alimentación saludable

La sostenibilidad se ha convertido en una de las metas más importantes, por no decir la que más, de la sociedad actual. Según la Real Academia de la Lengua Española, se dice que algo es sostenible cuando su producción se puede mantener durante un largo tiempo sin agotar los recursos o causar un grave daño al medio ambiente.

En base a esto, las principales industrias del mercado, tales como la textil, la alimentaria o la tecnológica, se han visto obligadas a modificar gran parte de sus estructuras productivas para adecuarlas a este principio tan necesario en los tiempos que corren. De esta forma, no es extraño ver  marcas que apuestan por materiales reciclados en sus diseños o que se valen de las nuevas tecnologías para reducir costes y recursos en su producción.

Si bien desde el punto de vista empresarial la toma de decisiones para apostar por la sostenibilidad parece relativamente clara, la pregunta que debemos hacernos ahora es, ¿cómo puede el ciudadano de a pie ayudar a conseguir un mundo más sostenible?

Existen muchas maneras de promover la sostenibilidad en nuestro día a día, como por ejemplo reciclando o adquiriendo productos que sabemos que provienen de empresas sostenibles. En este sentido, la alimentación es uno de los ámbitos en los que más podemos trabajar para ayudar a conseguir un mundo mejor.

En una sociedad en la que priman las prisas, llevar una alimentación saludable no siempre es fácil. El abuso de la comida rápida, como hamburguesas o pizzas, o la falta de tiempo, que obliga a muchos a optar por elaboraciones sencillas como ensaladas o sándwiches (cuyo origen, por cierto, se atribuye a un noble británico aficionado a las cartas), no solo impiden que llevemos una dieta equilibrada sino que también provocan que esta rara vez sea sostenible.

¿Cómo conseguir una dieta sostenible?

Según la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), la sostenibilidad de las dietas no solo se basa en la nutrición, sino también en cuestiones medioambientales, socioculturales y económicas.

En base a esto, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recopilado una serie de recomendaciones a seguir por todos aquellos que desean dar un giro en sus vidas y adoptar una actitud más respetuosa con el medio en el que vivimos. Esta guía se ha elaborado en función a tres grandes pilares: ambiental, que busca que la producción de alimentos no deje una huella en el ecosistema; social, relacionado con las condiciones laborales de las personas encargadas de llevar a cabo la producción de alimentos; y económico, referido a las relaciones de desequilibrio existentes entre los diferentes agentes sociales que componen la industria alimentaria.

Partiendo de esta base, la OCU ofrece 10 consejos para hacer de nuestra dieta una apuesta por la sostenibilidad:

  1. Reducir el consumo de alimentos de origen animal

Según la OCU, el consumo actual de carne por parte de los españoles supera en buena medida las recomendaciones nutricionales. Asimismo, la industria ganadera es una de las que más gases de efecto invernadero genera, por lo que reducir el consumo de alimentos de origen animal, especialmente las carnes, ayudaría a combatir el cambio climático.

  1. Evitar el desperdicio de alimentos

Según la FAO, al menos un tercio de la producción mundial de alimentos destinada al consumo humano termina en la basura. Llevar a cabo la conocida como cocina de aprovechamiento, así como comprar productos de manera eficiente, ayudaría a reducir estas cifras.

  1. Comer carne procedente de explotaciones extensivas

Esta forma de explotación ganadera mantiene un pastoreo libre, lo que implica una menor emisión de CO2 que la cría intensiva.

vacas carne ecológica

  1. Apostar por el comercio local

Comprar productos locales ayuda a reducir el impacto ambiental y promueve la economía en nuestro lugar de residencia.

 

  1. Optar por productos de temporada

El consumo de productos de temporada favorece la economía local y la sostenibilidad de la tierra, al tiempo que ayuda a reducir las emisiones de gases invernadero.

 

  1. Promover el comercio de productos de origen ecológicos

Los alimentos ecológicos han sido producidos bajo un uso racional de la tierra y con un menor empleo de pesticidas.

  1. Evitar los productos que deben ser importados por avión

Ya que este medio de transporte es el más contaminante.

  1. Comprar a granel

De esta forma se evita el consumo desmedido de envases de plástico. Esta modalidad es especialmente recomendada para productos como las legumbres o el café.

  1. Optar por el comercio justo

Con el objetivo de promover la sostenibilidad económica y social de los países productores.

  1. Reducir el consumo de productos procesados

Se trata de sustituir estos productos por otros de origen natural, cuya producción implica una menor contaminación.

 

 

DPH BECAS ARTÍSTICAS

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