Modulos del centro de salud de Barbastro. JLP.

En unos días estarán en funcionamiento los siete módulos prefabricados colocados en el exterior del centro de salud de Barbastro para poder cumplir con los protocolos de seguridad de la COVID-19.

El Centro de Salud no dispone de una zona de urgencias diferenciada y con acceso independiente donde poder organizar circuitos asistenciales para urgencias y patología respiratoria. En la actualidad se están utilizando para este cometido otras consultas, con lo que se compromete su uso para la actividad ordinaria.

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Para paliar estas deficiencias de espacio la pasada semana se instalaron en la parte trasera del Centro de Salud, tras la tala de unos árboles por parte de Ayuntamiento de Barbastro, unas estructuras modulares que contendrán las siguientes dependencias: tres consultas, una sala de espera común y aseos. Estas consultas estarán destinadas a la atención de pacientes con patologías infecciosas respiratorias. Todo el módulo se comunicará con el hall del Centro de salud. Esta instalación tiene carácter provisional en espera de que se pueda ejecutar el proyecto de ampliación del Centro de Salud de Barbastro. Una provisionalidad que según el contrato con la empresa de materiales de construcción es por dos años, 2020 y 2021. Según el pliego administrativo Sanidad abona 2.023 euros, más IVA, al mes por los siete contenedores.

Colocación de contenedores.

En un principio, tras ser equipados, iban a entrar en servicio el próximo lunes 18 pero los efectos de la tormenta Filomena han helado las cañerías por lo que habrá que esperar unos días.

La medida es provisional hasta que el Gobierno de Aragón decida construir el ya previsto nuevo centro de salud junto a unos terrenos cedidos a la DGA en el pasado mandato por el entonces equipo de Gobierno socialista y que de no construirse en el plazo de cinco años, retornarían al Ayuntamiento. El plazo finaliza en dos años.

Colocación de pivotes.

De momento el Gobierno de Aragón no ha consignado partida para esta obra en los presupuestos autonómicos. Sí que lo hizo hace dos años pero después la retiro. En su lugar ha alquilado a una empresa de materiales de construcción los siete módulos por 21 meses, 2021 y 2022.

Paralelamente a la colocación de estos módulos siguen las obras de ampliación en los locales alquilados en la esquina de la calle Zaragoza y Estadilla, anexos a unos alquilados a un promotor local desde 2006 para albergar las consultas de Materno Infantil que se tuvieron que derivar a Monzón para poder atender a los casos de coronavirus en Pediatría, creando los pertinentes circuitos de seguridad. La nueva construcción contempla cinco consultas más una sala de preparación al parto (actualmente estas clases se imparten en Fisioterapia de Atención Primaria). El coste de estos locales es de 3.248 euros al mes (sin IVA). Y según un informe realizado por el Foro B 21 la Consejería ha pagado 1,5 millones de euros en concepto de alquileres de locales para paliar las carencias de espacio del centro de salud. Un dinero que se podría haber invertido en la construcción de esta necesaria y demandada infraestructura, como afirman varios sanitarios y también responsables del Foro B 21.

Vista aérea de los contenedores.

La decisión del Gobierno de Aragón de no consignar una partida presupuestaria ha desatado una movilización ciudadana. El Foro B 21 inició en diciembre una campaña de recogida de firmas que finalizará en enero para recoger firmas pidiendo la ampliación de este centro de salud. Hasta el momento se han recogido más de 3.500 firmas y se han sumado 50 colectivos del Somontano.

El siguiente paso de esta campaña será el 17 de enero con una manifestación en coches que saldrá del Hipermercado Alcampo para llegar al recinto ferial donde se leerá un manifiesto. La manifestación saldrá a las 12.00 de esta superficie comercial.

Este colectivo se ha manifestado a raíz de la colocación de estos módulos que a su juicio son “la imagen más ilustrativa de la precariedad y del abandono que sufrimos por el gobierno autonómico en nuestra ciudad; una instalación que cabalga, a la vista de todos, entre la chapuza y la tomadura de pelo”. “Es la dignidad de la ciudad, la de sus ciudadanos y la del medio rural donde vivimos la que se ve ofendida por unas decisiones técnicas, y en el fondo políticas, que nos alejan de la igualdad que debe disfrutar toda persona en el acceso a la sanidad con independencia del lugar en donde resida”, señalan.

dph

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