Por fortuna la violencia de género es cada día más visible, más comprendida y sus víctimas más apoyadas. De acuerdo con la Ley 13/2007 de 26 de noviembre, de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, en su artículo 3 es definida como:

“Cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada.”

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Dentro de la violencia de género, encontramos diferentes tipos de violencia. La más evidente, en la que habitualmente pensamos al hablar de violencia, es la física, que, por ser más evidente, es más fácil de entender y demostrar.

Pero más dañina todavía puede ser la violencia psicológica porque nos puede destruir hasta el fondo. El maltrato psicológico es invisible, sin embargo, está escandalosamente presente en muchas relaciones.

Debemos de educar,crear conciencia y aprender a identificar lasseñales de maltrato psicológico: cuando la otra persona nos prohíbe cosas, nos obliga a hacer cosas,nos controla,nos aísla, nos amenaza, cuando nos insulta, denigra, menosprecia…Esas son situaciones que no deberíamos tolerar en una relación, que deberían de alarmarnos tanto como un golpe.

El primer paso, es tomar conciencia de que estamos en una relación de maltrato, en una dependencia emocional. Hay que dejar la relación, apartarse de esa persona. Hay que fortalecer nuestra autoestima, porque está tan deteriorada que no nos creemos capaces de nada. Hacernos conscientes de que no estamos bien en esa relación idealizada y de que eso no va a cambiar.

¿Por qué se mantienen este tipo de relaciones, por qué muchas mujeres viven atrapadas en una relación de maltrato?

En primer lugar, la violencia no empieza de hoy para mañana, puesto que nadie se quedaría con una pareja que nos trata mal desde el principio. Empieza de forma progresiva e insidiosa. Las primeras señales las obviamos porque aparecen en la fase de enamoramiento, donde nuestros circuitos cerebrales racionales están desactivados y no somos capaces de ver los defectos de la otra persona.

Otro de los responsables de que no veamos las señales de que algo no va bien en la relación es el amor romántico en el que hemos sido educadas desde pequeñas, pues justifica ciertas conductas:  los celos como prueba de amor, el amor que todo lo puede, el amor es sufrimiento, dejar toda mi vida por el otro es una prueba de amor…

Los mandatos de género(lo que socialmente se espera de la mujer), también contribuyen a esto: la mujer debe conseguir una pareja,ser madre, priorizar el cuidado de la casa y los hijos sobre sus necesidades o profesión…

Además, al lado de una persona que ejerce maltrato psicológico sobre nosotras, nuestra autoestima se va deteriorando, nos aísla o nos aislamos socialmente, normalizamos sus comportamientos, nos dice que nos quiere, pero con sus actos nos demuestra lo contrario, se genera una dependencia emocional por la que sentimos pánico de romper esa relación pensando que nos vamos a quedar solas porque no valemos nada…

Todo esto va creando un clima de maltrato, una relación desigual, de dominación y sometimiento,capaz de anular a la víctima e impedir su libre desarrollo como persona, precisamente por el temor, la humillación y la angustia inducidos. Esto afecta profundamente a su integridad física y moral, a su dignidad y al desarrollo de su personalidad y de su vida.

La dependencia económica es otro obstáculo importante para poder escapar de la relación de maltrato. Los hijos en común también dificultan el romper la relación, porque se da la falsa creencia de que es mejor para ellos vivir en el seno de una familia. Cuando en realidad, es todo lo contrario, los hijos sufren al vivir en ese clima de maltrato y ponerlos a salvo, debería de ser una de las razones para huir de esa relación.

En la mayoría de las ocasiones la violencia psicológica es el preludio del maltrato físico. Y todo el maltrato físico implica maltrato psicológico, porque produce un menoscabo en nuestra integridad.

Debemos de empoderar y tender la mano a las personas que están en una relación así. Hacer visible este tipo de violencia de género y a sus víctimas, no revictimizarlas. Educar sobre la violencia psicológica en la pareja, desde que somos niños, en los buenos tratos. Romper los estereotipos del amor romántico y revelarnos contra los mandatos de género. Para que todas y todossepamos identificar las señales de alarma, para que podamos abandonar una relación cuando es tóxica. Porque el amor no debe de significar sufrimiento, sino respeto y crecimiento. Porque cuando es amor, no duele.

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