Urbanidad en la urbe

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Ambas palabras proceden de la lengua latina (urbs = ciudad, y urbanitas = urbanidad, normas de educación, buenas maneras, civismo en la ciudad, frente a la rudeza, brutalidad e incultura de la gente del campo, según la concepción de los habitantes de la Urbs por excelencia, o sea, Roma), pero a tenor de lo que se viene observando, ya hace tiempo, falta mucho de la primera en la segunda, con varios casos merecedores de sanción, como vamos a comentar a continuación.

  • Ciclistas menores de 16 años circulando por las aceras a toda velocidad, a veces por la calzada en contra dirección y en la mayoría de ocasiones sin casco. Otros levantando la rueda delantera por la acera o la calzada, y avanzando varios metros así, o subiendo y bajando de las aceras y a gran velocidad. También tenemos ciclistas mayores que no respetan los pasos de peatones y pasan esquivando o casi rozando a quienes los están cruzando.
  • Igualmente vemos otros pequeños (siempre chicos) por las aceras con patines, monopatines y similares, eléctricos o a pie, sin respetar al viandante, y por supuesto, también sin casco.
  • Motociclistas estudiantes que circulan a gran velocidad, adelantando todo lo que se encuentran y haciendo un ruido infernal (contaminación acústica), cuando la vía está más llena de autobuses y vehículos, y las aceras de estudiantes. (En el cruce de la Avda. Cinca con el colegio Alto Aragón un motero con una compañera de paquete que fue adelantando a gran velocidad a varios coches que esperaban parados a que el primero efectuase el giro en esa dirección, solo pudo esquivar este coche, que llegó a rozarle -y porque aquel paró in extremis-, y subirse a la acera del parque S. Fermín; el joven vio que por fortuna no le había pasado nada, arrancó la moto y se fue; por su parte, el conductor del vehículo, que había parado para ver cómo estaba el conductor de la moto, con un tremendo susto en el cuerpo, se entera por quienes vimos toda la secuencia de que aquel ya se había ido, sin siquiera pedir perdón o decirle que estaba bien).
  • Coches circulando a mayor velocidad de la debida, a veces haciendo carreras ilegales por la noche o trompos en descampados, dando grandes acelerones, con la música muy alta (parece una discoteca cuando bajan la ventanilla en algún semáforo, con lo que cuando la suban, en el interior no oirán sus ocupantes nada), que invaden las aceras rebajadas para efectuar un giro, que no respetan o bloquean un paso de peatones -donde tenemos preferencia-, obligándote a esperar a que pasen o a pasar por delante o por detrás, cuando directamente no paran y te driblan invadiendo el carril contrario.
  • Botellones (ignoro si con la pandemia y los toques de queda sigue habiendo, pero viendo lo que sale por TV, seguro que sí), donde menores de edad consumen alcohol y fuman, con la música bien alta, y dejando hecha una porquería la zona, o meriendas en los parques con el mismo resultado. (Quienes recogen la basura del suelo pueden dar fe del montón de colillas, papeles, cartones, plásticos, envases, cacas de perro, mascarillas y demás que se encuentran, y se puede dar cualquier vuelta por los alrededores de la ciudad y ver numerosos envases de todo tipo tirados).
  • Quienes sacan a sus perros a pasear (¡debe ser al revés!) y permiten que meen y defequen donde a sus mascotas les venga en gana, pues en ocasiones no recogen las deposiciones (en la acera de Avda. Cinca, zona con muchos comercios y lugar de paso de estudiantes y sus familias, he visto más de una y de gran tamaño), y esquinas, aceras, farolas, árboles, contenedores… están negros, llenos de orines, ya que o no se enteran sus dueños por estar pendientes del móvil, o les dan cancha soltando la correa, o directamente se esperan pacientemente (el otro día vi a un joven cómo esperaba a que su can terminara de excretar una gran meada, junto a unos contenedores, y no me pude resistir a decirle dos cosas). En otras ocasiones el animal (o animales), con demasiada cancha, se te cruzan en tu camino, viéndote obligado a parar hasta que su dueño / -a tiene a bien recoger la correa. Otras veces la mascota se cruza con otra y se ponen a ladrar desaforadamente, hasta que sus dueños las calman o se las llevan. Imagino que, por normativa municipal (al menos en el parque S. Fermín hay una señal de PERROS NO), estos animales no pueden pisar las zonas verdes y parques de la ciudad, pero mucho me temo que eso da igual (cierta vez vi a una joven en dicho parque con su mascota dentro -ella iba por fuera de la zona verde-, y le dije si no sabía leer, e hizo un gesto con los hombros, como queriendo decir que su mascota se había metido allí y no podía impedirlo). En todos estos casos, un dueño / -a educado / -a implica un animal también educado.
  • Invasión de aceras por grupos de viandantes, muchas veces adultos, pero también jóvenes, que se paran a hablar en grupos, o de fumadores en puertas (¡y terrazas!) de bares y comercios (cuando esto está prohibido), o de menores corriendo…, hasta el punto de que o tienes que pararte para que no te atropellen o pasar por el medio de esos grupos, pidiendo encima permiso o perdón, y aspirando el humo de sus cigarrillos.
  • Peatones que por las aceras circulan por donde les da la gana, en vez de por su derecha. (Esto también es aplicable a cuando llueve y vamos con paraguas). En no pocas ocasiones cruzamos con el semáforo en rojo o por lugares indebidos, haciendo que algún vehículo se detenga o frene su avance cuando tiene preferencia.
  • Gente que va con el móvil oyendo música a toda castaña, o hablando a grito pelado por el aparatito, o despistada mirando la pantalla o escribiendo algo en ella (el otro día venía una joven hacia mí de esta manera, le aviso, y pasa sin decir nada y casi seguro mirándome como un bicho raro).
  • Aunque esto está en cada persona, observo también que cada vez menos se dice buenos días, o tardes o noches o adiós (o similares) al entrar en un sitio o al irse, o algo tan elemental como “¡Que aproveche!”, cuando vamos a comer o acabamos de hacerlo, y vemos que hay gente en un restaurante.

¡En fin, como se ve, mucha urbe y poca urbanidad!

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dph

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