El cohousing es un modelo de viviendas colaborativas y autogestionadas, que combina los espacios comunes con los privados y promueve la racionalización de los recursos.

En la actualidad, España tiene uno de los niveles de esperanza de vida más altos del mundo, con una media de 83,5 años. Pero la crisis sanitaria que estamos padeciendo ha provocado que afloren carencias muy importantes en nuestro actual sistema de cuidados. Las residencias de la tercera edad han sufrido el impacto directo de la COVID-19, que se ha cebado con especial virulencia en las personas mayores, con una elevada tasa de mortalidad.

Pese a que la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia, de 2006, establece bases fundamentales en cuanto a los derechos de las personas dependientes y la potenciación de la autonomía personal, las residencias para personas mayores han estado especialmente desatendidas por el sector público, titular de apenas el 25% de los 5.387 centros, según datos del IMSERSO. La escasez de plazas públicas ha dado lugar a una oferta privada muy desigual en cuanto a calidad del servicio, dotación de profesionales y medios materiales. En consecuencia, también ha dado lugar a un desigual acceso según la capacidad económica de las y los mayores, que les ha ubicado en una situación de grandísima vulnerabilidad.

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Por otra parte, otra de las evidencias que la crisis sanitaria nos ha dejado es la importancia de determinadas profesiones, entre ellas las relacionadas con los cuidados, y en particular, en la materia que nos ocupa, de las personas mayores. El papel absolutamente fundamental de estas profesiones -ejercidas en un porcentaje muy elevado por mujeres- puesto de relieve con la crisis sanitaria debe derivar también en una reflexión en cuanto a su valoración social, y, en consecuencia, en cuanto a sus condiciones laborales, recursos formativos o recursos materiales para el desempeño, entre otras. Si nuestra sociedad ha descuidado la atención a nuestros mayores, también ha descuidado a las profesiones vinculadas a ello.

En definitiva, lo que la crisis sanitaria actual derivada de la Covid-19 ha puesto de manifiesto, no es sino la gran vulnerabilidad que el actual modelo de atención a las personas mayores les sitúa. Por ello, es necesaria una reflexión acerca de los recursos destinados desde la administración pública a las políticas de atención a las personas mayores y una reflexión acerca del propio modelo en todas sus dimensiones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asamblea General de las Naciones Unidas invitan al fomento de un envejecimiento activo y autónomo. El aumento de las situaciones de soledad y el aislamiento, los cambios urbanos acelerados, los procesos de gentrificación que deterioran las redes vecinales y expulsan a determinados colectivos de personas de sus barrios, la crisis de cuidados, la incertidumbre respecto al futuro de las prestaciones y la cobertura social, la pobreza relativa del pensionista, la dificultad de acceso a residencias o el elevado precio de la vivienda y el alquiler, son razones poderosas para buscar alternativas como el cohousing.

El cohousing es un modelo de viviendas colaborativas y autogestionadas, que combina los espacios comunes con los privados y promueve la racionalización de los recursos. Es una buena alternativa residencial para acceder a una vivienda digna, participativa y a un precio justo, además de ofrecer la posibilidad de resolver en gran medida el problema de la exclusión social, la soledad y la falta de estímulos que afrontan los colectivos vulnerables en las sociedades industrializadas. Las viviendas colaborativas y autogestionadas, o cohousing, combinan los espacios comunes con los privados y promueven la racionalización de los recursos. Frente al modelo tradicional de centro residencial de carácter asistencial, promueve para las personas sin dependencias severas, su socialización y autonomía.

Según un estudio realizado por la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), que aglutina a asociaciones de mayores de toda España, más de la mitad de los españoles mayores considera poco probable terminar en un centro geriátrico y dos de cada tres han oído hablar o conocen el cohousing, que fomenta la participación, el liderazgo, además de la integración social, la colaboración entre vecinos y vecinas, la sostenibilidad, el compañerismo y los lazos sociales.

Este modelo está normalizado en el norte de Europa (por ejemplo, en Dinamarca el 10% de las personas mayores conviven en este modelo, alcanzando en Suecia el 35%).

En la actualidad, en España hay más de 80 proyectos cohousing en diferentes fases de
desarrollo, de los cuales cerca de 60 son senior o intergeneracionales. El modelo intergeneracional ofrece todavía mejores resultados en cuanto a la vida activa, relaciones sociales y participación comunitaria.

En algunas comunidades autónomas, como Asturias, el cohousing ha sido considerado un recurso más en Servicios Sociales, y por ello tiene acceso a los recursos de la Ley de Dependencia.

La fotografía de España nos deja la típica pirámide poblacional de los países desarrollados, con tasas de natalidad y mortalidad bajas, y un crecimiento natural muy bajo; una sociedad envejecida y con tendencia a serlo todavía más. Por tanto, tenemos la obligación de tratar de mejorar las condiciones de nuestras personas mayores y de darles la oportunidad de elegir otros modelos de cuidados. Porque, como decía José Saramago, “la vejez empieza cuando se pierde la curiosidad”.

dph

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