Hay cosas que con el paso de los años se mantienen intactas. Placeres por los que no pasa el tiempo, a pesar de los enormes cambios por los que está pasando la sociedad en estos momentos tan agitados. El gusto por los caramelos, chuches y en general por todo tipo de golosinas sigue enamorando a grandes y pequeños. Un sector que en el pasado 2018 alcanzó el récord de ventas, con 595 millones de euros

Los gustos por las chuches es indiferente a las edades, manteniéndose a lo largo de toda la vida, inalterable, como uno de esos placeres que, de vez en cuando, se vuelve a disfrutar. La crisis del coronavirus y la obligada reclusión en los hogares, la inactividad comercial y el temor al contagio ha intervenido menos de lo que era de esperar en este mercado, gracias a la actividad digital. El acceso a chucherías como las gominolas, los chicles, los caramelos… ha sido posible gracias a tiendas online como funtastyc.es

El sector de las chucherías online mantiene un crecimiento estable

Si el mercado no vuelve a defraudar, si el empleo vuelve a recuperar los valores cercanos a la precrisis pandémica, sin lugar a dudas, volverá a vivirse otro aumento del consumo de las golosinas en las familias. Aunque el sector se ha visto estable gracias a la venta por internet a la que muchas empresas se han tenido que adaptar, un mercado sin restricciones a la movilidad significará el lanzamiento de nuevos productos, sabores, envases y el aumento de campañas de promoción, que se traducirán en mayores niveles de venta.

Actualmente, comprar chuches online es una opción cada vez más utilizada en detrimento de los habituales y tradicionales kioskos. Pero los gustos no cambian, en cuanto a ventas. Cabe destacar que son las gominolas y otras golosinas similares las que registran una mayor capacidad de venta, acaparando casi el 50 % del total en este mercado. Otro de los productos con mayor popularidad y consumo son los caramelos, con un 27 % del total y los chicles con el 23 %, situándose a la cola de este tipo de productos.

Exportación nacional de las golosinas

El sector está de enhorabuena por los resultados comerciales, y no solo por las ventas que se producen en el interior de las propias fronteras. El valor que las exportaciones nacionales están teniendo es notable. Los negocios a nivel mundial se sitúan en torno a los 460 millones de euros, lo que equivale a un crecimiento del 2,9 % interanual.

De estas exportaciones es la Unión Europea la que acapara la mayor parte del producto, nada menos que el 60 %, con Alemania, Francia y el Reino Unido como los grandes países de destino. Pero las exportaciones no se quedan solo en el ámbito europeo. El gigante americano, Estados Unidos, se lleva el 16 % del total exportado, lo que lo convierte en el principal importador de golosinas nacionales fuera del entorno europeo.

Sector industrial pujante dentro de las fronteras nacionales

Con datos precrisis, en España operaban alrededor de 60 empresas, entre las que se incluyen las que se dedican a fabricar y aquellas que trabajan en la importación de género extranjero. El total de las empresas agrupaban una cantidad de empleados de alrededor de 4.500, es decir, una media de 75 trabajadores por cada empresa.

Este dato deja claro que el sector está dominado por las pequeñas y medianas empresas. Muchas de ellas son negocios familiares, cuya actividad está centrada en un producto en concreto. En una minoría, aparecen las filiales de los grandes grupos multinacionales, pero que son las que ocupan las posiciones más relevantes dentro de este mercado.

Comer golosinas también tiene beneficios saludables

El gran reto que tienen las empresas nacionales es crear un producto que contrarreste la mala fama del azúcar en las golosinas. Sin embargo, el consumo de chucherías tiene una serie de beneficios que hay que poner en valor para que el público sea consciente de que no es tan importante un nuevo producto mágico, sino conocer la medida exacta de su consumo.

El problema, por tanto, no es el azúcar, sino la cantidad que se ingiere de ella para que represente un motivo de preocupación. El consumo de chucherías ofrece numerosos beneficios, como por ejemplo la satisfacción de los antojos, un efecto natural que funciona como señal de que el organismo necesita de ciertos nutrientes que hace tiempo que no se toman. En pequeñas proporciones, esta satisfacción genera un estado de felicidad y bienestar que no es reprochable en modo alguno.

Por otro lado, el azúcar, elemento esencial de cualquier tipo de golosina, consigue un aporte energético inmediato en la persona, que, en un momento dado, como en una bajada de tensión o después de hacer deporte, sirve de combustible para seguir activo. En este sentido, también resulta muy positivo para esas noches de estudio o vigilia en la que no se debe dormir.

 

 

 

 

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