“Quien ara el olivar, le pide fruto;

quien lo estercola, se lo pide con insistencia;

NAVIDAD GOB ARAGON mitad

el que lo poda, le obliga a que se lo de”

El momento de la poda genera dolores y lesiones en el hombro de los trabajadores. ¿Podemos reducirlos con una buena prevención? El olivo ha sido tradicionalmente uno de los principales cultivos en el Somontano. La campaña de 2020 se ha calificado como histórica tanto por el elevado volumen de oliva recogida, como por su calidad. Para alcanzar estos excelentes resultados en la cosecha es imprescindible el buen cuidado de los árboles con podas adecuadas, según su variedad, que favorezcan el crecimiento y la producción.

LLEGA LA PODA

Ahora, tras la recolección de la aceituna se aproxima el momento de la poda y con ella el aumento de dolencias relacionadas con el hombro de los trabajadores, derivadas de la deficiente postura del cuerpo y brazos durante la jornada de trabajo. El dolor lumbar y de hombro son las causas musculo-esqueléticas más comunes por las que se consulta al médico de Atención Primaria. Si no se tratan debidamente pueden restringir actividades importantes de la vida. Se estima que la mayor parte de los dolores de hombro son debidos a una alteración en el manguito de los rotadores que está compuesto por cuatro músculos (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor) que se encargan de estabilizar dinámicamente el húmero y, en definitiva, la articulación del hombro.

El síndrome del manguito rotador puede producirse por un mecanismo agudo, como una caída, o bien desarrollarse gradualmente a partir de procesos degenerativos producidos por trabajos con cargas elevadas, posturas estáticas prolongadas e incómodas, movimientos altamente repetitivos, movimientos con vibración y trabajos por encima de la cabeza o en los que los brazos están elevados por encima del nivel del hombro. En ambos casos, el músculo que más se lesiona es el supraespinoso.

La detección precoz de los síntomas es fundamental para evitar que se produzca la fatiga del tejido implicado y como consecuencia la lesión. Estos síntomas incluyen dolor, hinchazón, hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza. Son señales de advertencia de disfunciones, los espasmos musculares y los dolores o molestias que no desaparecen, especialmente después del descanso nocturno.

Existen dos posibilidades de tratamiento para solucionar el síndrome del manguito de los rotadores:

atamiento no quirúrgico: incluye medicamentos como analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINE), frío local en seco intermitente durante las primeras 48h, calor local en seco intermitente a partir de las 48h posteriores a la lesión, prescripción de ejercicio terapéutico (ejercicios de movilidad, estiramientos, flexibilidad, fortalecimiento y resistencia), terapia manual (movilizaciones, tracciones y/o manipulaciones), punción seca, agentes electrofísicos como la estimulación eléctrica transcutánea (TENS) e inyecciones de corticoides subacromiales. A menudo se prescriben en combinación.

El ejercicio terapéutico es el tratamiento por excelencia, y más importante, para este síndrome. Mejora el rango de movimiento y la función de los músculos y restaura la movilidad y la estabilidad del hombro.

♣ Tratamiento quirúrgico (artroscopia): para la reparación de los desgarros del manguito rotador y/o la descompresión subacromial.

No obstante, para minimizar estos problemas cobra especial importancia la PREVENCIÓN. A continuación citamos algunos CONSEJOS ÚTILES:

♣ Corregir posturas y reducir movimientos anómalos, forzados o repetidos.

♣ Utilizar la herramienta apropiada para cada tarea.

♣ Mantener las herramientas en buen estado: engrasadas, bordes de corte afilados…

♣ Realizar un calentamiento dinámico o activo: aumenta la temperatura de los músculos y las articulaciones, mejora el tiempo de reacción de los músculos y la capacidad de generar energía rápidamente y active el sistema nervioso.

♣ Repartir la fuerza entre distintos grupos musculares, alternando por ejemplo ambos brazos durante el trabajo.

♣ Llevar a cabo cambios regulares de posición a lo largo del día.

♣ Alternar tareas o realizar rotaciones en el puesto de trabajo para reducir las operaciones repetitivas.

♣ Realizar descansos cortos y frecuentes para recuperarse de la fatiga.

Es muy importante realizar ejercicio físico regularmente para mantener un buen tono muscular y prevenir todo tipo de lesiones.

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