Militares y familiares invitados por Ronda Somontano para rememorar el triste 25 aniversario de la desafección del cuartel
ECOEMBES COMARCA

La fotografía que ilustra nuestra portada no refleja la emoción que vivieron algunos de sus protagonistas al volver a pisar el Cuartel General Ricardos de Barbastro  donde desarrollaron su trayectoria profesional como militares. El próximo mes de junio se celebrarán 25 años de la orden del Ministerio de Defensa para desafectar –es decir dejar sin servicio público-  el que durante siete décadas podríamos calificar como uno de los motores socioeconómicos de la capital del Somontano tanto en el plano demográfico (muchos soldados y mandos eligieron Barbastro para desarrollar su proyecto vital y echar raíces) como en el dinamismo que supuso la continua inyección de dinero en los establecimientos locales.

Cada año, un grupo de hijos de militares organizaban un emotivo encuentro para rememorar una etapa que recuerdan feliz (“Para nosotros esto era el paraíso”, reconocía uno de esos niños de la posguerra).  La pandemia deja en el aire la celebración de este año aunque el deseo de los inquietos promotores de este grupo de familiares de militares es llevar a cabo algún tipo de recuerdo para no dejar pasar esta la efeméride del cuarto de siglo sin cuartel. Un triste aniversario que hemos querido recordar en este número  no tanto con tintes nostálgicos si no para poner el acento en un problema enquistado desde años y de difícil solución. Y es que nadie sabe qué futuro le depara a estos terrenos, que recordemos fueron donados por prohombres de la ciudad al entonces Ministerio de la Guerra para levantar un cuartel.

Tras la compra de los mismos por Suelo y Vivienda en 2006, el anuncio de construir más de 600 viviendas, buena parte de ellas de protección oficial, y un polígono blando duerme el sueño de los justos. Y no se espera que desperece pronto. No hay voluntad política y los tiempos de crisis no los mejores para invertir sobre una superficie de 181.932 metros. El último intento llegaba no hace mucho con la candidatura para albergar el centro logístico del Ejército de Tierra que finalmente ha ido a parar a Córdoba. Se esfumaba la ilusión de que Barbastro volviera a contar con presencia militar, al contrario que Huesca donde la División Castillejos se asienta en el cuartel Sancho Ramírez que inicialmente iba a correr la misma suerte que el General Ricardos. En Sabiñánigo, el otro cuartel desafectado en los 90, se creó el espacio museístico y cultural Pirenarium. Pero ¿qué pasa con Barbastro? ¿Por qué no hay un plan de desarrollo urbanístico o industrial ante las carencias de suelo para atraer empresas? Llevamos mucho tiempo sin una respuesta.

La complejidad de momento no debería llevarnos a la parálisis y abandonar lo que queda del cuartel al inexorable paso del tiempo. Un proyecto factible e ilusionante bulle en las cabezas de nuestros protagonistas de la portada: convertir parte del majestuoso Pabellón de Mando en un Museo del Soldado, aprovechando el abundante material existente como se pudo ver en una magnífica y exitosa exposición en la UNED en 2004. O destinar parte de las estancias de este edificio modernista para uso municipal o comarcal. Ideas factibles y que no hipotecarían un futuro desarrollo urbanístico de la zona.  La historia de este cuartel y su legado en la ciudad bien merecen un ejercicio de imaginación y audacia política de nuestros dirigentes, locales y autonómicos.

 

 

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