Damián Iguacén. Ángel Huguet.

La muerte de Damián Iguacen, el pasado 23 de noviembre, es la de penúltimo obispo de la antigua Diócesis de Barbastro por cuya ampliación y supervivencia trabajó desde su ordenación en la catedral de Barbastro, el 11 de octubre de 1970, tras su designación por el Papa Pablo VI para ocupar la sede vacante el día 10 de agosto festividad de San Lorenzo. En la historia, es el prelado número 47, sucedió al obispo Jaime Flores entre los años 1970-1974 y durante su ministerio dejó “un recuerdo imborrable y cercano por su sencillez, cercanía y el talante de servidor incondicional” según constata Enrique Calvera, autor del Episcopologio de Barbastro-Monzón.

Barbastro siempre tendrá que agradecer su trabajo en pro de la supervivencia y ampliación del Obispado, amenazado por la supresión. En su visita ad Limina planteo el problema ante la Santa Sede y en la Conferencia Episcopal Española y gracias a los frutos de sus gestiones se inició el camino que finalizó su sucesor Ambrosio Echebarría (1974-1999).

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.En este sentido “gobernó la diócesis con mano paternal e introdujo reformas importantes, entre ellas la reorganización de cinco arciprestazgos, creó el Consejo diocesano de Misiones y la Delegación de Patrimonio Artístico –luego se llamó de Patrimonio Cultural- con Manuel Iglesias al frente; en el tiempo le han sucedido, Enrique Calvera y Ángel Noguero. Además, desde su cargo de Presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural realizó un trabajo incansable a favor de la conservación del arte religioso.

En su etapa se consagró la nueva parroquia de Castejón de Sos y la capilla del Hogar Saturnino López Novoa, en Barbastro. Autor de numerosas publicaciones, entre ellas una dedicada a San Ramón del Monte, Obispo de Barbastro y patrono de la ciudad. Además, numerosos trabajos sobre espiritualidad, temas histórico-artísticos y un diccionario sobre términos relacionados con el arte cristiano.

Iguacen trabajo con “con la cercanía de un buen párroco y animó, siempre, a los sacerdotes y seglares de quienes valoró su trabajo apostólico”. El Papa Pablo VI le nombró Obispo de Teruel y Administrador Apostólico de Albarracín en 1974 y su último destino fue la sede de Tenerife de donde es obispo emérito este prelado aragonés nacido en Fuencalderas (Zaragoza) el 12 de febrero de 1916. La edad de 104 años le convirtió en el obispo más longevo de la Iglesia.

DPH

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