Felipe VI. Diario 16.

Acabo de leer en este periódico el artículo de Podemos Aragón “ Juan Carlos I, rey a la fuga”, firmado por Carlos Arroyos y no me reprimo a coger la pluma para replicar algunas de las cosas que vierte, mentiras entreveradas con verdades que no discuto. Si algo he aprendido en esta vida es que el falsario, en su incansable caminar,  apoya el bastón de sus mentiras  en la losa firme de la verdad, manchando ésta y haciéndola irreconocible

Líos de faldas: monárquicos y republicanos.

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Es verdad que residía en palacio mientras su amante se alojaba en un palacete contiguo.  Nadie lo discute: me refiero a Francoise Mitterrand, Presidente de la República francesa, casado con Danielle Gouze  y encamado con Anne Pingeon y su hija (oculta) que  vivía pegada al palacio del Elíseo.

Que se sepa Juan Carlos I no llegó al extremo de Mitterrand: invitaba a  cenar a varias mujeres a su mesa del palacio del Elíseo, y a los postres hacía un guiño a la elegida  dejando al resto de mujeres con la taza del café en la mano y el dedo meñique estirado (anécdota contada por la célebre periodista Michele Cotta, confidente de Mitterrand)

A éste le siguió en la presidencia de la República Jacques Chirac, cuya mujer Bernardette vivió amargada por las infidelidades de su esposo. Uno de sus chóferes contó que Chirac citaba a sus amantes para regresar al coche oficial  “con rigor cronométrico y tan contento”. Por sus piernas pasó, entre otras, Claudia Cardinale.

Antes de Mitterrand fue Presidente Valery Giscard d´Estaing, que celebró su elección presidencial, en 1974, con una gira nocturna que acabó con el coche aparcado frente a la vivienda de su amante. Por sus piernas pasó, entre otras, Brigite Bardot quien con la bellísima, y ya citada,  Claudia Cardinale rodó en Almería el western “Las petroleras”. De eso se trataba: de sacar petróleo de la República francesa.

Hace dos años una periodista alemana de 34 años, de la cadena pública de televisión de Renania, presentó una denuncia ante el Tribunal de París contra el expresidente Giscard, por acoso sexual, cuando contaba 94 años. Por lo visto la jefatura del Estado dota a sus titulares de unas fuertes y despiertas hormonas, con independencia  de si son Reyes o Presidentes.

En todo caso a ningún francés se le ocurrió afirmar que la República “quedaba en entredicho”, por estos líos de faldas, como sostiene la hipersensibilidad moral de  Podemos Aragón.

Comisiones, comisionistas y convolutos: reales y republicanos.

El 10 de octubre de 1979 el semanario satírico francés Le Canard enchaine publicó unos documentos, de 1973, según los cuales el sanguinario dictador africano Bokassa había regalado diamantes al Presidente de la República francesa Giscard d´Estaigne. Francia fue el único país europeo que respaldaba al sanguinario dictador, amigo personal del Presidente francés. Además de Giscard  recibieron diamantes:  su primo el director del Banco de Comercio Exterior francés; su otro primo el director financiero de la Comisaría de Energía Atómica;  el ministro de Cooperación; el ministro de Defensa y el Consejero de Asuntos Africanos. Todos republicanos. Y la República no tembló.

Al poco de aquella denuncia   otra muy seria fue portada en Le Canard enchaine: el Ministro de Trabajo Robert Boulin había adquirido ilegalmente diversas propiedades (recibido sobornos…). Al poco Boulín se suicidó.

Pero volvamos al dictador  Bokassa, amigo íntimo del Presidente francés: en abril de 1979 reprimió brutalmente una manifestación de estudiantes a quienes se obligaba a vestir un nuevo uniforme oficial, un  traje confeccionado  por empresas de la familia imperial. Y ello me recuerda  esta anécdota nuestra, osea española: hubo un ministro de agricultura catalán  que urdió para hacer una ley que obligara en todas las obras públicas (de ayuntamientos, provincias y gobierno central) a usar corcho, ora en las paredes, ora en el techo, ora en el suelo: así lo demandaban los productores de corcho de Gerona. Aquella iniciativa fue durante la II República,  y el ministro era el maestro  Marcelino Domingo, que  pertenecía al partido Izquierda Republicana. ¿Es posible que alguien de izquierdas y  republicano quisiera tal cosa?  Así lo cuenta Azaña en sus memorias…

El príncipe Bernardo de Holanda

La compañía americana de aviones  Lockheed reconoció, en 1979, haber pagado un millón de dólares a una “alta personalidad holandesa” (presumiblemente al príncipe Bernardo esposo de la reina Juliana). Él influyó entre los militares para la compra de aviones, en 1960; el pago se hizo mediante cinco transferencias a una cuenta secreta en Suiza. El hecho se supo al declarar la compañía Lockheed ante la comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. Ya se sabe que allí las declaraciones ante jueces y comisiones siempre son ciertas porque una mentira te puede salir muy caro… (Nada que ver con el lío de la tarjeta del teléfono de esa chica de Podemos, que una vez dijo al juez una cosa y luego otra totalmente distinta…)

El declarante de Lockheed no citó expresamente al príncipe Bernardo, pero nadie dudó de él;  tampoco  concretó al perceptor de 1,5 millones pagados a una “personalidad italiana” (osea de la República italiana…).

Cuando se supo  la noticia en Holanda se habló de una posible abdicación de la reina Juliana. “Hoy los holandeses parecen inclinados a olvidar los trapos sucios del príncipe Bernardo. Sobre todo porque prefieren, según medios políticos de La Haya, que los treinta años de reinado de Juliana concluyan con tranquilidad” escribió  el corresponsal Ramón Vilaro en El País de 18.2.79.

Conclusiones:

  • En contra de lo afirmado por Podemos Aragón Juan Carlos I no ha huido de España porque para huir es preciso que alguien te persiga. (Y si se hubiera quedado en España sospecho  que lo habrían perseguido turbas indignadas de Podemos…)
  • Las indagaciones de la Fiscalía no prejuzgan nada. Juan Carlos I ni siquiera está imputado: todos tenemos derecho a nuestra presunción de inocencia.
  • Juan Carlos I no amasó dinero para la Casa Real (como afirma el artículo) sino para su bolsillo particular. Los ingresos y gastos de la Casa Real son otra cosa y están contabilizados  en los Presupuestos Generales del Estado.
  • Tampoco elude a la Justicia porque ya ha manifestado que acudirá si se le cita a declarar. Si un día se le cita y no acude entonces sí es correcto  hablar de elusión.
  • La comisión que recibió Juan Carlos I de un país árabe no provino del dinero público de los españoles (como pasó con los mil millones robados de los Eres andaluces). Y si algo pagaron los empresarios españoles que construyeron el AVE fue dinero privado, no público.
  • Su posible delito fue la evasión fiscal (como Messi, que fue aplaudido al ir a declarar al Juzgado; como Monedero que no declaró lo que recibió de Venezuela por su estudio sobre una nueva moneda, hasta que salió en prensa; como Echenique que no satisfizo a la SS las cuotas por la persona que contrató…)
  • Paloma Pérez Turrión, familiar de Pablo Iglesias, intermedió en la compra de la flamante sede de Podemos, con una comisión de 72.600 euros, y ello no ha motivado ningún rasgado de vestiduras.
  • Si los líos de faldas de Juan Carlos I  ponen en entredicho a la institución monárquica, ¿los del marqués de Galapagar ponen en entredicho a Podemos?
  • Afirmar que el Rey Felipe VI es beneficiario de una sociedad panameña de su padre  (cuando  renunció ante notario a cualquier bien que pudiera recibir de él de procedencia ilícita) es una falsía; pretende extender el descrédito a nuestro Rey para despejar el camino a una hermosa República  donde gente de la catadura de ZP, Torra o Sánchez podrían llegar a ocupar la Jefatura del Estado ( y si no  la de las diversas repúblicas que surgirían en cada región: así fue la I República)

dph

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo con vd sr. Broto
    Pero España está llena de cainitas, los hay por todas partes, es la plaga nacional por excelencia.
    No hay más que leer ésta misma revista…

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