De izquierda a derecha Jorge Ruíz de Eguilaz, Ángel Olaran, Enrique Pueyo y Rafael Bergua
De izquierda a derecha Jorge Ruíz de Eguilaz, Ángel Olaran, Enrique Pueyo y Rafael Bergua

El viaje de ocio emprendido por un vecino ainsetano ha terminado convirtiéndose en la punta de lanza de un proyecto solidario vinculado al sector que tantas alegrías ha dado en el Sobrarbe: la bicicleta. Este domingo el misionero Ángel Olaran, ubicado en Wukro (Etiopía) desde hace 28 años, ha visitado Aínsa para sentar las bases de una idea que ayudaría a mejorar la calidad de vida de los habitantes de dicha ciudad. En la reunión han estado presentes Jorge Ruíz de Eguilaz, el vecino de quien surgió la propuesta y parte muy activa en la Asociación de Empresarios Zona Zero, el Presidente de Zona Zero Rafael Bergua y el Alcalde de la localidad Enrique Pueyo.

Para entender el origen del plan hay que remontarse al entusiasmo que Jorge se trajo en la maleta al volver de la región del Tigray tras haber conocido al misionero Ángel Olaran. Él es la cabeza visible de la Misión Saint Mary que ha brindado protección a tantos huérfanos y necesitados en la zona, impulsando iniciativas como la creación de un colegio, un orfanato o la irrigación de terrenos para el cultivo. También ha servido como catalizador de la ayuda internacional para seguir haciendo de ese territorio un lugar que plante cara a la pobreza.

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Tras aquella primera incursión hubo un segundo viaje a Wukro en octubre de 2019, esta vez con el firme propósito de tantear la posibilidad de desarrollar un proyecto en el que Zona Zero llevaba meses trabajando desde España. Ya a finales de año se presentó en Aínsa el proyecto “Senderos Solidarios”, y en marzo se habría iniciado la recogida de material ciclista de no haber sido por la irrupción de la pandemia.

El Club Ciclista Saint Mary (en honor a la misión que lidera Olaran) cuenta en la actualidad con una treintena de chicos y chicas motivados por el mundo de la bici, pero no tiene material suficiente ni le resulta sencillo hacerse con recambios, mientras que los talleres del lugar cuentan con pocas y malas herramientas en manos de operarios sin formación. En ese aspecto, la recogida de enseres sería el primer paso de otros muchos que se quieren dar, como por ejemplo impulsar la formación profesional de mecánica, arreglar la preciosa red de caminos con la que ya cuentan o construir un pump track como alternativa de ocio.

Y así como Zona Zero comenzó con la recuperación altruista de senderos tradicionales para el uso de la bici y el senderismo y acabó siendo sede en dos ocasiones de las Enduro World Series, Wukro podría convertirse también en un referente del turismo de las dos ruedas estableciendo un modelo de negocio sostenible a la par que atractivo.

Ahora, la tarea de Ángel Olaran y de quienes ven en estas ideas un motor económico factible en Etiopía es la de hacerse con financiación buscando sponsors privados (Orbea ya ha mostrado su interés en apoyarlas), solicitando ayudas de la administración pública como la que puedan ofrecer ayuntamientos (el de Aínsa-Sobrarbe y el de Boltaña, por ejemplo, ven con buenos ojos colaborar en la medida de sus posibilidades), DPH y DGA a través de fondos de cooperación, Zona Zero y voluntarios que quieran sumarse a la causa.

Pronto “Senderos Solidarios” se constituirá en Fundación, símbolo del compromiso adquirido por sus promotores y del vínculo que acaba de empezar a nacer entre el país africano y este rincón del Pirineo Aragonés.

dph

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