La primera parte de este artículo la comencé a escribir cuando apenas restaban unas pocas horas para terminar el lunes 28 de diciembre de 2020, día de los Santos Inocentes. Su único objetivo no era otro que tratar de llamar la atención acerca de lo crucial del momento en el que nos encontramos. Instante este que sin duda deparará el futuro económico, social y demográfico de nuestro territorio (también del resto) durante lo que reste de siglo. Futuro, que puede parecer lejano, pero que resulta inmediato, que se transforma en presente y que sin duda afectará a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos.

Y planteaba en el mismo la imperiosa necesidad de abordar de un modo decidido y valiente, desde la administración pero con la colaboración inestimable del sector privado, el acuciante problema de la despoblación que asola nuestro territorio. Pese a que probablemente son múltiples los factores que la propician, sin duda la falta de un empleo de calidad para nuestros jóvenes y no tan jóvenes, exigente, retador y atractivo desde el punto de vista profesional y bien remunerado es uno de los factores que fomentan la misma. Existirán otros elementos también determinantes (generacionales sin duda, pero también sociales y culturales, educativos, arquitectónicos y de ciudad, hasta climatológicos, etc.), pero la existencia de esa oportunidad profesional de calidad podría hacer decaer al resto de factores en el momento, crucial y determinado en el tiempo, de la elección del lugar donde desarrollar cada proyecto vital.Su ausencia hace que resulte poco menos que imposible.

NAVIDAD GOB ARAGON mitad

También apuntaba que confiaba en la Administración (local y autonómica). Y los medios de comunicación se van haciendo eco estos días de importantes iniciativas empresariales al calor de la financiación comunitaria (https://www.aragon.es/-/fondos-europeos-aragon). Pero también estamos viendo, con preocupación, la ausencia de un proyecto de país para nuestro territorio; de un “proyecto tractor”, de un “proyecto locomotora” sobre el que hacer descansar otras iniciativas, también necesarias y sin duda importantes, pero menores cuantitativamente hablando. Y es precisamente esto lo que debemos exigir; no en vano existe un Ministerio de, entre otras cosas, Reto Demográfico. Que además también atesora competencia en materia de Transición ecológica.

Acerca de la transición ecológica hemos conocido las últimas semanas dos “proyectos de país”, ninguno de ellos lamentablemente en favor de nuestro territorio, al menos a fecha de hoy. La primera fábrica de baterías en España, impulsada por un Consorcio público-privado (participado por el Gobierno, SEAT e Iberdrola) parece que puede situarse en Barcelona. La cuestión del Hidrógeno también parece que puede acabar de pasar de largo de nuestro territorio (hasta 143 millones invertirá Repsol en el puerto de Bilbao en una de las mayores instalaciones mundiales para producir combustibles sintéticos a partir de hidrógeno verde, generado por energía renovable). Todo y que evidentemente dichas localizaciones correspondan a actores sobresalientes y en modo alguno comparables, cabría plantear si ya nos hemos olvidado del reto demográfico. ¿De verdad no vamos a aprovechar la ocasión para conseguir retener población en el territorio y el retorno del aquellos que marcharon? ¿No lograremos generar iniciativas en nuestro territorio que propicien que gentes venidas de otros lugares vean en nuestro territorio el lugar idóneo en el que desarrollar su proyecto vital? ¿En que se ha concretado/va a concretarse“(…) el acuerdo sobre las directrices generales de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, de carácter global y transversal, desde una perspectiva multidisciplinar y con la participación de todos los departamentos a través del trabajo de un grupo interministerial, incorporando una perspectiva demográfica en el análisis de las actuaciones sectoriales (…)”(Septiembre de 2020,nota de la Vicepresidencia Cuarta del Gobierno de España- Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico- Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana).

Otro concepto más que añadir a la ecuación. La Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Entendida como una forma de dirigir las empresas basado en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general.No hablamos de Obra Social (también deseada y digna de alabar). No es lo mismo, no se parece. Por tanto, todos agradeceríamos que, desde las grandes corporaciones empresariales del país y en cumplimiento de sus propios objetivos, se diera un paso al frente y afrontaran una parte de responsabilidad en la vertebración del territorio y en las oportunidades de sus gentes.Son muchas las alertas y los síntomas de descontento que, desde diferentes ubicaciones, nos están llegando estos días exigiendo esa iniciativa, así como la exigencia de soluciones a un problema que resulta por todos conocido y que tiene un claro denominador común.

Confiamos en que la falta de noticias obedezca a la lógica y deseable discreción que debe acompañara este tipo de medidas porque dejar a los territorios y a sus gentes sin la ayuda necesaria y al albur de iniciativas que no cuentan lamentablemente ni con el bagaje ni con un ecosistema previo potente que las promueva a veces incluso por inercia (consecuencia de décadas de abandono), resulta injusto y en todo caso solo suficiente para no sonrojarse por aquel con capacidad de influencia y decisión cuando sea interpelado al respecto.

Acabo este artículo escuchando que la película “Las Niñas”, de Pilar Palomero, ha logrado el Premio Goya a la Mejor Película, Mejor Dirección Novel, Mejor Guion Original y Mejor Dirección de Fotografía. ¡Enhorabuena!.¡También tenemos grandes noticias que celebrar así que a por ellas!

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