En el Día Internacional de la Mujer, las mujeres de UAGA se suman a la lucha por los derechos de todas las mujeres porque a pesar de los avances, la brecha y distancia en igualdad es patente.

El Área de la Mujer de UAGA pone de manifiesto la escasez de derechos que en pleno siglo XXI sufren las agricultoras y ganaderas. “Esta situación, unida al déficit de servicios e infraestructuras que arrastra el medio rural, coloca a las mujeres que viven en los pueblos y trabajan en las explotaciones familiares en una situación insostenible desde el punto de vista económico y social”, ha argumentado Angeles Ramón, responsable del Área de la Mujer de UAGA, a lo que ha añadido que” la ausencia de derechos y principalmente la falta del desarrollo de la titularidad compartida en las explotaciones agrarias continúa legitimando la inseguridad de las mujeres que llevan durante toda su vida profesional trabajando en la explotación familiar”.

CAMINO DE SANTIAGO

El Área de la Mujer de UAGA quiere denunciar las grandes carencias en cuanto a derechos laborales se refiere En este sentido, cabe lamentar que las Comunidades Autónomas no hayan creado aún sus respectivos registros de titularidad compartida de las explotaciones agrarias, paso previo imprescindible para que las mujeres que trabajan y son titulares junto con sus parejas de una explotación tengan los mismos derechos a efectos de ayudas, pagos, derechos de producción, primas, cuotas u otras medidas. “Tras el “cacareado” Real Decreto del 5 de marzo, la cotitularidad es, hoy por hoy, sólo un espejismo. Nuestro trabajo sigue siendo invisible a todos los efectos “, ha afirmado Angeles Ramón. Desde UAGA se ha dirigido una carta al Consejero de Agricultura solicitando información de cómo se está desarrollando en nuestra Comunidad ese Registro de Titularidad Compartida.

El Área de la Mujer de UAGA también quiere recordar a la sociedad la importancia de la labor de las agricultoras y ganaderas para asegurar una alimentación de calidad, segura y con unos precios razonables. Las mujeres suponen un alto porcentaje de mano de obra en las explotaciones familiares agrarias que representan un modelo social de agricultura, que prima la calidad sobre la cantidad, el respeto al medio ambiente, el bienestar animal, la preservación del paisaje y asegura la fijación de la población en los núcleos rurales.

Desde el Area de la Mujer se ha impulsado la iniciativa ARCo (Agricultura de Responsabilidad Compartida), una red para crear vínculos y relaciones de confianza entre productores y consumidores a través de la venta directa de productos agroecológicos, bajo principios sociales, económicos, medioambientales y de soberanía alimentaria.

Otra iniciativa del Area de la Mujer es el Proyecto Conecta a través de medios informáticos y nuevas tecnologías para acercar la formación a las mujeres y a través de una web (www.ceres.org.es) darles visibilidad como productoras de alimentos, ofrecer productos con garantía de calidad y fomentar las redes de comercialización.

Las políticas agrarias siguen eliminando mucha población activa y el modelo productivo ha excluido a las mujeres y no ha garantizado la presencia igualitaria en la vida rural, sin embargo las mujeres son imprescindibles para el mantenimiento de la cultura de la vida del campo, en la alimentación básica y responsable. La PAC con su aparente neutralidad no ha conseguido corregir las discriminaciones de las mujeres agricultoras. Es necesaria una mayor transparencia en la PAC, con presupuestos, análisis e indicadores del impacto de género.

La dependencia económica de la mujer agrava más aún las situaciones de violencia que se producen en el medio rural, un 40% más que en las ciudades. La información y la formación para las mujeres fomentarán el trabajo que a día de hoy ya existe para acabar con esta lacra social, así como figuras profesionales vinculadas al campo, que potencien la independencia de la mujer y su desarrollo integral.

Seis millones de mujeres europeas entre 25 y 49 años no trabajan o lo hacen a tiempo parcial porque tienen a alguien a su cargo. De hecho, una de cada tres mujeres en la UE trabaja a tiempo parcial, un porcentaje cuatro veces mayor que el de hombres. Este es uno de los datos negativos que los expertos han ofrecido en el Foro Europeo de Mujeres Beijing+15 y que pone en evidencia la carencia de los servicios necesarios (residencias, centros de día, guarderías, etc.) y que la aplicación de la Ley de Dependencia no es una solución satisfactoria para los cuidadores, en la mayoría de los casos, mujeres.

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