Pepe Borrel.
ECOEMBES COMARCA

La situación generada recientemente en Madrid por el colapso sanitario provocado por la nueva oleada de casos de coronavirus vuelve a poner sobre la palestra un manido debate sobre idoneidad de las políticas sanitarias que se aplican en Aragón y la necesidad de dotar de más facultativos sobre todo a las zonas rurales. Hablamos con el presidente del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Huesca, José María Borrel, sobre esta cuestión.

La situación de crisis sanitaria que atraviesa Madrid y Aragón por el aumento de contagios de coronavirus vuelve a poner el foco sobre la cuestión de si contamos con suficientes médicos en España. En el caso de la provincia de Huesca ¿qué radiografía se puede hacer?

Es difícil circunscribirnos a la provincia de Huesca porque la falta de médicos es un problema de carácter nacional, consecuencia de la ausencia de política de personal en el sistema público de salud, complicado por las disputas autonómicas ante la pasividad de Ministerio.

Por centrarnos un poco aquí, en Huesca afecta ante todo a la zona rural más alejada de la capital, tanto en pequeños núcleos como en hospitales, pues no se incentiva esa penosidad o carga extra que supone el alejamiento de los núcleos de población que concentran tanto los servicios como las opciones de mejora profesional.

¿Dónde se encuentran las principales lagunas?

Si vamos al espíritu de la sanidad pública cuya base debe ser la Atención Primaria, esta pandemia ha puesto de manifiesto que es la gran olvidada, que se llevan años y años potenciando los hospitales, mucho más vistoso para los políticos, y ahora se ve que sin base no hay nada. Con esta crisis han vuelto a decir que hay que potenciarla. Una vez más. Quizás se llega tarde, pero tampoco hemos visto ningún movimiento serio para empezar a hacerlo.

¿Qué soluciones aporta el Colegio de Médicos para conseguir más facultativos y que los que salgan de la Universidad opten por acudir a la provincia en lugar de optar por grandes poblaciones como Zaragoza o Huesca?

En primer lugar, planificación a nivel nacional, por encima de los intereses cortoplacistas de las CCAA:

  • Formación universitaria en base a las necesidades nacionales
  • Formación especializada (MIR) capaz de absorber a todos los alumnos egresados de las Facultades
  • Contratos y sueldos dignos que eviten la emigración de médicos a Europa y Norteamérica
  • Discriminación positiva para quienes cubran las plazas de difícil cobertura

Lo saben todo desde hace años, pero las políticas partidistas impiden actuaciones a medio y largo plazo.

Desde el Colegio de Médicos se lleva tiempo advirtiendo de que las distintas administraciones autonómicas ni estatales tienen un pacto por la sanidad pública ni un plan a largo plazo. ¿Hay conversaciones con la consejera Repollés para abordar la falta de especialistas y médicos generales con un plan estructural?

Lamentablemente no. La clase política, ante la menor crítica nos toma como enemigos, no cuenta nunca con los profesionales, se refugia en sus asesores. Esto no es mera opinión personal, lo han publicado igual en el British Medical Journal como en el New York Times. Aquí se trabaja a muy corto plazo, la legislatura.

El coronavirus ha mostrado que la primera línea de combate está en la atención primaria que evita la saturación hospitalaria. ¿Los profesionales de Primaria son suficientes? ¿Y sus medios?

Es la gran olvidada tal como ya he dicho. La prevención, el día a día y toda la actividad de contacto directo con la población no luce tanto como la alta tecnología hospitalaria. Esto lo sufren ya también los hospitales de la provincia que ven como los grandes centros de la capital amplían tecnología y reclaman recursos humanos para potenciar superespecialistas en detrimento de nuestros hospitales.

En primaria faltan profesionales y ante todo están infrautilizados, perdidos en ridículas burocracias. España forma los mejores especialistas de Medicina de Familia del mundo y nuestra política sanitaria los malmete o deja que se vayan.

Los hospitales que contamos en la provincia, San Jorge, Barbastro, Jaca y centro de Fraga, ¿están bien dotados?

La crisis económica de años atrás se ensañó especialmente con la sanidad, y eso ni se ha recuperado ni se recuperará. Todo el sistema sanitario se ha resentido mucho de este ensañamiento. Los hospitales de la provincia, en esa línea, han sufrido recortes, falta de renovación de tecnologías, reducción de personal incluso con incomprensibles jubilaciones forzadas, falta de inversiones, etc, etc, que indudablemente han hecho mella en la asistencia sanitaria. Por fortuna, el buen quehacer de los profesionales y su compromiso con el paciente ha paliado en parte estas carencias, pero el deterioro lo podrán frenar temporalmente. Faltan inversiones, que también tiene recogidas la administración hace tiempo. No sé si es problema económico o de voluntad política…

Desde la zona oriental de la provincia se reivindica la equiparación de plantillas entre el Hospital San Jorge y de Barbastro. ¿Cómo ve esa reivindicación?

Es justa la reivindicación a todos los niveles, pero volvemos a lo mismo, si no se incentiva a los profesionales para ir tampoco se puede plantear la potenciación del hospital. Aparte de esto, la propia estructura del Salud fomenta un enfrentamiento entre centros que a nadie favorece.

¿Y cómo vamos de infraestructuras. En Huesca ha entrado en funcionamiento un nuevo centro de salud, también en Binéfar hace unos meses, pero se sigue reclamando la reforma del centro de Barbastro. ¿Estamos bien equipados en cuanto a centros sanitarios?

Se dejó de invertir, y ahora hay mucho retraso en todas las infraestructuras, y aquí el Centro de Salud de Barbastro es prioritario. Sale nuevamente el tema de alto coste que supone, pero está demostrado que cuanto más se demore más gasto habrá porque además hay que mantener estructuras obsoletas que dan un servicio no todo lo eficiente que sería de desear.

¿Qué perspectivas tienen para el otoño e invierno con la pandemia del coronavirus? 

Es todo muy incierto, pues aunque se anunciaron grandes inversiones y mejoras en sanidad, no se ha hecho nada. Ya vemos las disputas políticas por donde van. Se creen que los sanitarios podremos soportar otra oleada como la que va llegando y me da la impresión que la moral se va desmoronando, y no por el virus sino por la gestión política del tema.

Es muy triste ver cómo estamos luchando sanitarios y pacientes mientras la clase política se dedica a lo que se dedica. Tampoco es opinión personal, lo han reflejado los mismos medios a los que me he referido antes.

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