La ministra de Educación, Isabel Celaá, (EFE)
AYUNTAMIENTO BARBASTRO

El pasado lunes 17 de noviembre publiqué un artículo acerca de la rebaja del IVA que el Gobierno de España anunció, a bombo y platillo, que iba a aplicar a las mascarillas durante el tiempo que durase la pandemia. En el último párrafo del susodicho artículo escribía que “Esperemos que la medida anunciada por Montero entre pronto en vigor, […] los geles hidroalcohólicos, también deberían ver reducido su Impuesto sobre el Valor Añadido, a no ser, claro, que se prefiera gastar el dinero en ‘chiringuitos’ ideológicos y continúe, por tanto, siendo necesario el afán recaudatorio hacia el contribuyente de a pie”.

Pues bien, este Gobierno lo ha vuelto a hacer. En una pirueta trilera el Ejecutivo ha decidido que las mascarillas quirúrgicas desechables serán las únicas a las que se les rebajará el Impuesto sobre el Valor Añadido  (IVA) de un 21% a un 4%. Las mascarillas higiénicas (entre las que se incluyen las de tela) y las mascarillas FFP2 (las que mayor protección y seguridad ofrecen) continuarán con un IVA de un 21%.

buzón del lector

Este miércoles 18 de noviembre, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se ha publicado el Real Decreto-ley 34/2020 que, en su artículo 7, dice que “Con efectos desde la entrada en vigor de este Real Decreto-ley y vigencia hasta el 31 de diciembre de 2021, se aplicará el tipo del 4 por ciento del Impuesto sobre el Valor Añadido a las entregas, importaciones y adquisiciones intracomunitarias de las mascarillas quirúrgicas desechables referidas en el Acuerdo de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos, de 12 de noviembre de 2020, por el que se revisan los importes máximos de venta al público, en aplicación de lo previsto en el artículo 94.3 del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, […]”.

Así pues, después de que el pasado 1 de septiembre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asegurara durante una entrevista en la Cadena Ser que el aumento de contagios de la COVID-19 durante el verano se debió a un “relajamiento por parte de la ciudadanía de los niveles de protección y emergencia sanitaria que ha permitido una mayor circulación” y, en plena segunda ola del coronavirus, el Ejecutivo decide que solo las mascarillas quirúrgicas desechables tendrán un IVA superreducido. Está claro que este Gabinete de lo Social de Sánchez e Iglesias opta por una política confiscatoria antes que por una política sanitaria. El repetido mantra podemita de que “Es justo que quienes más tienen contribuyan de forma especial a sostener a quienes más se van a ver afectados por la crisis” se queda en eso, en un mantra. Porque los más humildes y los más desfavorecidos van a ser los que no podrán comprar mascarillas de mayor protección. Claro que, según el Ejecutivo central, con la rebaja del IVA en las mascarillas quirúrgicas desechables el Estado dejará de ingresar entre 350 y 850 millones de euros anuales, dependiendo de cuándo se acabe con la pandemia del coronavirus.

Si tanto le preocupa al Gobierno sanchista los millones que el Estado dejará de ingresar por el IVA de las mascarillas, que representan en estos momentos un artículo de primera necesidad, podría comenzar rebajando las decenas de asesores que tiene en nómina y que pagamos entre todos.

 

 

 

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1 Comentario

  1. No comparto su opinión. Nos hace mirar al dedo en vez de las estrellas, modestamente creo que en este tipo de reivindicaciones se debe dejar el oportunismo, si no populismo, a otro lado. A la población más necesitada deberíamos regalarle las mascarillas. La más pudiente no debería tener problemas en asumir el iva corriente. Aunque la pobreza en nuestro país es muy preocupante todavía no son mayoría los más necesitados, lo que hace que rebajar el iva de las mascarillas beneficie más a los menos necesitados. La mayor desigualdad sigue siendo tratar igual a todas las personas. Lo del afán recaudatorio es muy cuestionable porque es difícil que ese dinero que deja de gastarse el ciudadano se vaya al ahorro; con lo ajustado de nuestros ingresos se irá al consumo y el iva volverá a formar parte del flujo circular de la renta. Eso son las paradojas de la economía. A mí me preocupa más lo de la bombona de butano, cuyo precio está intervenido por ser básico cocinar y calentarse para una parte relevante de la población. En cambio se está utilizando para calentar a los menos desfavorecidos mientras toman el café en una terraza, eso es una externalidad. El precio de ese café no recoge todo los costes que tiene y ya no hablemos si le sumamos el CO 2 que se suma al que los aviones generan en viajes sin sentido de escasas horas; forma así parte de una economía zombi llena de externalidades y deslizamientos que un análisis más serio sí debería preocuparnos mucho

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