El trabajo en la oficina puede ser algo sensacional, pero a veces la productividad puede verse más resentida de lo que nos gustaría. No siempre es posible rendir al 100% cuando se trabaja, pero sí que se pueden seguir ciertas pautas para garantizar que, al menos durante la mayoría de la jornada, se pueda ofrecer lo máximo de uno mismo trabajando.

¿Cómo? Existen muchas formas, pero las más eficaces son las que vamos a ver aquí. Vamos a darte una serie de consejos para mejorar tu productividad en el trabajo.

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Consejos para mejorar tu productividad en el trabajo

Hacer cosas como asegurarte de tener una buena impresora láser a color compacta o de que tu equipo esté bien actualizado y las cosas de tu escritorio en su sitio. Tienes que seguir una serie de indicaciones que te vamos a dar aquí y, así, ten por seguro que tu productividad aumentará considerablemente a la hora de trabajar. No son cuestiones complicadas, de hecho, verás que es mucho más fácil de lo que parece a simple vista.

Usar buen equipo

A colación de las impresoras que hemos mencionado antes, viene perfecto hablar de este punto sobre el buen equipo. Contar con mal hardware, un ordenador antiguo o incluso una impresora de dudosa calidad, es algo que repercute muy negativamente en tu rendimiento de trabajo. De hecho, hasta hay casos en los que puede llegar a suponer un riesgo para la salud.

Procura que el material con el que trabajas sea moderno y funcione como es debido. Muchos de los problemas que surgen trabajando suelen provenir de un ordenador obsoleto, un programa anticuado y, en definitiva, un equipo que no está a la altura de las circunstancias.

Informa a tus compañeros adecuadamente

La comunicación es fundamental para que todo en el trabajo vaya sobre ruedas. No es solo una cuestión de generar compañerismo, es también de sinergia. Se ha perdido la cuenta de las veces que, en una oficina, alguien no puede avanzar en lo que está haciendo porque tiene que esperar a que otra persona termine su parte, o a que pueda atenderle para llevar a cabo algo que se escapa de sus competencias.

Es tan frecuente que parece algo normal, pero no tiene por qué ser así. Por eso, no está de más dedicar una pequeña parte de la jornada a informar a los compañeros de cómo se avanza en algo y cuándo se les podría necesitar para terminar la labor. De esta forma, todos reman en conjunto y no solo mejora la productividad de uno, sino de todo el equipo.

Dedica unos minutos a descansar

Tan importante como saber trabajar lo es también saber descansar.  Aunque es algo que recomiendan todos los profesionales y que, de hecho, forma parte del convenio de cualquier empresa, debes dedicar un rato de tu jornada a descansar un poco. Al menos unos 20 minutos para comer algo, levantarte, dar una vuelta, tomar un café o charlar de cualquier cosa que no sea trabajo con tus compañeros.

Esto ayuda a que la mente desconecte durante un poco y el agobio y el estrés se disipen. Pasar muchas horas realizando la misma actividad provoca que sea más fácil desconcentrarse; sin embargo, con unos descansos bien medidos, siempre se puede trabajar al máximo rendimiento. Te notarás con más ganas y, sobre todo, más eficiente.

Organiza bien tu entorno de trabajo

Seguro que esto te ha pasado muchas veces. Has ido a buscar un papel que tenías en el escritorio, o un bolígrafo, o incluso tu teléfono móvil, pero no lo encontrabas. La desorganización es uno de los peores enemigos que puede tener cualquier persona en el entorno de trabajo, y para evitarla solo hay que hacer dos cosas: la primera, ser metódico; la segunda, ser un poco más ordenado.

Organiza tu entorno de trabajo, tu escritorio, correctamente. Pon más a mano aquello que más vayas a utilizar a lo largo del día. Reserva una parte específica para cada cosa, así siempre sabrás dónde mirar para coger lo que necesites en todo momento.

Evita las reuniones innecesarias

No hay nada peor para romper el ritmo de trabajo que tener que acudir a una reunión que no tiene nada que ver con lo que estás haciendo. Las reuniones innecesarias son uno de tus peores enemigos. Puede que a los encargados les parezca buena idea, pero si no tiene relación con tus tareas, intenta no tener que acudir a ellas para poder seguir con tus tareas habituales.

No debería ser algo problemático, pero, si fuera necesario, comunícaselo a tus compañeros para que entiendan el motivo por el que no acudes. Las reuniones son algo muy habitual en las oficinas y empresas, el problema es que no siempre son necesarias.

No necesitas más que esto. Son consejos fáciles de aplicar y muy sencillos. Con ellos, y con algo de perseverancia y paciencia, no tardarás en notar cómo tus resultados mejoran y cada vez terminas antes tus labores en el trabajo.

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