Figura adaptada de 2: The race for coronavirus vaccines: a graphical guide. Nature 580, 576-577 (2020)

Vacunarse contra el COVID-19 es importante para enseñarle a nuestro sistema inmune a reconocer y combatir el coronavirus y poder volver a esa “normalidad” tan esperada.

Aquí os ofrecemos un resumen de los tipos de vacunas contra el COVID-19, algunas ya han sido aprobadas en Europa y otras están en desarrollo en otros países (1).

NAVIDAD GOB ARAGON mitad

En primer lugar, es importante saber que para poder reconocer el coronavirus, nuestro sistema inmune necesita aprender cómo es un trozo de proteína del virus (normalmente se usan proteínas de la cubierta del virus, como una que se llama “Spike”), a partir del cual fabricará anticuerpos para detectarlo y poder eliminar las células infectadas. Para poder fabricar cualquier proteína, nuestras células necesitan primero traducir las “instrucciones” que están en el ADN. La traducción se hace en forma de una secuencia corta llamada ARN mensajero. A partir de este nuevo “mensaje” la célula ya podrá fabricar la proteína.

La estrategia de muchas vacunas desarrolladas contra el COVID-19 es inyectar el ARN con el mensaje ya “traducido” o el ADN con las primeras “instrucciones”, para que las células puedan fabricar una proteína del coronavirus, la cual luego será detectada por el sistema inmune.

Figura adaptada de 2 The race for coronavirus vaccines a graphical guide. Nature 580, 576-577 (2020)

Vacunas contra el COVID-19 aprobadas o en evaluación por la Agencia Europea del Medicamento (EMA):

Vacunas basadas en ARN:

BioNtech-Pfizer (BNT162b2) (autorizada), Moderna-NIAID (mRNA1273) (autorizada), Curevac (CVnVoV) (en desarrollo).

Se basan en una secuencia de ARN, que codifica para la proteína que usa el coronavirus para entrar en la células humanas e infectarlas, contenido en una vesícula parecida a la de la membrana de nuestras células. El ARN entra en la célula, se copia a proteína, que sale de la célula y es detectada por las células del sistema inmune, que así aprenden cómo es un trocito de coronavirus para poder detectarlo y atacarlo. El resto del ARN será degradado y en ningún caso puede integrarse en el ADN de la célula, es decir, no modifican nuestro ADN. La vesícula se reabsorberá. Se necesitan 2 dosis de la vacuna (con un espacio de 21 días) para vacunarse correctamente y obtener la mayor protección.

Figura adaptada de 2 The race for coronavirus vaccines a graphical guide. Nature 580, 576-577 (2020)

Ventajas: Tienen una eficacia alta, alrededor del 90% (3, 4, 5), y parece que también funcionan contra las nuevas variantes del coronavirus británica y sudafricana (6). Israel es el país que más vacunas de este tipo ha administrado y ha observado que también protegen contra versiones graves de la enfermedad: pacientes que solo recibieron una dosis y lamentablemente se infectaron antes de recibir la segunda, desarrollaron síntomas menos graves que pacientes no vacunados (7).

Inconvenientes: El transporte y almacenamiento es complicado porque tienen que conservarse a -80°C, aguantan 5 días a 4°C y deben administrarse en las siguientes 6 horas después de su descongelación si se mantienen a temperatura ambiente. Pero la que está desarrollando la empresa Curevac (Alemania) parece que podría conservarse 3 meses a 4°C y 24h a temperatura ambiente, lo que evitaría el problema que supone la congelación a temperaturas tan bajas para el transporte y almacenamiento.

Vacunas basadas en ADN:

Oxford-Astrazeneca (ChAdOx1nCoV-19) (autorizada), Jansenn-Johnsons&Johnsons (autorizada), Sputnik V (en desarrollo).

En en este caso, para introducir en la célula la secuencia de ADN que codifica para la proteína del coronavirus, utilizan una cápsula vacía de un virus inactivado que no tiene por sí mismo capacidad de infectar. Es decir, no pueden provocar COVID-19 ni ninguna otra infección. Esta vesícula inyecta El ADN en la célula, donde se copia a ARN y luego a proteína. Los trozos de proteína (péptidos) del coronavirus salen de la célula y son detectados por las células del sistema inmune (linfocitos), que así aprenden cómo es el coronavirus para poder detectarlo y atacarlo. Con el tiempo, tanto la cápsula vacía como el ADN inyectado se degradarán y es muy improbable (0.1%) que éste pueda integrarse en el ADN de la célula. Así que, no afectan a nuestro ADN ni interactúan con él de ninguna forma.

Figura adaptada de (2): The race for coronavirus vaccines: a graphical guide. Nature 580, 576-577 (2020)

En el caso de las vacuna de Oxford-Astrazeneca (contra la proteína Spike) y la nueva vacuna rusa de Sputnik V (contra la Glicoproteína S) (8) son necesarias 2 dosis, con un espacio de 21 días entre ellas, para vacunarse correctamente y obtener la mayor protección. Para intentar vacunar al mayor número de personas lo antes posible, algunos países están administrando sólo una dosis o espaciando las dosis 3 meses, pero parece que entonces la eficiencia de la vacuna es menor (60%). En cambio, la vacuna de Johnson&Johnson-Jannsen consiste en una dosis única y tiene una eficacia del 85% (9) y acaba de ser aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (1).

Ventajas: No necesitan conservarse a -80°C, así que son más fáciles de transportar.

Inconvenientes: En los ensayos clínicos se ha observado una menor eficacia que en el caso de las de vacunas de ARN, alrededor del 70% para la de Astrazeneca (10), especialmente en personas mayores de 65 años. No está claro todavía si protegen contra las nuevas variantes del coronavirus detectadas (británica, brasileña, sudafricana).

Hay algo de controversia generada sobre si el ADN podría integrarse en las células de nuestro cuerpo y causar mutaciones, lo que aumentaría el riesgo de desarrollar cáncer. Sin embargo, las posibilidades de que el ADN de un adenovirus se integre en células musculares (la inyección de la vacuna es intramuscular) son mínimas (menos de 0.1% según este estudio (16)), ya que se mantiene fuera de los cromosomas y no contiene las secuencias necesarias para su integración. De hecho, este tipo de vacunas de ADN ya se estaban probando para otras enfermedades (ébola, zika, VIH, etc.) y en estudios para terapia génica (2).

Vacunas basadas en proteínas:

Sanofi-GSK (en desarrollo), Novavax (NVX-CoV2373) (en desarrollo).

Su estrategia es inyectar directamente fragmentos de proteínas del coronavirus, que serán detectados por el sistema immune, que fabricará anticuerpos contra ellos. La mayoría se basan en la proteína “Spike” que recubre la cubierta del coronavirus o la parte de ella que se une al receptor de las células (2, 18, 19).

Ventajas: Se almacenan a 2-8°C. Otras vacunas de este tipo ya se desarrollaron para el virus SARS y se probaron en monos y funcionaron bien, aunque no fueron probadas en personas.

Inconvenientes: Se necesitan varias dosis y para funcionar tienen que ser administradas con co-adyuvantes (otras sustancias que ayudarán a aumentar la respuesta immune a la vacuna).

Vacunas contra el COVID-19 basadas en otras estrategias, pero que aún no están siendo evaluadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA):

Vacunas basadas en partículas víricas (VLP):

ARTES Biotechnology (Alemania, en desarrollo).

En este caso se inyectan partículas (trozos) del virus, como por ejemplo la cápsula del coronavirus vacía, que no es capaz de infectar porque le falta el material genético (ADN) del virus. Sin embargo, la cápsula vacía sí que será detectada por el sistema immune, que fabricará anticuerpos contra las proteínas que la recubren para atacarla (2, 20).

Ventajas: Provocan una respuesta immune muy alta.

Inconvenientes: Son más difíciles de fabricar.

Vacunas basadas en coronavirus inactivados:

Sinopharm (China, aprobada en algunos países) Sinopharm/Wuhan (China, en desarrollo), Sinovac Biotech (China, en desarrollo), BarathBiotech (Covaxin) (India, aprobada en algunos países)

Se utiliza el propio coronavirus “muerto”, que se inyecta en una forma inactivada o debilitada para que no pueda causar ninguna infección. El sistema inmune puede igualmente detectar estos coronavirus “muertos” y fabricar anticuerpos para atacarlo. Para debilitar el coronavirus se crean mutaciones en su ADN para que no pueda replicarse tan rápido en células humanas, y por tanto, no pueda infectar. Otro método es inactivar previamente el coronavirus con calor o con sustancias químicas como el formaldehído, para que no pueda replicarse en las células (2).

Ventajas: Tienen una eficacia alta, alrededor del 80%. Se almacenan a 2-8°C. El método ya se conoce: vacunas existentes, como la de la polio o el sarampión, ya se fabricaban así.

Inconvenientes: Necesitan muchas más pruebas de seguridad y son más difíciles de fabricar. Se necesita partir de una gran cantidad previa de coronavirus infeccioso para producirlas.

Aunque no hay muchos datos públicos sobre sus ensayos clínicos, algunos países ya han empezado a usarlas (Sinopharm: eficacia del 79%, China, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Perú; Sinovac: eficacia del 50-91%, China, Brasil, Hungría, Covaxin: eficacia del 81%, India, Irán, Zimbabue) (20).

¿Son las vacunas seguras?

Antes de ser aprobadas para su acceso al mercado, todas las vacunas tienen que haber demostrado su eficacia y seguridad (11).

Igual que ocurre en el caso de otras vacunas para otras enfermedades, después de vacunarse mucha gente sufre efectos secundarios como dolor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza, fiebre o fatiga.

En algunos casos ha habido reacciones alérgicas más graves, aunque la frecuencia ha sido baja: la vacuna de Moderna ha detectado 3 casos/millón de dosis administradas, la vacuna de BioNtech-Pfizer 5 casos/millón de dosis administradas y en el caso de Oxford–AstraZeneca ha habido 30 casos/3 millones de dosis (12). La mayoría de los vacunados que tuvieron reacciones alérgicas (80% para Biontech-Pfizer y 86% para Moderna) ya tenían un historial alérgico. Aunque algunos tuvieron que ser hospitalizados, todos se recuperaron. Como precaución, se recomienda que personas con historial alérgico a algunos de los ingredientes de las vacunas no se vacunen (12).

Todavía no se conoce la causa de estas reacciones alérgicas a las vacunas, podría ser debido al polietilenglicol (PEG) que contienen las vacunas de ARNm para ayudar a que éste se introduzca en las células, pero se está investigando para poder mejorarlas (12).

Recientemente se han detectado casos de trombosis y trombocitopenia en personas que habían recibido la vacuna de Astrazeneca (aprox. 25 casos tras 20 millones de dosis administradas en Europa, la mayoría en mujeres menores de 55 años). Tras suspender temporalmente la vacunación con Astrazeneca, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha concluido (con fecha 18-03-2021) que aún no se puede demostrar la asociación, es decir, que no está claro que la vacuna haya causado las trombosis. Tampoco está claro si sería un problema relacionado con un lote en concreto o con un lugar de producción la vacuna. Finalmente, la EMA ha decidido que los beneficios de recibir la vacuna para luchar contra el coronavirus superan el riesgo de los posibles efectos secundarios, por lo que ha reanudado su administración (17).

En esta web del Gobierno de Estados Unidos podéis encontrar más información en español sobre las vacunas, su seguridad y respuestas a dudas y mitos frecuentes:

https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/facts.html

No vacunarse empeorará la situación: aumentarán las mutaciones

Si la población no se vacuna, se infectará más gente. Cuánta más gente se infecte, más oportunidades le damos al coronavirus de evolucionar y acumular mutaciones nuevas. Actualmente se han infectado ya más de 125 millones de personas (13). Cada persona infectada (incluso si es asintomática) es una oportunidad para el coronavirus para mutar, y con ello aumenta el riesgo de que aparezcan nuevas variantes del virus que afecten a la capacidad de contagio, a la efectividad de los test de coronavirus, a que el sistema inmune pueda reconocer el virus (evasión de respuesta inmune), así como formas más grave de la enfermedad. Si una variante es capaz de evadir la respuesta inmune, podría ser capaz de reinfectar a personas que ya hubieran padecido la enfermedad o estuvieran vacunadas. Por ello, tenemos que intentar reducir los contagios todo lo posible.

De hecho,  ya se han detectado nuevas mutaciones importantes que han dado lugar a variantes del COVID-19 que pueden ser más peligrosas (14):

Británica: El Reino Unido identificó una variante llamada B.1.1.7 con una gran cantidad de mutaciones en el otoño del 2020. Esta variante se propaga con mayor facilidad y rapidez que las otras variantes y podría estar asociada a un mayor riesgo de muerte. Desde entonces, se ha detectado en muchos países del mundo, al menos en 62.

Sudafricana: En Sudáfrica apareció otra variante llamada B.1.351, independiente de la B.1.1.7, aunque comparte algunas mutaciones con la B.1.1.7. También es un 70% más contagiosa, y tiene una mutación adicional que reduce la respuesta inmune. Se ha detectado ya en 26 países.

Brasileña: En Brasil apareció una variante llamada P.1, que se identificó por primera vez en viajeros provenientes de Brasil sometidos a las pruebas de detección de rutina en un aeropuerto de Japón a principios de enero. Esta variante contiene un juego de mutaciones adicionales que podrían afectar su capacidad de ser reconocida por los anticuerpos y reducir así la respuesta inmune.

Obviamente, las empresas farmaceúticas ya se han puesto manos a la obra y están trabajando en nuevas versiones de las vacunas para que también protejan contra estas variantes. Sin embargo, estas no van a ser las últimas versiones del virus que veamos, el virus seguirá evolucionando. Pero si conseguimos disminuir el número de gente infectada, reduciremos el número de mutaciones que puedan encontrar formas de engañar a nuestro sistema inmune.

En resumen, si no nos vacunamos todos, y no lo hacemos correctamente (con las dosis necesarias y cumpliendo los tiempos entre dosis recomendados), la situación se agravará y no se podrá parar tan rápido.

Después de vacunarnos, ¿podemos quitarnos ya la mascarilla?

No. Aunque nos vacunemos, todavía tenemos que seguir usando la mascarilla, guardando las distancias y lavándonos las manos a menudo, porque aún no se sabe si las vacunas son eficientes para las nuevas mutaciones que han aparecido. Es decir, a pesar de haberte vacunado, todavía podrías contagiarte con una cepa de virus resistente a esa vacuna y enfermar igualmente.

Además, aunque las vacunas son esenciales para controlar la pandemia, puede que no eviten que gente vacunada se infecte y desarrolle versiones más leves o asintomáticas de la enfermedad, y que por lo tanto puedan contagiar a otros, lo que permitiría que el virus siguiese expandiéndose y acumulando mutaciones (11).

Pero hay luz en el horizonte: Aplidin

Los resultados de la empresa española PharmaMar para el tratamiento de COVID-19 usando el medicamento Aplidin (Plitidepsina) son realmente prometedores y han sido recientemente publicados en Science (15).

Originalmente, Aplidin se desarrolló para el tratamiento contra el mieloma múltiple y está aprobado como medicamento contra el cáncer en Australia y el sudeste asiático.

El principio activo, la plitidepsina, es una proteína que extrae de las ascidias (Aplidium albicans) (invertebrados marinos). En un nuevo estudio con ratones, han observado que tiene una actividad viral del 90% y es 27.5 veces más potente que el remdesivir. En estos experimentos con ratones infectados con COVID-19, los animales tratados con pliptidesina no desarrollaron pulmonías graves (14).

No tendremos que esperar mucha para saber más sobre su seguridad como medicamento contra el coronavirus: PharmaMar ya está realizando ensayos clínicos en fase 3 para determinar su eficacia contra el COVID-19 en personas. Esperemos que los resultados sean tan positivos como en los experimentos con ratones y podamos usarlo pronto para tratar a los pacientes.

Bibliografía:

1-https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/coronavirus-response/safe-covid-19-vaccines-europeans_es#opiniones-de-especialistas

2-The race for coronavirus vaccines: a graphical guide. Nature 580, 576-577 (2020) doi: https://doi.org/10.1038/d41586-020-01221-y

3- Polack FP, et al.. Safety and Efficacy of the BNT162b2 mRNA Covid-19 Vaccine. N Engl J Med. 2020 Dec 31;383(27):2603-2615. doi: 10.1056/NEJMoa2034577.

4- Chagla Z. The BNT162b2 (BioNTech/Pfizer) vaccine had 95% efficacy against COVID-19 ≥7 days after the 2nd dose. Ann Intern Med. 2021 Feb;174(2):JC15. doi: 10.7326/ACPJ202102160-015.

5- Baden LR, et al. Efficacy and Safety of the mRNA-1273 SARS-CoV-2 Vaccine. N Engl J Med. 2021 Feb 4;384(5):403-416. doi: 10.1056/NEJMoa2035389.

6- Muik A, et al. Neutralization of SARS-CoV-2 lineage B.1.1.7 pseudovirus by BNT162b2 vaccine-elicited human sera. Science. 2021 Jan 29:eabg6105

7- Wise J. Covid-19: Pfizer BioNTech vaccine reduced cases by 94% in Israel, shows peer reviewed study. BMJ. 2021 Feb 25;372:n567. doi: 10.1136/bmj.n567.

8- Logunov DY, et al. Safety and efficacy of an rAd26 and rAd5 vector-based heterologous prime-boost COVID-19 vaccine: an interim analysis of a randomised controlled phase 3 trial in Russia. Lancet. 2021 Feb 20;397(10275):671-681. doi: 10.1016/S0140-6736(21)00234-8.

9- Ledford H. J&J’s single-dose COVID vaccine raises hopes for faster rollout. Nature. 2021 Mar 1. doi: 10.1038/d41586-021-00526-w.

10- Chagla Z. In adults, the Oxford/AstraZeneca vaccine had 70% efficacy against COVID-19 >14 d after the 2nd dose. Ann Intern Med. 2021 Mar 2. doi: 10.7326/ACPJ202103160-029.

11- https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/safety.html

12- COVID vaccines and safety: what the research says. Nature 590, 538-540 (2021) doi: https://doi.org/10.1038/d41586-021-00290-x

13- https://www.worldometers.info/coronavirus/

14-https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/transmission/variant.html

15-White KM, et al. Plitidepsin has potent preclinical efficacy against SARS-CoV-2 by targeting the host protein eEF1A. Science. 2021 Feb 26;371(6532):926-931. doi: 10.1126/science.abf4058.

16-Stephen, Sam Laurel et al. “Chromosomal integration of adenoviral vector DNA in vivo.” Journal of virology vol. 84,19 (2010): 9987-94. doi:10.1128/JVI.00751-10

17-https://www.ema.europa.eu/en/news/covid-19-vaccine-astrazeneca-benefits-still-outweigh-risks-despite-possible-link-rare-blood-clots

18- Keech C, et al. Phase 1-2 Trial of a SARS-CoV-2 Recombinant Spike Protein Nanoparticle Vaccine. N Engl J Med. 2020 Dec 10;383(24):2320-2332. doi: 10.1056/NEJMoa2026920.

19- https://www.sanofi.com/en/about-us/our-stories/sanofi-s-response-in-the-fight-against-covid-19

20- https://www.vfa.de/de/englische-inhalte/vaccines-to-protect-against-covid-19

https://biontech.de/covid-19-portal/covid-19-disease

https://www.modernatx.com/covid19vaccine-eua/recipients/es/

https://www.curevac.com/en/covid-19/

https://www.astrazeneca.com/covid-19.html

https://www.jnj.com/coronavirus

https://www.novavax.com/

https://pharmamar.com/covid-19-desarrollo-clinico/

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