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IV marcha por la Vía Verde en 2014.

Así comenzaba Joaquín Sabina la segunda estrofa de su bella canción para seguir con un verso tristísimo…:”-Pasan de largo los terremotos…“.

Sí amigos, hace un mes que estamos condenados a ver pasar un terremoto bajo los pies.

CAMINO DE SANTIAGO
Llegada a Castejón del Puente. José Luis Pano.

Aunque aplaudamos quietos en balcones, escuchamos con temor un bombardeo de noticias entre sacudidas del seísmo y sudamos con escalofrío viendo colapsar el entramado que sustentaba nuestra existencia, por no citar la economía de este país, y del mundo entero; eso será otro cantar, no se sabe aún.

Sinceramente, me aparecen lágrimas al oír tanto llanto y crujir de dientes por las víctimas de hoy, ayer veteranos jubilados.

Sobrevuelan fantasmas tenebrosos como el paro y la pobreza que siempre esquilman al pueblo llano.

Antiguo ramal de Barbastro a Selgua.

Nos las prometíamos felices este mes de mayo del 2020 para celebrar el décimo aniversario de la Marcha por la Vía Verde y esperábamos una muchedumbre enfervorizada de Monzón, Castejón del Puente y Barbastro haciendo todos piña en bicicleta, corriendo o marchando a pie para gritar con fuerza en el parque de Castejón del Puente: ¡-Ya vale de soñar…!. ¡-Ya hemos dado pasos…!. Pasos firmes en Monzón, al cruzar el río Cinca con un nuevo carril-bici pegado al puente. Pasos firmes en Barbastro, acondicionando esos primeros cuatrocientos metros hasta el barrio de san Valentín.

Frente a tiempos de cambio quizás hubiera un paso adelante.

Tras la constitución de nuevos equipos de gobierno en los tres ayuntamientos, en 2019, vimos esperanzados cómo se movía ficha y quizás llegaran reuniones colegiadas e iniciativas para un proyecto definitivo para la Vía Verde.

Todas nuestras esperanzas han saltado por los aires.

Salida en Barbastro en la marcha de 2012. JLP.

Ojalá podamos aprovechar la limpieza de las vías hasta el polígono Valle del Cinca para afirmar en suelo bajo las ruedas de las bicicletas o las huellas de caminantes que huyen del tráfico y transitan la vieja vía haciendo ejercicio en caminatas.

No puedo olvidar aquellas mañanas de primavera ascendiendo la Almunieta con el corazón batiendo veloz, henchido el pecho de frescor, libando colores vivos en flores y árboles mudados para la fiesta.

Praderas peinadas de mies verde, ondulada por caricias de brisa leve. Brisa que el tibio sol caldeaba remontando el firmamento.

Íbamos alegres entre viñedos y trincheras de tren que las lluvias de un invierno moribundo habían embarrado a intervalos de un mes de abril.

No podemos llorar solos con esta pena.

No seremos derrotados por infortunios.

Mientras una brizna de vida sostenga nuestras piernas tendremos el cerebro entretenido hallando recovecos que despejen las tinieblas de un túnel, el de la Vía Verde, que sorprende al caminante inundando su suave curva con una blanca claridad.

Nadie impondrá que olvidemos proyectos porque fueran utopías.

Túnel de la vía. JLP.

Como en las nueve marchas celebradas, a la quietud inane de la duda seguirá un claro impulso, como el de las viejas locomotoras de vapor Hanomag (600CV) que en 1910 encaraban los sesenta metros de desnivel en la Almunieta muy poco a poco, resoplando y mordiendo la cuesta.

Las canciones de Sabina han agitado esqueletos en refrescantes noches de verbena para ahuyentar en feliz aquelarre los tórridos veranos.

No tengáis la menor duda de que cantando a Sabina su: “Y nos dieron las diez…”, bailaremos un vals cuando la Vía Verde, de ser quimera, torne en dulce camino de libertad…

(Artículo escrito en lo más profundo del confinamiento)

Pedro Solana Murillo, co-portavoz de la Plataforma “Barbastro en bici”.

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