Antonio Latorre en su etapa de soldado
Varios

Las jóvenes generaciones conocerán solo por referencias documentales la existencia del histórico Cuartel General Ricardos de Barbastro.

Todo un monumento de nuestro tiempo que albergó en su época de esplendor más de 2000 hombres, que terminó su vida militar el 28 de junio de 1996, y sucumbió en julio de 2009 víctima de la piqueta demoledora. El pésimo estado actual de su enorme solar, testigo antaño de grandes paradas militares, es muestra fehaciente de lo que fue una destrucción precipitada sufrida por uno de los patrimonios urbanos barbastrenses más emblemáticos del pasado siglo.

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Mientras estuvo en activo fue un gran potencial económico y social para la ciudad. Un estudio financiero realizado los años 1993/1995 sobre lo que suponía anualmente de ingresos para Barbastro la presencia del Regimiento dio la espectacular cifra de 1000 millones de las antiguas pesetas.

En esa época fue el Coronel Jefe del Regimiento Valladolid 65 el hoy general D. Alfredo Ezquerro, persona de la máxima autoridad que ha escrito interesantes y muy documentados trabajos sobre la historia del Cuartel, así como también ha montado exposiciones y homenajes, y es además el impulsor del proyecto del Museo del Soldado a ubicar en el pabellón de oficiales, el único que se respetó y que en la actualidad está en absoluto abandono.

Importantes ciudades de la provincia como su capital Huesca, Jaca, Sabiñánigo y Barbastro tuvieron la presencia militar, siendo nuestra ciudad la única que lamentablemente ha perdido sus instalaciones. En el caso de Huesca el haberlas conservado ha supuesto la incorporación de la mejor Gran Unidad militar que hoy tiene el Ejército español con todo lo que ello representa.

Numerosos cuarteles militares, sin habitar pero bien conservados a lo largo de toda España, han sido declarados como bienes de utilidad pública, lo que les ha permitido ser habilitados para las más variadas actividades sociales como residencias, centros culturales, salas de exposiciones y conferencias, teatros, universidades, etc. y en este caso con muchas posibilidades de volver algún regimiento de nuevo, dada la estratégica situación de Barbastro siempre muy valorada.

En emergencias sanitarias como la pandemia actual y saturado el Hospital Comarcal, sus pabellones podrían haber sido utilizados como hospitales de campaña en sólidos edificios de obra, así como también aprovechar sus amplias instalaciones adaptándolas con los avances sanitarios modernos, para ese gran Centro de Salud permanente tan necesitado en Barbastro, y muy justamente reivindicado en la actualidad.

Tuve la fortuna de cumplir mi Servicio Militar en este Cuartel en 1957/58 en el Regimiento Cazadores de Montaña Nº 6, como conductor del Coronel D. Bernardo Álvarez del Manzano, pero este destino no me eximía de la instrucción militar, de los servicios de guardia y de desfilar como componente de la Escuadra de Gastadores, circunstancia que me dio el privilegio de escoltar el paso del Santo Sepulcro en la procesión de Semana Santa.

La convivencia entre los jefes y soldados, guardando los debidos respetos, era de un gran compañerismo, y siempre he conservado con algunos de ellos una excelente amistad que perdura al cabo de los años. De nuestro grupo más íntimo formaba parte un gallego llamado Amancio Ortega quien ayudaba a la administración de la Compañía, una excelente persona muy sencilla y cordial. Hoy el amigo Amancio, buen jugador de fútbol, compañero de chabola en el Campamento, de bocadillos en la cantina y cantares con la guitarra antes de la retreta, es una firma empresarial de reconocido prestigio mundial.

El Servicio Militar era un paréntesis muy positivo en una edad clave en la vida de un hombre, donde junto a la instrucción militar, el ejército ofrecía oportunidades de ascenso o de realizarse perfeccionando los oficios más diversos, practicando deportes, asistiendo a clases de educación primaria si era necesario, conduciendo todo tipo de vehículos, y algo muy importante en la formación de una persona como es consolidar el espíritu del honor, la disciplina y el respeto a los valores fundamentales hoy tan denostados.

 

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