Sor Hipólita con un grupo de alumnos.
Sor Hipólita a la izquierda de la imagen.

Hoy tu colegio se ha despertado triste, con una noticia que nunca hubiéramos querido escuchar… Hoy te has ido para siempre llevándote un pedacito de nuestros corazones.

Fueron tantos los momentos vividos a tu lado, tantas las enseñanzas que nos diste, tantas alegrías y tantísimo cariño, que no hemos dejado de recordarte ni un solo minuto desde que te jubilaste y te fuiste a Barcelona. Y siempre nos escribías para felicitarnos la Navidad, siempre encontrabas un hueco para llamarnos y recordar las mil anécdotas que dejaste entre las paredes de tu colegio, un colegio que te vio nacer como docente y del que te despediste por todo lo alto, igual que de la que considerabas tu “ciudad adoptiva”.

Sor Hipólita en una celebración religiosa en el colegio.

Todos los que te conocíamos sabemos de tu enorme amor… Amor por tu familia, por tus compañeros de trabajo a los que siempre tratabas de animar y ayudar en los momentos de dificultad…Amor por tu querida Pamplona, por Barbastro, por tu comunidad de Hermanas…Amor por los jóvenes, a quienes acompañabas y guiabas en su amor a María… AMOR con mayúsculas hacia todo y todos los que te rodeaban.

Siempre fuiste un gran ejemplo para todos, por eso guardamos en nuestro corazón, como un verdadero tesoro, el recuerdo de los momentos que vivimos a tu lado, un recuerdo que pervivirá para siempre y que jamás nadie nos podrá arrebatar.

Y queremos pedirte un último favor, nunca borres esa sonrisa que tantas veces nos ha alegrado los días, sigue sonriendo desde el cielo y cautivando a quienes tengan el privilegio de estar a tu lado.

Gracias por tu ejemplo, cariño y amistad.

¡Hasta siempre, querida maestra, compañera, amiga!

 

 

DPH SONNAR

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here