Serán muchas las dudas que vayan surgiendo durante la crianza en torno a la alimentación, el descanso, la higiene o, en general, la salud del bebé. Y si surgen dudas es porque madres y padres no se conforman con cualquier cosa: quieren lo mejor para sus hijos e hijas.

La maternidad/paternidad despierta un instinto de protección equiparable al animal, hasta el punto de que determinadas prácticas suscitan encendidos debates que han llegado a convertirse en guerras abiertas en las redes sociales.

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Las ventajas y desventajas de la crianza con apego están siendo profundamente analizadas, y en los foros especializados se reúne legiones de adeptos/as dispuestos/as a devolver cualquier ataque que ponga en cuestión su manera de criar.

Precisamente el colecho es uno de los pilares de la crianza con apego, así que profundizamos para tratar de arrojar luz sobre la práctica.

¿Qué es el colecho?

El colecho implica que padres, madres y bebés duerman juntos. El formato puede variar sustancialmente entre compartir el mismo colchón o usar uno contiguo a modo de cama anexa, de manera que los padres y el bebé dormirían juntos pero en espacios propios.

Este último formato es que el ha ganado más adeptos en los últimos años, pues es el que resulta más cómodo y seguro. No se trata de juntar ambos muebles sin más, sino de ajustar la cuna a la altura de la cama y utilizar un sistema de sujeción para que queden fijas sin riesgo de separación. Es lo que se denomina kit colecho.

¿Cuáles son las ventajas?

Este forma de dormir permite que el bebé esté seguro y cómodo, porque cuenta con su propio espacio de descanso. Sin embargo, al no haber ninguna barrera de por medio como podría suceder con los barrotes de la cuna, está accesible en todo momento.

Es un formato que facilita el mantenimiento de la lactancia materna, pues la madre no tiene que levantarse para llegar al bebé. De hecho, en caso de encontrar la postura adecuada, tampoco tendrá que incorporarse en exceso.

El bebé llorará durante menos tiempo porque será atendido antes, lo que favorece su descanso y el de los padres. Además se fomenta el vínculo entre la familia, dada la cercanía. Será más fácil que se sincronicen los sueños de la madre y el bebé, y se favorece el bienestar y el desarrollo neuronal del pequeño.

¿Tienen algún riesgo?

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil llegaron a dos conclusiones interesantes: por un lado, para evitar la muerte súbita del lactante, lo mejor es que este duerma boca arriba; por el otro, colecho resulta beneficioso para el mantenimiento de la lactancia materna.

Eso sí, hay que practicarlo correctamente. La Asociación no recomienda compartir la cama con otros familiares, otros niños o múltiples personas, de forma que el colecho en camas contiguas gana enteros frente al que se hace en el mismo colchón, que no está recomendado.

Por otra parte, es una práctica que debería realizarse a partir de los tres meses y que no está recomendada si el niño es prematuro o ha nacido con poco peso. Tampoco si los padres consumen tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes, si están atravesando una situación de cansancio extremo (como el del postparto inmediato) o si se hace en superficies blancas como una cama de agua o un sofá.

¿Cómo debe ser una cuna colecho?

Atendiendo a las recomendaciones de la AEPED, la mejor opción es la de cama contigua, pero recordemos: no se trata solo de juntar la cama y la cuna.

Insistimos en que los colchones deben quedar a la misma altura para que el bebé esté accesible sin obstáculos, pero es más importante aún que no haya riesgo de separación accidental. De lo contrario, el bebé podría caer al suelo, por lo que usar un sistema de fijación.

Así pues, las claves de cómo debe ser una cuna colecho son tres: 1) que carezca de uno de los lados o que este sea extraíble; 2) que sea ajustable en altura, y que abarquen un rango amplio si la cama de los padres es de tipo canapé, pues son más altas; y 3) que cuente con un sistema de fijación seguro. En algunos casos, esto último se limita a poder activar los frenos de las ruedas, mientras en otros sí contará con el kit colecho.

¿Qué factores hay que tener en cuenta?

Para empezar, hay tres tamaños diferentes: minicuna, cuna y maxicuna. Uno de los factores relevantes para elegir serán las dimensiones de la habitación. Fíjate también en el rango de altura que sea capaz de alcanzar, sobre todo si tienes una cama canapé.

Hay que mirar la edad y el peso para los que está recomendada la cuna, así como su versatilidad. Y es que el mercado ofrece cunas convertibles que luego se pueden usar como primera cama, escritorio o sofá, entre otros.

El tiempo que la uses dependerá de para qué está diseñada, sí, pero también de la calidad de los materiales. Muchas cunas son de madera, pero hay minicunas con estructura de metal y nido de tela cuya pared lateral se baja con cremallera. Algunas de estas últimas se pueden plegar y pesan poco, lo que las convierte en minicunas colecho portátiles.

Es necesario comprobar también que viene con lo necesario o qué artículos habría que comprar aparte: nido, ropa de cuna para cuando tenga unos meses, sistema de fijación, etc.

 

Fuente: https://cunacolecho.eu/

 

 

DPH

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