Mujer Rural

La joven ilustradora barbastrense ha participado en esta obra coral, nueve historias contadas por mujeres feministas que buscan cambiar la sociedad mostrando sus íntimos y personales relatos. Reflejo del sentir de varias generaciones y sus esperanzas por un futuro más justo e igualitario.

Paula Gracia: ¿Qué relato has hecho en éste libro?

FRANCO MOLINA CENTRAL

Sara Soler: La historia de Patricia Campos, la primera y única mujer piloto de reactor hasta la fecha en España. Ha sido también entrenadora de fútbol en EE UU y realiza labores sociales con niños y mujeres en su propia asociación “Goals for Freedom”, donde intenta mejorar la vida de los ugandeses a través del deporte. En su biografía cuenta muchos de los obstáculos que tuvo por el hecho de ser mujer. Al principio, por ejemplo, no le dejaban tocar la trompeta porque le decían que se le ponían los labios feos, o no le dejaban jugar al fútbol porque nadie quería jugar con una chica. Relata igualmente sus experiencias en el ejército.

PG: ¿Cuál es el principal mensaje de esta historia?

SS: La superación. Dejar claro que una mujer puede hacer cualquier cosa que se proponga igual que un hombre.

PG: ¿Te sientes cómoda este tipo de publicaciones?

SS: Sí, me he sentido identificada con muchas de las historias. A lo largo de mi vida también me han surgido muchos impedimentos de los relatados en el libro por el mero hecho de ser mujer, sin ir más lejos, la de ser dibujante de cómics.

PG: Siempre se ha visto el mundo del cómic como algo masculino ¿crees que es así?

SS: Sí. He trabajado con muchas temáticas, desde el secuestro de Antonio Pampliega por parte de Al Qaeda a historias de superhéroes o libros infantiles. Se puede ilustrar cualquier temática, pero por ser mujer, he oído comentarios como “tú no puedes dibujar cosas serias, las mujeres dibujáis solo cosas cookies”.

PG: ¿Cómo decidiste encaminar tu carrera hacia los cómics?

SS: Cuando escogí carrera, pensaba en Historia del Arte, en Historia, en Filología… siempre me ha gustado mucho escribir y leer. Pedí asesoramiento y fui a Barcelona con un gran abanico de oportunidades en Bellas Artes y mucha oferta artística. Bellas Artes es una carrera muy distinta a lo que nos podemos imaginar en un principio, a veces extraña y conceptual. Estando allí, visité salones de cómics y muchas tiendas especializadas. Empecé a acercarme a este medio y vi que la pasión que sentía por escribir, la lectura y las historias, se unía a la pasión que tenía por dibujar a través del cómic.

PG: ¿Te cuesta creerte un despegue tan temprano en tu carrera profesional?

SS: La verdad es que sí, pero creo que es una sensación que tenemos la mayoría de los dibujantes. Te pintan el ser dibujante de cómic como algo difícil y raro, y cuando publicas una obra, no te lo puedes creer. A veces me surge el síndrome del impostor, el miedo a que no vuelvan a llamarte para ilustrar ninguna obra más.

PG: ¿Tu sueño?

SS: En España no hay casi lectores de cómic, ni en general de libros, aquí las tiradas son de 1.000 ejemplares y no vendes ni la mitad, pero en Francia, por nombrar un lugar cercano, las tiradas son de 10.000 y se venden enseguida. Lo que me gustaría es que haga lo que haga, se lea.

DPH

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