Mujer Rural

Ahora nos vamos hasta San Juan de Plan, en el valle de Chistau. Es uno de los pueblos del Alto Aragón que mayor orgullo tiene de conservar sus tradiciones. “El Carnaval de San Juan junto al de Bielsa fueron de los únicos carnavales que se mantuvieron en la Guerra Civil -corrobora Elsa Mairal- mi abuela no se acuerda de un año que no haya habido carnaval, lo ha vivido toda la vida desde que era pequeña.

Antiguamente los carnavales de los pueblos de la zona se celebraban todos en la misma fecha, que actualmente es cuando se celebran los carnavales de Bielsa. La concejal de San Juan de Plan explica que la organización del Carnaval corre a cargo de los jóvenes, los cuales decidieron que la fiesta se realizara de forma alternativa en cada pueblo del valle un fin de semana «para dar la posibilidad a los vecinos de poder disfrutar de todos los carnavales y servir de atracción turística a los visitantes».

FRANCO MOLINA CENTRAL

Esta fiesta comienza el jueves cuando «la chubetu» se junta para “fer el muyén”. Un muñeco relleno de paja que representa el carnaval se cuelga del balcón del Ayuntamiento donde permanece todo el fin de semana.

El viernes se celebra Santa Águeda, fiesta donde las mujeres se juntan, desde la más mayor hasta la recién integrada en «la chubetu» con dieciséis años. Realizan un pasacalles amenizado por los Músicos del País y luego todas “las mulles” hacen una cena que termina con el baile en la orquesta.

El sábado los mayordomos, encargados de organizar toda la fiesta y elegidos por «la chubetu», se disfrazan con trajes de color blanco. Todos los jóvenes hacen la Ronda de Carnaval “per el lugá con el burricau y el muyén” y son los encargados de contratar el pasacalles, en el que la gente se viste con trajes típicos. Elsa confiesa: “Lo más bonito que llevamos es el gorro, está hecho a mano con cintas de colores y el mío lo confeccionó mi abuela”.

Otro personaje que solo se viste con la ronda es “el militá”, un hombre disfrazado de militar que tiene la función de poner orden en el baile. Controla que cada madama baile con su mayordomo en este momento especial para ellos.

Durante la ronda, «la chubetu» que acaban de cumplir los dieciséis años, considerados «es pollos», son los encargados de cuidar “del muyén y el burricau” que se pasean por todas las casas recogiendo los males que han sucedido durante ese año.

El domingo por la noche “se fa crema del muyén”, se quema el muñeco en la plaza como símbolo de deshacerse de todos los males que han pasado en cada casa del pueblo y que se han recogido para que se vayan.

Antiguamente, cuando se hacía la ronda por las casas, se replegaba comida en cada una de ellas y recolectaban conejos, longanizas o arroz. Esas comidas las guardaban los mozos y se juntaban para realizar cenas durante todo el mes con lo conseguido. Actualmente ya no se repliega, pero la tradición de la cena del “ajaceite”, que representa la última cena de esa recolecta, se sigue conservando. Es una cena muy significativa, la última cena del carnaval.

Elsa lamenta “este año me toca ser mayordoma y habíamos pensado juntarnos el jueves,  únicamente los mayordomos, para colgar “el muyén” en la plaza y poder tenerlo todo el fin de semana para sentir que estamos en carnaval”. Todavía no se sabe cómo sucederá la quema, ya que las restricciones son incompatibles con este tipo de actos.

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