Pedro Solana (Barbastro). Otra vez, en el regreso, nos ponemos las pieles de foca para ascender los doscientos metros del Collado de la Pala. Y todos nos hacemos la misma pregunta: ¿Cómo estará la media ladera? Han pasado dos horas desde que laPedro Solana coronando Cotiella en 2007. atravesábamos observando que la nieve,al calentarse, se escurría en finas hiladas.

Desde lo alto del collado la contemplamos no obstante y, como siempre se suele hacer, desde una óptica muy marcada por el optimismo que bulle en este grupo de amigos que se sienten unidos por un destino tan común como la huella dejada esta mañana y que observamos en perfecto estado. “¡No se hable más…!” Separados, uno a uno vamos descendiendo bajo la atenta mirada del resto. Es a partir de ahora cuando encontramos ya la nieve “podrida”. El sol pega fuerte pero sólo se nota cuando paras. Mientras esquías una brisa fresca te acaricia y, aunque parezca mentira, en esta nieve primavera logramos dibujar bellos giros, eso sí, muy conducidos porque las colas de los esquís se “enganchan”. Los metros van cayendo rápidamente bajo nuestros pies. Sólo notamos un poco de cansancio al forzar las posturas idóneas que nos permitenEl valle de Lavasar con las agujas al fondo a la derecha. afrontar la travesía de interminables medias laderas a lo largo del valle de Lavasar.

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