El título de la exposición alude a las marcas de aguas que tienen los papeles de calidad. La artista se ha construido  su propia marca a base de alfileres que horadan las telas y conforman tres lineas interseccionadas que reproduce en todas las obras de la muestra, en diferentes posiciones y, a menudo, fragmentadas, a modo de firma.

Entre la razón y el gesto

NAVIDAD GOB ARAGON mitad

Asun Valet, artista asentada y madura viene desarrollando en la actualidad una obra en la que el color es prácticamente inexistente, negros principalmente, el blanco de la tela y, a veces, sólo en algunas piezas,  ligeras brumas de rojo o amarillo, como en esta muestra, que complementan la abstracción.

Sumergirnos en la obra de AV es transitar por un universo de dualidades, delicado y rotundo, frágil y resistente. Utiliza la tela y el papel en sus creaciones, a veces ambos superpuestos en la misma pintura. Explica la artista que la composición de sus obras comporta dos ejercicios complementarios y distintos: de una parte comienza arrojando la pintura y los pigmentos sobre el lienzo en posición horizontal de una forma intuitiva y gestual, como si de una danza se tratara, y después en una meditada reflexión añade elementos metálicos que acrisolan, complementan y finalizan dicha composición.  El uso de estos metales, alfileres en esta exposición, o hilo de cobre en otras o el pigmento de hierro parece que quisieran aportar perennidad, solidez, dureza a una obra sutil, sobria y lírica, que cose, con precisión y mesura, las telas. De esta manera y, en algún sentido, los elementos metálicos y los papeles superpuestos, esculturizan la pintura que ya no es sólo unos pigmentos en una tela, adentrándose en un espacio híbrido, en la llamada pintura expandida según la conceptualizó Rosalind Krauss en los 80.

En la serie de  papeles esas dualidades siguen patentes. Estas obras están formadas por dos papeles superpuestos de manera que la imagen esta compuesta por el papel superior y la trasparencia del papel oculto que actua como una sombra del primero, lo que me sugiere una visión cenital de la caverna de Platón, donde la realidad y la sombra se muestran al prisionero liberado, en este caso al propio espectador. El ser y su reflejo, el ser y su doble, su otro yo, el ser y su circunstancia indisolublemente unidos. Formalmente remiten, y en su presentación directamente sobre la pared, a las caligrafías japonesas, y, en mi opinión, constituyen las piezas más interesantes de esta exhibición.

Estas caligrafías se caracterizan por la sencillez y belleza de sus rasgos y porque en su ejecución participa tanto el cuerpo como la mente, pues para desarrollar la mejor técnica se necesita un especial estado de ánimo, una armonía cercana al éxtasis, al nirvana, a la conjunción del ying y el yang, otra dualidad latente en la creación de estos trabajos de AV. La caligrafía japonesa esta asociada al budismo zen, a la idea de perfección y es una disciplina considerada un arte que se enseña a los niños en las escuelas. Asun Valet parece que con sus telas se esta construyendo un particular lenguaje de signos propios que conforman su realidad, a través de una narrativa plena de lirismo.

Personalmente creo que la obra de Asun Valet, esta obra reciente, con menos color, más sobria, más abstracta y más depurada evoca al mejor Zóbel, al mejor Tapiés, ambos tambien subyugados por la estética y la filosofía orientales.

Visitar la exposición para dejarse seducir y disfrutar del universo informe y siempre en movimiento de Asunción Valet donde las imágenes son posibilidades de ser, radiografías de un instante, entes en constante cambio…

 

 

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