalde, Álvaro Burrell, informandome de lo sucedido, y durante la misma apenas pude mantenerme en pie. Un rato después estábamos el alcalde y yo reunidos en el ayuntamiento, antes de la junta de portavoces, y recuerdo el silencio que hubo en varios momentos, no nos salían las palabras, era tanto el dolor, la rabia. Yo no podía sacar la imagen de mi cabeza de ella y sus dos hijos, era imposible. En ese momento nuestra máxima preocupación eran ellos e hicimos todo lo posible para protegerlos de toda la barbarie que habían vivido.

La ciudad de Monzón salimos a la calle y respaldamos, masivamente, la concentración que se convocó en la Plaza Mayor. Juntos y juntas nos unimos con un único mensaje : basta ya, ni una menos. Además los vecinos y vecinas de Monzón y de otras localidades, se volcaron con esta familia, y el ayuntamiento comenzó a recibir llamadas para ver cómo podían ayudarles y de ahí surgió la idea de realizar una colecta donde colaboraron los colectivos feministas de la ciudad y la asociación de comercio.

CAMINO DE SANTIAGO

Ese 25N Monzón se vió golpeado por la violencia de género en su máxima expresión. Ese momento reafirmó mi firme compromiso ante la lucha contra la violencia de género y como le prometí a Rokhaya en el escrito que leí en la plaza cuando finalizaron los tres días de luto convocados, seguiré trabajando sin descanso para la erradicación de cualquier violencia que suframos las mujeres por el mero hecho de serlo; por ella y por todas esas mujeres e hijos e hijas que no son una cifra porque en cada ciudad en la que sucede esta barbarie, tienen rostro. Son nuestras vecinas y la comunidad tenemos la obligación de volcarnos con ellas y acabar con el infierno al que son sometidas, ellas y sus hijos.

Ni una menos

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