PAI

El foso del Castillo volvió a ser el espacio donde el mundo de la cultura y el espectáculo de proximidad se lucen este verano en Aínsa. En la cuarta jornada del festival, en la tarde del sábado, llegó el turno de niños y niñas gracias a la compañía aragonesa de teatro y animación PAI y sus “Cuentos Colorados”, una actuación con adivinanzas, trabalenguas e historias breves para la que fue indispensable la colaboración del público.

Aunque el inicio no se esperaba hasta las 20:30h, todos aquellos asistentes que se acercaron antes a ocupar sus asientos conocieron a Geles y Valle, dos acomodadoras de lo más simpáticas y ocurrentes que no escatimaron en bromas para hacer la espera más llevadera. Posteriormente se integraron en el patio de butacas solicitando a Oswaldo, entre cuento y cuento, la historia de “La vaca Victoria”, que nunca terminaba de llegar, generando una expectación que se hizo de rogar hasta el final.

El número comenzaba sobre las 20:45h al ritmo de un “grafitófono” y la historia de un hombre que estaba buscando su suerte. Este hombre, explicaba Oswaldo, tuvo tanta suerte que lo último que se supo de él es que acabó en el foso del Castillo de Aínsa contando la historia de un hombre que buscaba su suerte. Tras esta presentación llegaron las adivinanzas, los cuentos que parecían trabalenguas y las poesías completadas con las aportaciones de los más jóvenes. Así, supimos que un bocadillo puede ser de regaliz o que un lagarto puede llamarse Pancho. El animador no cesaba en sus malabares con objetos y con palabras, sorprendiendo tanto a mayores como a pequeños, estos últimos los más exigentes.

Oswaldo Felipe y la compañía PAI llegaban tras un viernes cargado de humor de la mano del zaragozano Diego Peña, y han precedido al último espectáculo del fin de semana que correrá a cargo de la colombiana Urpi Barco. Todas estas propuestas están resultando gratuitas para los interesados gracias al incisivo trabajo emprendido por el Ayuntamiento, que ha cosechado diversos apoyos (el patrocinio de la Diputación Provincial de Huesca, la colaboración de la Comarca de Sobrarbe y ZZ Producciones y la dirección artística de Paco Paricio, de los Titiriteros de Binéfar) para sacar adelante la trigésima edición del evento.

Urpi Barco
Urpi Barco

Y ayer por la noche el foso del Castillo abrió sus fronteras para recibir a una artista latina que lleva quince años involucrada en el mundo de la música independiente. Urpi Barco deleitó con un repertorio que forma parte de su nuevo disco, Manglares, donde recoge canciones originales en las que se fusionan el folclore colombiano y el jazz.

Los cinco componentes se subieron al escenario pasadas las ocho y media de la tarde, tras un amago de tormenta que quedó en un susto pasajero a tan solo unos minutos del comienzo del concierto. El bajo, la percusión, la guitarra y el saxo ensamblaron a la perfección con la voz de la intérprete, que jugaba sin cesar entre tonos y volúmenes imposibles, coros utilizando la técnica del “Live looping”(grabación y reproducción de muestras de audio en tiempo real) e instrumentos colombianos tradicionales como el “guasá” y el “maracón”. La artista, además, hizo gala de sus orígenes con vestimenta típica, colores vivos, historias cotidianas reflejadas en las letras de sus composiciones y el punto étnico necesario que faltaba en la presente edición del festival.

En el repertorio de Urpi Barco hubo espacio para homenajear a las mujeres colombianas; también a las personas que se ven obligadas a abandonar sus países por motivos de violencia, demostrando así que el compromiso social es un elemento sine qua non de sus trabajos. No faltaron, además, los múltiples agradecimientos por el encuentro con el público. “Es un sueño estar cantando aquí, en este sitio tan bello y tan inspirador”, expresó la artista en el ecuador de su espectáculo. Hacia el final, las palabras de despedida fueron vivas a la música y al arte y un efusivo mensaje de reconocimiento a los organizadores del festival por hacerlo posible.

El aporte de la colombiana a la programación cumple uno de los requisitos indispensables en un festival de estas características: abrir la mente a otras sonoridades y creaciones que vienen de lejos. “El festival debe servir para enriquecer el bagaje cultural del público que asiste”, explica Paco Paricio, el director artístico, y es obvio que Urpi Barco entra dentro de dichas premisas. Lo ideal ante tal despliegue de capacidades hubiese sido colgar el cartel de “completo”, pero la amenaza de lluvia que se mantuvo a lo largo de todo el día no ayudó en la consecución de dicho objetivo.

Balance y previsiones de la próxima semana

Al concierto de Urpi Barco le precedieron, el viernes, el monólogo del zaragozano Diego Peña y el sábado el espectáculo infantil de la compañía aragonesa PAI, ambos con una satisfactoria respuesta del público. Para acudir tan solo se solicitó a los asistentes reservar invitación a través de la web del festival, llevar mascarilla y respetar los horarios establecidos.

Las normas continuarán siendo las mismas en los dos fines de semana restantes, salvo en lo que respecta al concierto de violín y piano que ofrecerá Ara Malikian el sábado 18, para el que, además de los requisitos anteriores, habrá sido necesario comprar una de las 700 entradas agotadas hace semanas. A dicho concierto se añaden otras propuestas, todas ellas gratuitas: el documental “Una vida entre las cuerdas”, dirigido por Nata Moreno; el espectáculo “Sólo Fabiolo, un cabaret premium” de Rafa Maza; los diábolos, equilibrios, acrobacias y risas del Circo la Raspa; y el concierto de “Mondongo Swing”, detrás de cuyo nombre artístico se encuentran Luisa y Cuco Pérez. Con ellos recordaremos grandes canciones de vocalistas femeninas de la historia reciente.

DPH SONNAR

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